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Más tensión para el campo español

La UE propone una reforma de la política agraria en plena crisis alimentaria

Mayo 20, 2008

La Política Agraria Común es desde la creación de la Comunidad Europa una de las principales fuentes de conflictos entre países. Por un lado los que su agricultura no tiene una gran importancia en su economía como Alemania que ven como buena parte de los recursos de la UE se reparten a discrección y por otro los receptores principalmente Francia y España. Lo cierto es que las ayudas directas ahogan la agricultura de muchos países en desarrollo.

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La Comisión Europea ha presentado su proyecto para reformar la Política Agrícola Común (PAC), en el contexto mundial actual de escasez y altos precios de los alimentos, aunque los ajustes que propone poco varían respecto a las anunciados hace meses en las ayudas a sus productores. El Ejecutivo comunitario aprobó su proyecto legislativo para la revisión de la PAC, con el que arranca la verdadera negociación de los países de la UE sobre la política que más absorbe del presupuesto comunitario, 55.800 millones de euros, con España como segundo país receptor (6.681 millones en 2006). Las reforma de la PAC va a estar marcada por la situación de carestía de alimentos a escala mundial y el consiguiente encarecimiento y, en este sentido, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, aseguró que su propuesta ´responde perfectamente a esos retos´. Esto no es cierto para todos los países, ya que en mercados mas ineficientes como el español, los mayores beneficios de los precios elevados se lo llevan más los intermediarios que los productores. Por ello una de las medidas más interesantes incluye una mayor vigilancia a los supermercados o ayuda agrícola a los países más necesitados. El documento de Bruselas plantea un incremento del recorte o ´modulación´ de las ayudas directas, con vistas a destinar ese dinero a las llamadas políticas de desarrollo rural. Es decir, no se crearan precios artificiales que repercuten en dificultar la entrada de productos agrícolas de terceros países (empeorando sus expectativas de desarrollo). Bruselas pretende que la rebaja llegue al 13% de la ayuda en 2013, para los que perciben primas superiores a los 5.000 euros y que sea superior para los grandes terratenientes, que obtienen subsidios de más de 100.000 euros. En España, de los 897.170 productores que reciben ayudas  un 23% se vería afectado por el incremento de los recortes. Una patata caliente para la Ministra Espinosa. Un aspecto potencialmente positivo es la eliminación del llamado barbecho obligatorio, por el cual el agricultor tenía que dejar sin sembrar un 10% de su superficie de cultivo. Si el aumento de los precios en verdad acaba en manos del agricultor puede tener incentivos para aumentar sus cultivos. Un ejemplo, la costa tropical de Málaga y Granada, donde la rentabilidad de frutas “exóticas” ha hecho que se recuperaran terrenos. Esperemos que esta reforma lleve a una agricultura de calidad y rentabilidad, sin que ahoguemos el desarrollo del “tercer mundo”.