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DE DISCOTECA EN DISCOTECA

La Trapote cobra 6.000 euros por bolo

Septiembre 27, 2010

Sus enfrentamientos con Belén Esteban han despertado el interés entre la audiencia. Por eso no es de extrañar que se haya convertido en carne de cañón para atraer público a discotecas de extrarradio. Y no le está saliendo nada mal. Insisten en que la Trapote se embolsa seis mil euros por cada bolo.

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Se ha convertido en uno de los personajes de moda. Nadie puede dudar de su poder de convicción ante las cámaras. Beatriz Trapote es una payasa más del circo del colorín. Abandonó su carrera de periodista por una cómoda butaca junto a una Ana Rosa Quintana que con la madurez mejora y hasta excita. En ‘El programa de Ana Rosa’ no ejerce. Más bien ladra y muerde con la esperanza de convertirse en una vedette televisiva. Es lista, pero no inteligente. Demasiados cartuchos usados. Ya sólo le queda anunciar su ruptura sentimental y volverse a enamorar de un estríper de mirada libidinosa. Sin embargo, sus enfrentamientos con Belén Esteban han despertado el interés entre la audiencia. Por eso no es de extrañar que se haya convertido en carne de cañón para atraer público a discotecas de extrarradio. Y no le está saliendo nada mal. Insisten en que la Trapote se embolsa seis mil euros por cada bolo. Una cifra nada desdeñable si se compara a la de otros famosos como Kiko Rivera, que también cobra una cantidad similar. ¡Caray!
Otra vida más
Beatriz juega al despiste. Ante las cámaras ríe las gracias e incluso aplaude actitudes, pero cuando los focos se apagan, Trapote arremete contra diestro y siniestro. Recuerdo con absoluta nitidez nuestras conversaciones cuando protestaba de su cuñadísima y vociferaba en contra de la prensa del corazón. En aquella época, Beatriz era mucho más modosa y sensiblera. Enjugaba sus lágrimas con las injusticias ocurridas en el seno de su familia política. No dudaba en señalar y posicionarse, pero el dinero le hizo cambiar. Ya no tiene marcados esos férreos principios que no dudaba en repetir a cada momento. De hecho, quizás sería interesante que explicara qué vínculo tuvo con Playerito, cuando éste se decidió a contar públicamente las maldades de su amigo Jesulín de Ubrique. Me cuentan que fue ella la que, sin apenas ruborizarse, animó al anciano a que saliera a la palestra. Quizás debería habérselo pensando mejor. Todo se sabe.

Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com