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La última batalla de la Fórmula 1 no es sobre el asfalto, sino en el ciberespacio

Marzo 1, 2016
bernie-ecclestone

El último desencuentro entre la Fórmula 1 e Internet se ha producido esta semana, en plenos entrenamientos de pretemporada y justo cuando las Escuderías aprovechan el interés del público ante las novedades técnicas, baile de pilotos, y la llegada de nuevas marcas. A pesar de que las webs de noticias, y cuentas en redes sociales hiervan, Formula One Management (FOM), la empresa que lo controla todo y que dirige Bernie Ecclestone, sigue dando la espalda a un medio de comunicación que no para de crecer y eclipsa a los tradicionales como vía rápida de acceso a la información.

El más reciente altercado que delata la torpeza de FOM a la hora de asumir esta realidad es lo ocurrido a Romain Grosjean esta semana. El piloto galo, que durante años ha corrido para Lotus y esta temporada aterriza en el novedoso equipo norteamericano HaasF1 fue conminado por FOM, según Motorsport.com, a retirar unos vídeos de su cuenta de Twitter. FOM es la proveedora de señal audiovisual durante los Grandes Premios a todas las televisiones que contraten sus servicios, pero nunca remite equipos de televisión a los tests de pretemporada, que son organizados por los propias escuderías. Entre todos nombran a una formación que ejerce de portavoz de todas ellas y negocia con las pistas las condiciones en las que ni la federación internacional, ni la empresa de Ecclestone meten la cuchara. Si FOM, y por lo tanto Ecclestone, “sugieren” algo, equipo y pilotos suelen acatar sin rechistar por temor a consecuencias posteriores, y es por ello que Grosjean retirase sus vídeos a pesar de que fuesen imágenes ajenas a la propiedad intelectual de FOM.

Una jugada con múltiples objetivos

Esta jugada delata varias cosas: el férreo control al que somete Ecclestone a todo lo que se dice de la Fórmula 1 donde la disidencia del orden establecido es una rareza y suele ser protagonizada por muy pocos. Niki Lauda, Gerhard Berger, algunos jefes de equipo y muy pocos pilotos o ex campeones del mundo son algunos que se revuelven contra el sistema, mientras que el resto se limita a asumir las normas establecidas, pero a las voces discordantes no suelen ocurrirles cosas buenas. Hace un par de años, en plenas negociaciones con Force India, las imágenes de los coches desaparecieron misteriosamente de todas las retransmisiones: parecía que no corrían aquellos fines de semana… Huelga decir que FOM controla todo lo que se emite.

La Fórmula 1 se ha caracterizado siempre por ir por delante de la sociedad en muchos aspectos, pero sobre todo en el tecnológico. Sin embargo una de las grandes revoluciones de las últimas décadas, la digitalización de la sociedad y su expansión a través de Internet, se le atraganta a la competición más rápida del planeta. La F1 utiliza las tecnologías de la comunicación con una maestría implacable a nivel interno con diversos ejemplos como la transmisión instantánea de miles de datos por segundo a sus sedes en Europa, donde se toman decisiones estratégicas aplicables en tiempo real en las pistas. Pero el uso de estas tecnologías y posibilidades a nivel externo resulta desastrosa.

Alergia a lo digital y control férreo de los contenidos

La organización de la Fórmula 1 tiene una página web que parece hecha por unos becarios y que, a cada mejora que se la somete, empeora sus características y pierde contenidos que ahora hay que buscar en otros dominios. La F1 vende una costosa app para móviles que transmite datos de carrera -sin imágenes-, que caduca al final de cada temporada. Sus cuentas en redes sociales son tan limitadas que cualquier equipo de fútbol de una Liga mediana tiene más seguidores y se muestra mucho más activa e interactuable. A través de Internet se pueden ver teleseries de estreno, películas bajo demanda, la NBA, o el último capítulo de Top Gear… pero la Fórmula 1 no, donde parecen ser alérgicos en grado sumo a todo lo digital.

