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Estrategias enfocadas a la administración y creación de conocimiento mientras se tambalea la sostenibilidad del sistema

La Seguridad Social destina a una empresa japonesa más de un millón de euros por servicios de “inteligencia empresarial”

Diciembre 3, 2013
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Este pasado martes se conocía el último dato de afiliación a la Seguridad Social, frente a la caída del desempleo (primera vez que se produce en noviembre desde el año 1996, en el que se comenzó a cuantificar estos datos) el descenso del número de afiliados en 66.289 personas es la cruz y máximo reflejo de la realidad económica. Esta continua caída es una losa para el sistema y hace temblar la sostenibilidad del mismo. Ante este problema conocido se sigue esperando respuestas concretas y definitivas por parte de la Administración, pero mientras esto ocurre, se deciden gastan importantes partidas presupuestarias en “Business Intelligence”. La también conocida como inteligencia empresarial ha llegado a nuestro país, en lo que parece un paso por mejorar una administración que ya debería ser eficiente. La inteligencia de negocios parece una herramienta útil. Gracias a ella, una empresa podrá poner a su servicio un conjunto de estrategias enfocadas a la administración y creación de conocimiento mediante el análisis de datos existentes. Sin embargo, antes de lanzarse sin red a la tercera generación de la estadística es necesario contestar a un par de preguntas, ¿es realmente prioritario este profundo análisis ante las numerosas carencias que sufren los ciudadanos?, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por ello?

Según el criterio empleado por la Seguridad Social parece que mucho. El pasado 23 de noviembre, la Gerencia de Informática de este departamento público adjudicaba el contrato para la “adquisición de una Solución Corporativa de Business Intelligence con destino a la Gerencia de Informática de la Seguridad Social y su mantenimiento por un periodo de tres años”. El procedimiento abierto y trámite ordinario beneficiaba a Fujitsu Technology Solutions S.A., una empresa global japonesa, líder en el sector de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC). En total, más de un millón de euros (1.051.699,48 euros) viajaban cerca de 11.000 kilómetros, destino Tokio.

Dando la espalda a la investigación española

A pesar de que en marzo de 2011, España se convertía en la novena potencia científica mundial. Las empresas de investigación, desarrollo e innovación nacionales (I+D+i) no tienen el respaldo institucional que debieran y el avance de un sector tan importante en la economía de un país parece atrancado ante la parsimonia gubernamental. En una reciente entrevista a un periódico nacional, la comisaria europea de investigación, innovación y ciencia, Máire Geoghegan-Quinn aseguraba que “es de vital importancia invertir, mantener y aumentar la inversión en investigación e innovación. La prueba es que los países que más han invertido son los que mejor están aguantando la tormenta de la crisis económica”.

Los datos en el contexto nacional no son para nada alentadores. En 2012, el gasto en investigación y desarrollo (I+D) que se hizo en España descendió un 5,6% respecto a lo que se gastó en el año anterior, 2011. En total las empresas, administraciones públicas, centros de enseñanza superior e instituciones privadas sin fines de lucro dedicaron a la investigación un total de 13.391 millones de euros lo que sitúa a España en los niveles de gasto de 2007 en cuanto a esta materia. De poco ayuda que la Administración elija soluciones de compañías extranjeras por delante de soluciones desarrolladas y creadas por empresas consultoras españolas.

Prioridades de la Seguridad Social

Mientras que el Ministerio de Empleo de Fátima Báñez aprobaba esta partida millonaria, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) volvía a alertar sobre los riesgos actuales del sistema de pensiones. La OCDE considera que la actual reforma de las pensiones puesta en marcha por el Gobierno español que incorpora el factor de sostenibilidad, para vincular la prestación por jubilación a la esperanza de vida, es “más justa“, pero advierte de que también genera “incertidumbre” en torno a las pensiones futuras. “Aunque esta reforma podría llevar a un reparto más justo de los riesgos entre generaciones y dar una justificación al ahorro que los votantes encuentren creíble y razonable, también incrementa la incertidumbre para los futuros jubilados acerca de sus pensiones“, señala la OCDE.

En su informe global de pensiones de 2013, la Organización destaca que estas dudas pueden ser especialmente relevantes para los trabajadores de bajos ingresos, por lo que considera importante “vigilar cuidadosamente la pobreza de los pensionistas“. También destaca que las preocupaciones sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones español, derivadas del rápido envejecimiento de la población y la crisis económica, han impulsado reformas en el sistema en los últimos años. Prioridades que están muy por encima de soluciones millonarias de “Business Intelligence” y que es lo que realmente preocupa a millones de españoles.