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El CSD aún tiene que ratificar el reglamento electoral, contrario a la normativa española

La RFEF sigue presentando a sus asociados cuentas que difieren de la realidad

Septiembre 2, 2008

La Federación Española de Fútbol (RFEF) sigue presentando a sus asociados unas cuentas de su gestión que no se ajustan a la realidad. El informe de la auditoría realizada por una empresa externa no recoge todas las anomalías fruto de la mal gestión del último lustro ni la pérdida de la propiedad de la Ciudad de Las Rozas dictaba por una sentencia firme y no apelable, y que ya ha sido inscrita en el Registro de la Propiedad como suya por el Ayuntamiento de Las Rozas.

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Lo publicaba el pasado sábado el diario El Economista en su edición impresa: la nueva empresa auditora contratada por la RFEF, Gescontrol, no refleja ninguna anomalía en su informe sobre las cuentas de 2007 de la Federación que preside desde hace veinte años -y que si Dios o la Justicia no lo remedian seguirá presidiendo otros cuatro años más- Angel María Villar. Efectivamente, cansados de que la anterior auditora encontrase cada año más de una docena de errores en la formulación, el equipo económico de la RFEF decidió despedirles y contratar a otros menos ‘tocahuevos’ –la expresión no es mía-.

Claro, si a un auditor le entregas sólo la documentación de un año, se le oculta la histórica y no se le informa que cuando están analizándola ya se han producido hechos irreparables que cambian el sentido de lo auditado de forma radical, difícilmente los auditores van a descubrir anomalía alguna. Gescontrol no tuvo información de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid había resuelto de forma definitiva e inapelable la devolución al ayuntamiento de Las Rozas de la conocida como Ciudad del Fútbol, sede todavía federativa. Y claro, de un patrimonio positivo, si restamos esa pérdida resulta que la Federación está en quiebra.

Por eso Angel María Villar celebró la asamblea anual en el mes de marzo, cuando ya conocía la pérdida del patrimonio, pero como cerró las cuentas a 31 de diciembre de 2007 no estaba obligado a meterlo en las cuentas de ese ejercicio. Ni lo dijo a los asambleístas ni a los auditores, que por toda salvedad dicen que hay juicios pendientes que no están compensados en las cuentas por si se produce el revés judicial, como ya ha ocurrido.

En manos del CSD

Informan en El Economista de fuentes del Consejo Superior de Deportes (CSD) que van a solicitar una nueva auditoría. Con todos los respetos para el compañero del artículo, habrá que verlo para creerlo. De hecho la amistad sobrevenida entre el secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, y el presidente de la RFEF nos lleva a pensar justo lo contrario.

Pero esa amistad aún tendrá que pasar una prueba de fuego cuando la comisión directiva del CSD tenga que aprobar el reglamento electoral aprobado por Villar y su asamblea del 3 de marzo contrario a las normativas españolas en general y a la Ley del Deporte en particular. Si dan el visto bueno habrán vulnerado la legalidad y ahora el secretario de Estado no podrá esgrimir informe alguno –cierto o falso- de la Junta Electoral en su defensa. De esta corrida aún no se ha lidiado el último toro, señores Villar y Lissavetzky.