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Cuenta con muchas simpatías entre las personas más cercanas a la difunta Cayetana pero no tanto así entre la gran sociedad aristocrática siempre melindrosa en cuestiones de sangre y de pertenencia

La “soledad” del duque viudo de Alba: Alfonso Díez, de la mano de Pilar González de Gregorio, ex duquesa de Fernandina e hija de la duquesa de Medina Sidonia

Enero 8, 2015

Ella, buena amiga de Cayetana de Alba y siendo una gran conocedora del acontecer social y cultural en el pueblo gaditano, está haciendo las veces de introductora
Alfonso Díez comenzará a dejarse ver en los entornos de la vida social local y de que no faltará a las famosas carreras de caballos del mes de agosto, cuando en la localidad se da una notable concentración de personajes famosos y de miembros de la sociedad como la marquesa de Poza, numerosos Domecq jerezanos, algunos príncipes de Orleans-Braganza o la condesa Zamoyski antigua dama de la condesa de Barcelona


Quienes le conocen de cerca coinciden en alabar la personalidad y la dignidad de Alfonso Díez, duque viudo de Alba, que cuenta con muchas simpatías entre las personas más cercanas a la difunta Cayetana pero no tanto así entre la gran sociedad aristocrática siempre melindrosa en cuestiones de sangre y de pertenencia. Fallecida la duquesa la gran sociedad vuelve a plegarse sobre si misma, y ya se notan los cambios en el palacio de Liria con el paso de la jefatura de la casa al duque de Huéscar, que, siendo un hombre mucho más sobrio que su madre, parece querer devolver un tono más aristocrático y menos popular a esa gran casa histórica que es la de Alba.

Los hijos de la duquesa van encontrando distintos acomodos, y Carlos Alba yaha comenzado a invitar a su palacio a algunos amigos titulados de la gran nobleza madrileña mientras nos informan de la soledad en la que se encuentra Alfonso Díez, que -no formando parte del gran meollo aristocrático-, necesita recomponer su vida y anda con voluntad de vivir entre Madrid y su casa de Sanlúcar de Barrameda.

De la mano de una buena amiga de la duquesa de Alba

Y es que el duque viudo, que no cuenta con un amplio grupo social en el que apoyarse, eligió hace ya algún tiempo el animado Sanlúcar como lugar de retiro futuro por tener muy buenos recuerdos de tiempos pretéritos, ya que en su infancia pasó muchos veranos allí como invitado en la villa de los marqueses de Casa Arizón. Por tanto, Alfonso Díez ya comienza a buscar hacerse un sitio entre la pequeña aristocracia local, yendo en eso de la mano de Pilar González de Gregorio, ex duquesa de Fernandina e hija de la duquesa de Medina Sidonia, que habiendo sido buena amiga de Cayetana de Alba y siendo una gran conocedora del acontecer social y cultural en el pueblo gaditano, está haciendo las veces de introductora del famoso viudo que durante el mes de diciembre ha pasado por su casa de dos plantas y 214 metros cuadros de la calle Bolsa que, sin embargo, en el exterior, no es particularmente ostentosa comparada con los pequeños palacios todavía habitados por la aristocracia local en un barrio de viejas bodegas con olor a Manzanilla en el corazón del pueblo.  

Los sanluqueños se muestran a todas luces encantados, pues al grupo de famosos de segunda oriundos de la localidad como la esposa de Ortega Cano o Alberto Isla, viene ahora a unirse el viudo de Cayetana, que siempre fue muy querida en el pueblo donde contaba con numerosos amigos, y no hay duda de que Alfonso Díez comenzará a dejarse ver en los entornos de la vida social local y de que no faltará a las famosas carreras de caballos del mes de agosto, cuando en la localidad se da una notable concentración de personajes famosos y de miembros de la sociedad como la marquesa de Poza, numerosos Domecq jerezanos, algunos príncipes de Orleans-Braganza o la condesa Zamoyski antigua dama de la condesa de Barcelona.

Sanlúcar de Barrameda, centro aristocrático inesperado

Por otra parte, resulta paradójico que el pequeño pero vivo Sanlúcar se convertirá ahora en el lugar de residencia de los duques viudos más polémicos de España, ambos esposos de dos grandes duquesas que ya han pasado a la historia: Alfonso Díez, y la alemana Liliane Dalhmann que en su momento dio mucho que hablar como esposa de la también difunta duquesa de Medina Sidonia, conocida como “la duquesa roja”. Liliane, que es otro de los grandes personajes locales, apoyo de numerosos emprendimientos culturales y también solidarios (como “Galgos & Friends”), y presidenta vitalicia de la Fundación Casa de Medina Sidonia es además la heredera del grueso de la fortuna de la siempre polémica Luisa Isabel Álvarez de Toledo, a pesar de la oposición de los hijos de ésta con quien contrajo matrimonio in articulo mortis en 2008.

Ambos viudos serán a partir de ahora la comidilla de la vida social sanluqueña, pues los dos han sido protagonistas de historias singulares en el seno de una nobleza que nunca les dio reconocimiento y que los ha arrojado a la periferia por haberse saltado las normas del buen hacer, y también serán la cabeza de dos cortes paralelas un tanto venidas a menos: la del Barrio Bajo en el que se ubica la casa de Alfonso, y la del Barrio Alto donde se levanta el palacio de los duques Medina Sidonia con sus magníficas vistas al Coto de Doñana

Ricardo Mateos