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Todo por sus hijos

La reunión secreta de Patricia Rato y Espartaco

Mayo 15, 2011

Este pasado sábado se celebró la primera comunión del hijo pequeño de la pareja. Sin embargo, por el bien del pequeño y para que el día fuera feliz, Patricia convocó una reunión con su ex marido. Enterada su hija Alejandra, quiso acompañar a su madre para limar asperezas.

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Era una situación muy difícil la que tenían entre manos Patricia Rato y Juan Antonio RuizEspartaco’. Hacía bastante que no se veían las caras, desde que tuvo lugar el juicio por su divorcio. Sin embargo, la ocasión requería un punto de inflexión, pues el hijo menor de la pareja celebró el pasado sábado su primera comunión. De ahí que Patricia agarrara el toro por los cuernos y convocara una reunión con su ex marido. En sus manos dejó el cómo, el cuándo y el dónde. La cita, que tuvo lugar en una céntrica cafetería de Lora del Río, transcurrió con formalidad cuasi jurídica. Patricia no viajó sola, su hija Alejandra la acompañó. La joven, que mantiene una relación de ida y vuelta con el matador, aceptó la proposición de su madre y se reencontró con su padre después de cuatro meses. Aunque  hablan por teléfono y se mensajean con cierta habitualidad, Ale todavía no perdona las lágrimas derramadas. Madre no hay más que una. La conversación fue agradable. Hubo reproches y muchas preguntas, pero consiguieron calmar las aguas. Y es que el objetivo de la dama era evitar que se turbara el ambiente del día señalado. Es cierto que hubiera resultado algo tenso reencontrarse sin haber conversado anteriormente. Patricia le dejó las cosas claras: el día de la primera comunión de su hijo no quería caras largas ni reprimendas. Qué valentía. Se despidieron con cariño hasta la mañana siguiente.  
La celebración religiosa tuvo lugar en el colegio de fomento en el que el pequeño destaca por su sensibilidad. Le gusta escuchar música clásica y, desde hace algún tiempo, toca el piano en el centro, algo menos rígido que otros adscritos al Opus Dei. Me cuentan que la ceremonia fue solemne y muy emocionante. El coro del colegio, compuesto por diez alumnos, cantó con un sentimiento tan enternecedor que logró conmover a los familiares presentes. Tras la eucaristía, los Ruiz-Rato se trasladaron hasta el restaurante La Raza, uno de los más exclusivos de la capital hispalense, donde disfrutaron de una copiosa comilona en uno de los preciosos reservados del local, decorado con flores, panes y uvas. Eso sí, por decisión de Juan Antonio, la fiesta no reunió a los amigos del pequeño. Las ausencias no hicieron decaer el ambiente festivo durante toda la jornada. Canturrearon canciones infantiles de las películas Disney, e incluso se atrevieron con el Oliver y Benji, una de las series preferidas del pequeño. Espartaco deslumbraba. No es para menos, pues Patricia quiso organizarlo meticulosamente para que, por una vez, volvieran a ser la familia modélica de antaño. El pequeño les miraba con nostalgia, como agradeciendo tan buena sintonía. Durante horas, Juan Antonio conversó con sus hijas: hablaron de sus estudios, de los deseos de Alejandra de viajar al extranjero para seguir estudiando, del campo y, por qué no, de asuntos más triviales y divertidos. Gracias a la innegable generosidad de Patricia, el enanito –como lo llaman cariñosamente- jamás podrá olvidar ninguno de los momentos vividos. Ni tampoco los regalos que recibió y que consiguieron hacerle, si cabe, mucho más feliz.
Tras la celebración familiar, Patricia decidió gratificar al pequeño con un regalo muy especial. Junto a sus mejores amigos, disfrutó de una tarde de risas y aventuras en Isla Mágica. En el parque de atracciones más impresionante de Andalucía, el joven destacó a sus compañeros lo maravilloso que había resultado todo. La felicidad de alguien tan indefenso mueve montañas: “Únicamente por ver la cara de felicidad de su hijo, Patricia es capaz de cualquier cosa, de actuar como si nada hubiera pasado, como si todavía vivieran bajo el mismo techo”, me asegura alguien que la conoce bien. Su humanidad, su estilo, su entereza la han convertido en un referente para las madres divorciadas y con hijos. Cuánto debería aprender Espartaco