Menú Portada
Los Juegos Olímpicos se saldaron con 18 medallas y el fracaso del atletismo y la natación

La selección de fútbol, el ciclismo y el tenis pusieron a España en la portada del mundo

Diciembre 25, 2008

El mejor año en la historia del deporte español en realidad fue el mejor año de dos especialidades, tenis y ciclismo, y el triunfo de la selección de fútbol en la Eurocopa. Rafa Nadal y sus mosqueteros de la Copa Davis, más los triunfos de Alberto Contador y Carlos Sastre sobre las dos ruedas revistieron de grandioso un año en el que también hubo muchos claroscuros, como la actuación en los Juegos Olímpicos del atletismo y la natación. La conquista de la Eurocopa, 44 años después, supuso un manto dorado bajo el que se cobijaron los que no lograron las metas esperadas.

pq__nadalwim.jpg

Ganar la Eurocopa cuarenta y cuatro años después fue el gran acontecimiento de este 2008 que acaba. La selección de Luis Aragonés nos llevó donde el fútbol español se merecía hacía mucho tiempo, pero que por mala gestión administrativa y deportiva no había conseguido. Y fue gracias a que por fin hubo un técnico que lo hizo bien, lógico y razonable, pese a las presiones a que fue sometido.
La mejor generación de la historia del fútbol nacional por fin encontró acomodo bajo un esquema ganador. Simplemente Luis dejó jugar a sus hombres, no los encorsetó y acabaron barriendo ante el clamor del mundo. Xavi Hernández fue elegido el mejor jugador del campeonato, David Villa fue el máximo goleador e Iker Casillas el portero mejor goleado en una selección que además fue la más realizadora. Todo perfecto. Lo peor, el escaso reconocimiento al hombre que dirigió y a quien ahora parece que ni siquiera participó.

Nadal y la Davis

Si el fútbol fue una explosión de un momento –nuestros equipos fracasaron en competiciones europeas-, no se puede decir lo mismo del tenis. Rafa Nadal alcanzó el número uno del mundo desbancando a Roger Federer tras más de cuatro años de reinado. Pero lo mejor fue que logró su cuarto título de Roland Garros y por fin conquistó Wimbledon, algo que no sucedía desde los años sesenta –igual que el fútbol-. El menorquín se mostró como el mejor deportista español de todos los tiempos a sus 22 años. Las gestas de las viejas leyendas Santana, Bahamontes, Nieto o Ballesteros encontraron por fin un digno heredero.
Pero el tenis, además, propició otra gran gesta con la conquista de la tercera Copa Davis. Y eso que Rafa no estaba en la final ante Argentina por lesión. Pero el tenis demostró que no es sólo Nadal y que desde 1992 es la gran potencial mundial de este deporte. Para colmo, el propio Rafa Nadal puso la guinda con su oro en los Juegos de Pekín.

Las tres grandes del ciclismo

La tercera pata del banco del éxito la aportó el ciclismo. Alberto Contador, al que la organización del Tour no le dejó participar por las sospechas de dopaje de su equipo, aprovechó la ausencia en Francia para probar fortuna en el Giro de Italia y la Vuelta a España. El de Pinto ratificó el triunfo de París de 2007 con la conquista del Giro y la Vuelta.
Con la convulsión que vive el ciclismo por el tema del dopaje la gesta de Contador ha podido verse capidisminuida ante la opinión pública, pero el valor del madrileño es incuestionable. Tanto que el año próximo es el gran favorito a conquistar nuevamente París y la otra gran ronda que escoja, Giro o Vuelta.
Como Contador no pudo correr el Tour, las esperanzas españolas se quedaron huérfanas hasta que apareció el veterano Carlos Sastre. El abulense aprovechó la ausencia de una gran estrella en el pelotón para hacer realidad un sueño que parecía imposible. Y con ello España se hacía con las tres grandes en una misma temporada, un hito histórico.
Pero el ciclismo, además, aportó otro oro olímpico en la persona del riojano Samuel Sánchez. Fue de tapado a Pekín y ante la vigilancia de que fueron objeto las otras figuras Samuel sorprendió a todos y cerró un año inmejorable para el deporte de las dos ruedas.

Triunfos menores y fracasos

El deporte español tuvo en 2008 otros campeones del mundo pero de especialidades menores, de las que no acaparan portadas en los medios de comunicación. Nos viene a la cabeza el triatleta Iván Raña como ejemplo de todos ellos. Pero junto a estos éxitos menores el 2008 también se llenó de fracasos.
Por ejemplo, el mundial de motociclismo se saldó con un rotundo fracaso en las tres cilindradas. Especialmente fuerte el de MotoGP donde los nuestros ni contaron y, lo que es peor, ni se les espera para 2009. La crisis económica pasará factura en la próxima temporada.
Se esperaba también más de Fernando Alonso en la F1, pero salvo el final de campeonato lo pasó dentro de la mediocridad y sin competir. Su decisión de ir a Renault fue un error demostrado, que puede tener una segunda parte en el año entrante.
El baloncesto tampoco dio alegrías, salvo la medalla de plata de los Juegos. Era a lo máximo que se podía aspirar y se logró brillantemente. Precisamente los Juegos bajaron un poco las expectativas del año porque aunque se lograron 18 medallas, la segunda mayor cifra de la historia, lo cierto es que el potencial de nuestros deportistas podía haber duplicado esa cifra.
Especialmente doloroso fue el atletismo donde el fracaso no tuvo paliativos. Mal hasta Paquillo Fernández, al que se le había colgado el oro antes de comenzar la prueba. Y mal el resto de atletas.
Como mal estuvieron en natación los nuestros. Malos registros, malas actuaciones y comprobación de que algo falla en este deporte. Lo curioso es que meses después, nadadores como Wildeboer o Mireia Belmonte han batido records del mundo. Eso se llama mala, pésima, planificación.
Base para nuevos éxitos en 2009 hay. Lo que no habrá son Juegos. Dentro de un año se lo volveremos a contar. Seguro que con Nadal y Contador como estrellas y esperemos que acompañados por otros muchos.