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En el 2007 aprobó cambios seis meses después de haber cerrado el ejercicio

La Universidad de Zaragoza financió modificaciones en su presupuesto con remanentes de tesorería inexistentes

Mayo 28, 2012

El próximo viernes, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha convocado de nuevo un Consejo Ordinario de Universidades, después de que los rectores acordaran no asistir al previsto el pasado 23 de mayo. Ese día, los máximos responsables universitarios, que estaban reunidos en la Asamblea ordinaria de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) decidieron no acudir a la reunión del Consejo de Universidades, por la que cobraron una dieta de 155,90 euros, presidido por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, porque en el orden del día no se incluía el debate sobre el Real Decreto de medias urgentes de racionalización del gasto educativo.

Por ello, según fuentes ministeriales, la intención es que en este viernes se decida la fecha de un Consejo Extraordinario para analizar, como reclamaban los rectores, las medidas urgentes de racionalización del gasto autonómico en educación que incluye también ajustes en universidades. El ministro Wert manifestó tras el plantón  “si son conscientes de la naturaleza de los problemas de este país“.

Irregularidades en las cuentas

Y es que más allá de los recortes, las universidades españolas adolecen de serios problemas, muchos de ellos derivados de su gestión irregular. Este es el caso de la Universidad de Zaragoza, cuyas últimas cuentas auditadas, correspondientes a los ejercicios 2006 y 2007, adolecen de graves irregularidades a la hora de gestionar su presupuesto, de principio a fin.

Mientras que los presupuestos se deben aprobar con suficiente antelación para poder acometer de forma correcta los objetivos del año, la aprobación de los correspondientes a los ejercicios 2006 y 2007 por el Consejo Social se produjo el 2 de mayo de 2006 y el 28 de febrero de 2007 respectivamente, por lo que durante una parte de ambos ejercicios la actividad desarrollada por la Universidad se efectuó con los presupuestos prorrogados del ejercicio anterior. Es decir, 5 y 3 meses después de empezar el ejercicio, restando al presupuesto su cualidad planificadora.

Es más, el resultado fue que acabaron realizándose rectificaciones en contra de criterios financieros y contables. Así en los dos ejercicios se aprobaron modificaciones presupuestarias financiadas con remanente de tesorería “que no existía en la Universidad” y, por ello, acompañó un informe desfavorable de la unidad de control interno.

Ajustar las cuentas a última hora

Pero no sólo eso, también se aprobaron modificaciones presupuestarias con defectos que deberían haber impedido su tramitación, tales como haberlas aprobado el último día del ejercicio presupuestario o incluso en el ejercicio siguiente. Por ejemplo, se realizaron modificaciones el 29 de diciembre y el 31 de diciembre de 2006 y el 28 de diciembre de 2007; pero lo más grave fue como se aprobó una modificación del presupuesto del 2006, el 7 de junio del año siguiente, más de seis meses después de cerrar el ejercicio.

También, muchas de estas modificaciones  no contaron con la financiación necesaria o se realizaron transferencias de crédito de operaciones corrientes a operaciones de capital sin la aprobación del Consejo Social, es decir, que se realizaron pagos de inversiones con parte del presupuesto destinado para gastos como personal o servicios exteriores.

Todo un mal ejemplo, que por desgracia no es el único en el ámbito universitario.