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Desde que se quedó en silla de ruedas no tiene trabajo

La ruina de Manolo de la Vega

Noviembre 11, 2009

Lo está pasando muy mal. La situación empieza a ser más que preocupante. Manolo de la Vega, postrado en una silla de ruedas, no recibe ninguna llamada telefónica para trabajar.

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Nada queda ya de aquel humorista desenfadado y refunfuñón que hizo que media España riera a carcajadas. Manolo de la Vega ya no es el mismo. Desde que hace unos años tuviera que pasar por el quirófano para amputarse las dos extremidades inferiores, el destino ha jugado con sus cartas marcadas. Las sonrisas han dado paso a los llantos. Prácticamente nadie se ha puesto en contacto con él, ni con su mujer Juani, para preguntar por su estado anímico. Le han dado de lado. A nadie parece importarle que en época de crisis los empresarios le han dado la espalda de nuevo. Y él no puede más: “Estamos en uno de nuestros peores momentos. No sabemos qué hacer, es una auténtica desesperación lo que tenemos en estos momentos”, me confesó telefónicamente la mujer que siempre ha estado al lado del cómico y de la persona. Son demasiadas puñaladas. Suerte que la vialidad que De la Vega siempre ha proyectado consigue empujarle a seguir luchando. Pero las fuerzas flaquean. A punto de conocer la ruina total, Manolo de la Vega pide que se le vuelva a dar una oportunidad: “No le llama nadie y estamos muy mal, no lo podemos esconder”. El humor de Manolo de la Vega en nada se ha visto afectado por la desaparición de sus piernas. Él sigue queriendo alegrar al personal. Tanto, que esta misma mañana será el encargado de presidir en el Edificio de la Prensa de Madrid un acto para dar a conocer mucho más los efectos de la diabetes, una enfermedad que aqueja a más de tres millones de personas en nuestro país. Será el momento para reencontrarse con la prensa y hacer un llamamiento desde el corazón para volver a subir a un escenario. ¡Basta ya de mindundis que no aportan nada, recuperemos a nuestros veteranos!
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)