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Un nuevo escándalo se cierne sobre el príncipe Al-Waleed de Arabia Saudita, relacionado empresarialmente con Iñaki Urdangarín

La última gran boda real del año: la del Príncipe Félix con la rica heredera alemana Claire Lademacher

Diciembre 30, 2012
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Apurando ya los últimos días del 2012, los grandes duques Enrique y María Teresa de Luxemburgo no han querido faltar a la boda de uno de sus sobrinos, el archiduque Christophe de Austria, transcurridos tan sólo dos meses desde la brillante boda de su primogénito y heredero el príncipe Guillermo y un día después de posar para la prensa, el jueves pasado, en el palacio de Colmar Berg para oficializar el compromiso matrimonial de otro de sus hijos, el príncipe Félix,con la rica heredera alemana Claire Lademacher.

Este ha sido un año lleno de emociones y acontecimientos para los Luxemburgo, que el viernes día 28 ya se encontraban  en la ciudad francesa de Nancy, capital de Lorena, para asistir allí al matrimonio de Christophe de Austria, hijo de la princesa Maria Astrid de Luxemburgo y del archiduque Carl Christian de Austria, con Adélaïde Drapé-Frisch, hija de un diplomático francés. Una ceremonia civil de relativo bajo perfil celebrada en el ayuntamiento de la ciudad y seguida al día siguiente, sábado, de la boda religiosa en la basílica de Saint-Epvre, un templo especialmente vinculado a la casa de Habsburgo que fue elegido por el novio por ser allí donde en 1951 también contrajo matrimonio su bisabuelo el desaparecido archiduque Otto de Austria.

La Basílica abierta al pueblo

Por el expreso deseo de los novios de querer compartir la ceremonia con toda la población local, ambos solicitaron que las puertas de la Basílica permaneciesen abiertas para cuantos quisiesen asistir a la liturgia hecho que hizo congregarse allí a más de mil personas reunidas a la entrada del templo. La novia, que hasta el último momento esperó la presencia de una nieve que no llegó en esa fría mañana, llevaba tiara de flores de diamantes de la familia gran ducal de Luxemburgo y vestido de la diseñadora parisina Diane Lelys con apliques de piel.

Hubo profusión de pieles entre las invitadas, la familia gran ducal estuvo presente en pleno, y no faltaron numerosos archiduques y archiduquesas de Austria ni príncipes de Ligne o de Hohenberg, pero si se echó en falta la asistencia de otros miembros del Gotha europeo y en especial de los miembros de la familia real de Bélgica, tan cercanamente emparentada con los Luxemburgo. Tras la ceremonia los recién casados y los invitados marcharon al ayuntamiento de la ciudad donde Christophe y Adélaïde se asomaron al balcón para saludar a la multitud y besarse en público.           

Más problemas para el príncipe saudí socio de Urdangarín

Y mientras las familias Luxemburgo y Habsburgo despiden el 2012 con una boda para inaugurar el 2013 con otra en ciernes, un nuevo escándalo viene a asociarse al ya largo curriculum del riquísimo y peculiar príncipe Al-Waleed de Arabia Saudita, que ya en el pasado tuvo problemas con la justicia en España y que es el accionista mayoritario de una de las empresas en las que también ha tenido alguna participación Iñaki Urdangarin. El príncipe saudí, una de las mayores fortunas del mundo, ha decidido unilateralmente liquidar su productora asociada a un canal de la televisión por cable del Líbano, la “Production and Acquisition Company”, despidiendo a 400 personas (muchas de entre ellas sin contraprestación económica alguna), lo que ha suscitado gruesas protestas contra él y le han recordado públicamente su reciente compra de un nuevo jet privado valorado en 485 millones de dólares poniendo en cuestión la política caritativa de Al-Waleed, que desde hace largo tiempo viene siendo ampliamente publicitada por los numerosos medios de prensa que el poderoso príncipe controla en varios lugares del mundo.

Entre tanto, en Barcelona, la gran sociedad aristocrática se ha despedido en tan solo unos días de dos de sus más personajes más conocidos, ambos primos entre si: el marqués de Foronda y Carlos Güell de Sentmenat.  El primero, un conocido aristócrata de la vieja escuela que frecuentó mucho a la familia real española en los años del exilio en Portugal; el segundo, un político de renombre que mantuvo una notable participación y actuación política durante la transición española, así como una importante presencia posterior en el mundo empresarial catalán como cofundador y presidente del Círculo de Economía (el todo Barcelona acudió a su entierro). Y en Madrid, tanto en los mentideros como en los clubs de sociedad más importantes, continúan arreciando las ya clásicas y duras críticas de la vieja nobleza a la familia real española, y en particular a la princesa de Asturias. Como lanza al aire uno de esos mismos aristócratas titulados: “¡cuánto podrían contar los camareros del Club Puerta de Hierro, del Nuevo Club, o de la más clásica Gran Peña!”

Ricardo Mateos