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El ex alto cargo de la casa real podría haber influido en doña Cristina para que firmara ciertos documentos relacionados con el Caso Noos

La tupida telaraña de Carlos García Revenga atrapa a las infantas: el entorno de doña Elena encuentra el acceso a ella cada día más difícil

Enero 23, 2015

Es el responsable de que en los últimos tiempos doña Elena se haya apartado de sus viejas amistades de siempre: amigas del colegio, como las hermanas Espinosa de los Monteros, su amiga y dama extra oficial Rita Allendesalazar (condesa de la Ventosa e hija del conde de Montefuerte que fue Jefe del Cuarto Militar de don Juan Carlos), o la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias (prima hermana de Mencía), que en otro tiempo formaron parte de su grupo de incondicionales
“Carlos – nos cuentan – es quien da paso o no a doña Elena y quien está apartándola de todo el mundo y hasta de ciertas relaciones familiares. Es la forma de mantener el poder sobre ella”


Si en muchas cortes pretéritas menudearon con frecuencia personajes que se hicieron con el ánimo de las personas reales llegando a tener un enorme ascendiente sobre ellas, ese parece ser el caso de Carlos García Revenga cuyo gran poder sobre las infantas Elena y Cristina nos confirman por varias fuentes de la mayor seriedad. Tanto es así que sus manejos podrían estar en el origen de su expeditiva salida del organigrama oficial del palacio de la Zarzuela el pasado septiembre, apenas sentado don Felipe en el trono, por el deseo del nuevo rey de poner orden y claridad en las cuestiones de palacio y de prescindir de alguien a quien Diego Torres, ex socio de Iñaki Urdangarín, ha vuelto a acusar gravemente en estos días.

Y es que este licenciado en magisterio y en pedagogía que fue profesor de las infantas en el Colegio Santa María del Camino, articuló durante años una carrera ascendente llegando a convertirse en el confidente, amigo y gestor de todas las necesidades de las hijas de don Juan Carlos, especialmente a partir de 1993 cuando estando ambas -todavía solteras-, entró en Zarzuela en calidad de asesor personal suyo dependiendo jerárquicamente de la secretaría de la reina. Un personaje convertido en imprescindible cuyas primeras funciones fueron velar por el recorrido académico de doña Elena, para terminar siendo miembro del patronato de la Fundación Reina Sofía, miembro de la Fundación Mapfre con la que colabora doña Elena, y tesorero del espinoso Instituto Nóos durante algunos años en los que trabó una íntima relación con Iñaki Urdangarín a quien dirigía emails diciendo cosas como “Buenos días, cactus, aquí el hipotecado”. 

De pareja en pareja

Toda una labor de zapa desde que pasó de profesor de párvulos a ser profesor particular de doña Elena en los tiempos en los que el BUP se le hacía cuesta arriba, gracias en un inicio a su amistad con Marisa Caprile, profesora de inglés del Colegio, y de su hermana Laura, compañera de aula de la infanta, que son a su vez hermanas del modisto Lorenzo Caprile que diseñó el traje de novia de doña Cristina.

Nacido en 1955, Carlos García Revenga estuvo casado con la española de origen chino Ana Isabel Wang, que es delegada del Grupo Santander en China, de quien se separó en 2006 año en el que ella se llevó a Pekín a sus hijas, Laura y Carmen, que son ahijadas de las dos infantas. Posteriormente, mantuvo una relación amorosa con la conocida periodista Ángela Rodicio, que concluyó en 2012, y ya, en tiempos más recientes, entabló relación con su actual pareja que es Mencía Morales de Borbón-Dos Sicilias, veinte años más joven que él, hija de la princesa Inés de las Dos Sicilias, y prima en segundo grado del rey don Felipe. Una entrada por la puerta grande en el entorno familiar de don Juan Carlos que nos da una idea de la importancia de su persona, y también de su dirigista influencia sobre doña Elena y doña Cristina.

Poder omnipotente sobre doña Elena

Tanto es así, nos confirman, que él es el responsable de que en los últimos tiempos doña Elena se haya apartado de sus viejas amistades de siempre: amigas del colegio como las hermanas Espinosa de los Monteros, su amiga y dama extra oficial Rita Allendesalazar (condesa de la Ventosa e hija del conde de Montefuerte que fue Jefe del Cuarto Militar de don Juan Carlos), o la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias (prima hermana de Mencía), que en otro tiempo formaron parte de su grupo de incondicionales. Carlosnos cuentan – es quien da paso o no a doña Elena y quien está apartándola de todo el mundo y hasta de ciertas relaciones familiares. Es la forma de mantener el poder sobre ella”.

La situación preocupa al entorno de doña Elena, que encuentra el acceso a ella cada día más difícil pues parece imposible que Carlos García Revenga no esté presente en cualquier encuentro, generalmente en compañía de Mencía Morales que durante algunos años trabajó como para la firma de moda Valentinoen Kuwait y en Qatar, que es relaciones públicas de la Semana de la Moda de Madrid, y que le acompaña a todas partes, pues ambos se  han dejado ver juntos en numerosos actos sociales como la entrega de los premios ARCOMadrid 2014. Sin olvidar las vacaciones que él ha compartido con la infanta Elena en Baqueira Beret, y su presencia junto a doña Cristina en sus escasas últimas apariciones en Madrid.

Una telaraña perfecta
 
Por ello lo que hasta la llegada al trono de don Felipe ha sido el gran poder de García Revenga quizá explica ese otro hecho que es su extraña relación con el “pequeño Nicolás” que -según declaraciones propias-, habría tenido noticia de que su teléfono estaba intervenido por indicación directa del secretario de las infantas que sería también quien le habría facilitado el teléfono personal de don Juan Carlos.

Y es que todo parece indicar que la telaraña que García Revenga ha sabido construir alrededor de las infantas no es cualquier cosa y de ahí que, como nos indica una de nuestras fuentes, él podría haber influido en doña Cristina para que pudiese firmar ciertas cosas dado el desconocimiento que las personas reales suelen tener de los asuntos mundanos y materiales, hecho que explicaría la reiterada negativa de la infanta a renunciar a su rango y a sus derechos sucesorios por considerar que no es responsable de lo sucedido en el complejo entramado del caso Nóos.