El negocio de la F1 depende en gran medida de la venta de derechos de emisión a las casi 200 cadenas de televisión que emiten las carreras. Sólo en algunos casos pueden verse las pruebas a a través de Internet cuando las televisiones contratan un paquete aparte para poder hacerlo exclusivamente en la demarcación geográfica asignada. Antena 3TV lo hizo en España durante su época, pero el sistema era tan férreo que, cuando desde el propio territorio nacional alguien se conectada desde una red de empresa con una dirección IP dudosa, el sistema bloqueaba al usuario con un mensaje que decía “desde su país no puede ver este contenido”, a pesar de estar dentro del espacio asignado.

Muchos aficionados reclaman desde hace tiempo que se abra la mano en este sentido, pero FOM se enroca en su estructura comercial porque entiende que es más fácil bregar con un puñado de Cadenas que tienen su propio negocio, y calza a estos intermediarios que impulsan al conjunto con promoción gratuita. La situación sería muy distinta con millones de usuarios finales de los que se obtendría un beneficio neto automático, pero cercenaría otros negocios paralelos que ayudan a crecer al negocio, al deporte… y a la facturación.

El riesgo de acabar con la afición más jóven

El problema es que las nuevas generaciones pueden acabar de matar a la Fórmula 1. Los más jóvenes se alejan progresiva y peligrosamente de la televisión, la radio y los medios escritos en papel porque tienen fácil, barato y rápido acceso a los contenidos a través de sus teléfonos móviles, tablets y ordenadores portátiles. Una consecuencia visible, directa y elocuente de todo esto es el progresivo y galopante descenso de unas audiencias que ha perdido casi un tercio de sus multimillonarias cifras en menos de una década. Una generación que apenas mira a la televisión como la hemos conocido hasta ahora y que provee de manera prácticamente en exclusiva este contenido, es como si sólo se pudiera ver cine en cintas VHS; el día que dejen de existir magnetoscopios de este sistema, morirá el cine, por eso Hollywood se ha ido adaptando al futuro tanto en contenido como en sus métodos de distribución. Si la F1 no cambia esto, dentro de una década sufrirá y dentro de dos puede que sea un vago recuerdo.

Interés del público hay, lo que no hay es una jugada maestra que dibuje la línea de puntos. Por estas fechas en 2013 la escudería Mercedes animó a mostrar su nuevo monoplaza tuiteando el hashtag #F1W04Reveal. Se tuiteaba este comando y un portón del box digital en su web se abría y cerraba mostrando el flamante bólido. El servidor tuvo tal cantidad de solicitudes que quedó fuera de combate durante horas.

La Formula E de Alejandro Agag acumula un nuevo fracaso

Otra aplicación del poder binario la tiene puesta en marcha la Fórmula E, remedo eléctrico de carreras dirigido por Alejandro Agag. En esta categoría tienen el llamado “fanboost”. Deportivamente, es un desastre porque añade un pellizco de energía extra a los pilotos que más votos consiguen por Internet; esto es, no corre más el mejor sino el más popular. A nivel de justicia competitiva es una de las peores jugadas que se ha visto sobre la faz de la tierra -atentos a Rio Haryanto, nuevo piloto de Manor procedente de Indonesia, con casi 220 millones de habitantes-, pero la promoción conseguida gracias a los aficionados no sólo es gratis sino que añade valor al llamado ROI. El estudio de valor del llamado “return of investment” también suma lo cuantificado en redes sociales y con ello se le responde a socios y patrocinadores con una numérica demostración que lo que manejan sube su cotización…. gratis; el trabajo sucio lo hace el público.

La Fórmula 1 se dispara en el pie cada temporada que siga cerrada hacia el que se está perfilando como medio único de comunicación dentro de no muchos años. Mientras, aburridísimas cuentas de Twitter censuradas de pilotos que nunca cuentan nada más allá de lo que cenan, donde entrenan, o algún selfie en una fiesta, y un mercado audiovisual -y promocional-, que pertenece a otro siglo. Los tiempos cambian y, o te adaptas, o desapareces. Lo ocurrido con Romain Grosjean debería encender alarmas, directamente.

José M. Zapico

@virutasf1