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La última provocación de Isabel Preysler: Se viste de novia en el cumpleaños de Mario Vargas Llosa, ante la ausencia de la más esperada, Aitana Sánchez Gijón

Marzo 31, 2016
preysler

Nadie esperaba que el Premio Nobel de Literatura coronara su discurso con una frase tan cursi como esta: “La felicidad tiene un nombre, Isabel Preysler”. Y lo hizo. Isabel Preysler lució un vestido que recordaba al de una novia. Otra bofetada a la aún legítima del escritor.  Un diseño de AndrewGN con el que celebró por adelantado la boda con la que sueña. Ninguno de los hijos del escritor, salvo el mayor, Álvaro, asistió al acto. Morgana Vargas Llosa, muy activa en las redes sociales, ni siquiera mandó un mensaje de felicitación a su padre. Cuentan que las relaciones familiares están rotas por completo. Al divo de las letras no le importa. Tampoco le importó a Rosa Díez, que presume de su amistad con el Nobel, lucir un vestido de escote asimétrico muy cerradito con una tela que marcaba por completo pezón. No llevaba un sujetador apropiado. Rosa ya tiene una edad y no tiene ni el tipazo de la Preysler. Chocó la ausencia de Aitana Sánchez Gijón, por quien el escritor, cuenta la leyenda, bebía los vientos, hasta el punto de convertirse  en  actor por ella y escribir también para ella. . Y no insinuamos nada, todo de lo más platónico, oye… Aunque la Preysler, por mucho que lo niegue, sí está escamada.

Las “manitas” de Vargas Llosa

Otro de los asuntos más comentados de la noche fue el juvenil aspecto de Ana Botella, con una chaquetita de visón muy a lo Nancy sesentera y un peinado con ondas con un sorprendente volumen que hizo susurrar a los allí presentes sobre un posible implante capilar más patente que el de Iker Casillas, quien, según cuentan, comienza a estar alto de las bromas sobre su tacañería. Primero fue Bertín Osborne, luego Piqué en el vídeo de periscope que colgó el otro día en las redes. Es lo malo de ir a cobrar personalmente los alquileres a los inquilinos y no pagar chatos en tu pueblo natal y dejarte invitar por los vecinos.

Pero volvamos a la fiesta del año, donde Mario Vargas Llosa no cesó de hacer manitas con su pareja.  La más elegante, sin ningún género de dudas, fue Esperanza Aguirre, con un maravilloso vestido verde Nilo de encaje. Mar García Vaquero, la pareja de Felipe González, fue otra de las asistentes cuyo aspecto fue más comentado. Se ha puesto 20 años encima desde que contrajo matrimonio por lo civil con el ex presidente de Gobierno. Vestía unos zapatitos de cristalitos a lo cenicienta tan llamativos como el collarín de pedruscos abisales que llevaba colgado del cuello la mujer de Iñaki Gabilondo.

Ana Montesinos