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¿Por qué la colaboradora nunca ha desvelado lo que ocurrió?

La última noche de Belén Esteban en Ambiciones

Mayo 22, 2009

Nueve años después, todavía sigue siendo una incógnita lo que ocurrió en Ambiciones la noche en la que Belén Esteban decidió abandonar el domicilio conyugal. Ahora, pasado el tiempo, la de San Blas vive angustiada porque Jesulín de Ubrique no ejerce de padre con su hija Andrea.

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Aquella noche el cielo se cubrió de un manto de acartonadas nubes negras. El leve murmullar del resto de los habitantes del casoplón torero acompañaban el llanto apesadumbrado de una Belén Esteban que no daba crédito a lo que acababa de ocurrir. Sus manos todavía temblorosas recorrían su rostro, desterrando al ostracismo pequeñas gotas de sudor incrustradas en su frente. Jesús la miraba impertérrito, frío, descompuesto. Belén lo tenia claro. Ésa iba a ser su última noche en un frío Ambiciones que se había convertido en su penitencia. Lo que allí había sucedido no podía ser consentido. Nerviosa, una Esteban frágil e ingenua agarró sus bártulos, preparó una pequeña maleta y cerró la puerta de su habitación. Los ojos de Jesús se clavaron en su espalda. El diestro, que nunca pensó que llegaría ese momento, parecía ausente. Es cierto que la convivencia con su madre, Carmen Bazán, había resultado un fracaso, pero quizás no creyó que Belén pudiera tomar tan drástica decisión. Aquella no era la primera vez que la matriarca y la de San Blas discutían desaforadamente. Los comentarios de la dama de las mil operaciones obligaban a Belén a mirar al horizonte para que la sangre no llegara al río. Rota de pena, quizás porque ella tampoco imaginó que ese momento iba a llegar, Belén salió con paso firme de aquel salón. Anduvo pensativa sola, sin la compañía de nadie. La escena se repetía y Belén rompió a llorar. Por alguna extraña razón se prometió que jamás desvelaría qué la obligó a escapar. Su madre, su eterna compañera, recibió la información como un auténtico barrizal de sensaciones. Ahora, pasado el tiempo, Belén nunca olvidará lo que vivió entre esos cuatro muros la noche de marzo en la que las estrellas se le apagaron para siempre. ¿Qué pasó realmente esa inolvidable noche?

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com