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La UNED se desangra desde Madrid hasta Guinea Ecuatorial: mantiene hábitos de financiación y normas “obsoletas” y sus Centros en el exterior son de “cuestionada viabilidad”

Septiembre 14, 2016

Así lo ha determinado el Informe de la Oficina Nacional de Auditoría perteneciente al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. La Oficina de Auditoría recomienda revisar la situación del personal en el exterior y en su caso proceder al registro adecuado en sus cuentas

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La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), bajo el rectorado de Alejandro Tiana, tiene problemas para instalarse en una ciudad como Vigo. La Abogacía del Estado mandaba un informe al Ministerio de Justicia, Xunta, Concello de Vigo y Autoridad Portuaria, en el pasado mes de septiembre donde señalaba que no era posible la instalación de la UNED en el Auditorio de Beiramar. El acuerdo por el que Puertos del Estado cedía gratuitamente los terrenos para la construcción del complejo autorizaba usos para “hotel, ocio y comercio”, nada que ver con los usos lectivos que tendría la nueva infraestructura. Además el centro podría ser utilizado como zona de exposición o de restauración según el convenio firmado en 2004. Cualquier otro uso del Auditorio sería denunciable y, como advierte la Abogacía del Estado, “si la instalación construida fuera destinada total o parcialmente a otros fines se produciría el supuesto de los artículos 150.1 de la Ley 33/2003 o un incumplimiento del contrato por lo que  podría ocasionarse la reversión del edificio al Puerto al entender que puede producirse un incumplimiento del citado contrato al no estar incluidos como usos complementarios“. 

Sin embargo, no parece Vigo la única ciudad en la que la UNED no se asienta con facilidad. La Universidad Nacional de Educación a Distancia. La Oficina Nacional de Auditoría perteneciente a la Intervención General de la Administración del Estado del Ministerio de Hacienda y Administraciones Publicas de Cristóbal Montoro ha sacado a la luz las deficiencias de una universidad que no se sostiene ni financiera ni jerárquicamente.

Uno de los puntos más sangrantes que ha detectado la Oficina Nacional de Auditoría es la necesidad de mejorar el sistema de intercambio de información respecto de los centros de la UNED en el exterior tanto de la situación del personal que presta estos servicios así como del registro de operaciones. Por el examen de la situación de estos centros, parece desprenderse cierto desinterés de la UNED que no adopta medidas encaminadas a solventar la situación de los centros de Bata y Malabo, ambos situados en el país africano de Guinea Ecuatorial y cuya viabilidad es más que cuestionada, especialmente a raíz del recorte en la financiación por parte de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo  del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de José Manuel García-Margallo. Debido a la situación de los centros sitos en Guinea, la Oficina de Auditoría recomienda revisar la situación del personal en el exterior y en su caso proceder al registro adecuado en sus cuentas. Como reza el informe, la ausencia de una adecuada coordinación interdepartamental y el incumplimiento de los plazos de justificación de los gastos (…) dificulta el conocimiento cierto de los ingresos y gastos derivados de la actividad en el exterior”.

Además, la desconexión de estos centros en el exterior -sin personalidad jurídica propia-, con la UNED se hace manifiesta al comprobar que los saldos de las cuentas bancarias abiertas en el exterior no están integrados en la tesorería de la Universidad sino que se acumulan en una cuenta de partidas pendientes de aplicación.

Falta de planificación

La UNED necesita mejorar su sistema de planificación de objetivos y actividades ya que existe una falta de definición concreta de objetivos a seguir. Si bien es cierto que la Universidad española está sumergida en un proceso de cambio que nace del Espacio Europeo de Enseñanzas Universitarias, el cual comenzó su andadura en 1999, ya han transcurrido 14 años en los que la UNED mantiene hábitos de financiación y normas que podrían resultar obsoletos”. De hecho no realiza apenas seguimiento alguno  de sus planes más importantes: el Plan Estratégico, el Plan Director, el Plan Operativo o el Plan de Austeridad, Sostenibilidad y Eficiencia. Por ello, todos estos planes y estrategias son cuestionados tanto por su sentido como por su aplicabilidad. Estas debilidades en el seguimiento provocan que no se pueda conocer el grado de alcance de los logros propuestos, los errores o fallos detectados o las medidas correctoras. Además, los niveles de ejecución de las líneas estratégicas de los planes, lejos todos ellos del 100%, muestran resultados contradictorios e impiden llegar a conclusiones ciertas.

No solo la planificación de la UNED está en entredicho. La política de titulaciones y precios queda cuestionada por considerarse que éstos son de escasa “razonabilidad”. Allende este nuevo problema, el Informe definitivo de auditoría de cumplimiento y operativa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia destaca que es necesario un “mayor compromiso en la gestión por parte de la Universidad en relación con sus centros asociados”. Por un lado, la aportación que la UNED realiza a sus centros depende de aspectos como si los centros asociados pertenecen o no a la red básica o a la red no básica de la Universidad, siendo ésta una distinción que “carece de operatividad”. Tanto es así que no existe concordancia entre los datos aportados por la UNED y los facilitados por los centros, generando problemas como una falta de homogeneidad en la dotación de recursos humanos en los centros. Por ello la Oficina Nacional de Auditoría recomienda a la UNED replantear su política de tesorería y recabar información de sus centros asociados. Un requisito exigido por la Universidad para poder ejercer la docencia es estar en posesión de la venia docendi, algo que no sucede en la UNED donde en al menos un 25% de los centros no se llega al 50% de cobertura (menos de la mitad de los profesores no disponen de venia docenci). Para mayor caos, la UNED no puede realizar controles en los centros asociados (de personalidad jurídica propia) más allá de los que pudieran derivar de acciones puntuales, por lo que el control de los mismos se escapa de sus manos, convirtiéndose estos en lo más parecido a un vacío legal donde todo es aceptado.

Por último, cabe destacar que la enseñanza no reglada requiere de una adecuación y mejora del sistema de gestión en línea con la naturaleza de la actividad propia de la Universidad. De hecho, la ausencia de control, además del incumplimiento de la normativa presupuestaria y contable que dicha gestión conlleva, hacen necesaria la adopción de medidas encaminadas a su corrección. Un problema que se agrava, en cuanto al baile de cifras de diferentes partidas, desde que el pasado Consejo de Ministros del 20 de septiembre de 2013 acordó retirar la condición pública de la Fundación UNED.

Doinel Castro