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Hoy se celebra en la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid otro gran funeral en su recuerdo organizado conjuntamente por la extensa familia española de la difunta reina pero no se espera ninguna representación de la familia real española

La sombra de lady Di planeó sobre el funeral de la reina Fabiola

Enero 21, 2015

La muy religiosa difunta desaprobó, no solamente la relación adulterina de Charles con Camilla, sino también la demanda de divorcio instada por él y nunca deseada por la malograda Diana. Ambas mantuvieron un encuentro de tono muy cordial que se repetiría tres años más tarde, cuando los príncipes de Gales ya estaban oficialmente separados

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Ha pasado más de un mes desde el gran funeral por la reina Fabiola de Bélgica en Bruselas, y en muchos foros continúa abierta la polémica sobre la ausencia total en la ceremonia de una representación de la familia real británica que ha sido fuertemente criticada. Ante la avalancha de críticas el palacio de Buckingham dejó entender que la ausencia había estado dictada por el Foreign Office, pero esta institución aclaró finalmente que la decisión fue algo puramente potestativo de la casa real británica, alegando que todos los Windsor tenían otros compromisos oficiales. Ello ha dado pábulo a numerosas explicaciones plausibles, pues en realidad solo el príncipe de Gales, los duques de Cambridge y la princesa Ana tenían actos comprometidos para ese día.

Todo parece indicar, sin embargo, que el problema radicó en la mala relación del príncipe de Gales con la difunta Fabiola, que en los momentos más difíciles de su divorcio y subsiguiente enfrentamiento con Lady Di habría dado apoyo a la difunta Diana a quien posiblemente consideraba una víctima en su matrimonio. Dado que la reina Isabel nunca se desplaza a este tipo de actos fuera de Inglaterra, por razones de protocolo y por tratarse del funeral de una reina consorte, sólo podía representarla su hijo el príncipe de Gales, desaconsejándose por tanto el envío de un miembro menor de la familia real como el príncipe Andrés o los condes de Wessex. Por ello habría sido el propio Charles quien, todavía molesto con Fabiola, no habría querido modificar su agenda para desplazarse a Bruselas a pesar de los grandes lazos de parentesco que han unido históricamente a las familias reales de Bélgica y de Gran Bretaña.

Muy religiosa

La muy religiosa Fabiola (intensamente anti abortista y anti divorcio), no transigía en lo que ella consideraba cuestiones de índole moral dictada por el dogma religioso (siempre había visto con malos ojos la irregular situación matrimonial de su hermano el díscolo Jaime de Mora y Aragón), hecho que la llevó a desaprobar no solamente la relación adulterina de Charles con Camilla, sino también la demanda de divorcio instada por él y nunca deseada por la malograda Diana. Ella y su esposo el rey Balduino habían asistido como invitados a la boda de los príncipes de Gales en 1981, y en diciembre 1990, y con el matrimonio de los Gales a punto de romperse en momentos de una gran tensión en la que nadie en la realeza europea quería inmiscuirse, Diana llegó a Bruselas bajo la nieve para mantener un encuentro con Fabiola.

Un encuentro de tono muy cordial que se repetiría tres años más tarde, cuando los Gales ya estaban oficialmente separados y a poco más de un año de su divorcio definitivo, y cuando Diana ya se encontraba arrojada a la periferia de la realeza europea, que no osaba tomar partido en tan espinoso asunto, salir en su defensa, o recibirla extra oficialmente por no ofender el orgullo de los poderosos Windsor. Aquel otoño la princesa fue recibida por Fabiola, recién viuda de su llorado esposo Balduino, en el palacio de Laeken para un encuentro informal y de carácter familiar y afectuoso en torno a un té que compartieron también la reina Paola de Bélgica y su hija la princesa Astrid.

Una biografía reciente del príncipe Harry, muy reveladora

La tragedia de Diana de Gales gravita todavía sobre la vida del futuro rey de Inglaterra, que después de diecisiete años de su muerte parece no querer evitar ataques a su persona como los que aparecen en la nueva biografía del príncipe Harry, escrita por la portavoz semi oficial del príncipe de Gales, Penny Junor, que afirma que Diana hablaba abiertamente de sus relaciones extra matrimoniales delante de sus hijos, despidió a varias de sus niñeras a causa de sus celos, y trató a los jóvenes príncipes como confidentes de sus problemas emocionales.

Pero a pesar del feo evidente de la casa real británica, Fabiola continúa siendo recordada pues tan solo unos días atrás el archiduque Christian de Austria, nieto de la princesa Astrid de Luxemburgo, incluía ese nombre entre los varios dados a su hija, la recién nacida archiduquesa Catalina María Cristina Fabiola, y hoy día 22 se celebra en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid otro gran funeral en su recuerdo. Una ceremonia organizada conjuntamente por la extensa familia española de la difunta reina (los Mora, los Silva, los Escrivá de Romaní, y los Ruiz de Bucesta, portadores de numerosos títulos del reino), a la que sin duda alguna asistirán el grueso de las familias de la nobleza española radicadas en Madrid y el embajador de Bélgica en España, Jan de Bock, que en su momento abrió un libro de firmas en la embajada para quienes quisiesen dar su último adiós a una reina tan popular. No se espera sin embargo ninguna representación de la familia real española, en un acto del que el palacio de la Zarzuela no parece haber sido informado, si bien será posible ver allí a algunos parientes del rey don Felipe que, como las infantas doña Pilar y doña Margarita, que conocieron muy bien a la reina de los belgas.

Ricardo Mateos