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Le llamaron por teléfono

La reprimenda a Víctor Janeiro

Enero 4, 2011

Lo que todavía no se ha contado es que Víctor Janeiro recibió llamadas incesantes de personas de su entorno más íntimo preguntándole por la veracidad de las informaciones que se estaban vertiendo en el cortijo de Paz Padilla.

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Está en boca de todos. La relación entre la colaboradora Beatriz Trapote y el torero Víctor Janeiro atraviesa uno de sus peores momentos. Desde que el periodista Luis Rollán diera a conocer una presunta infidelidad del matador, las informaciones acerca de la alegre nocturnidad del diestro no se han hecho esperar. Todos hablan acerca de los supuestos coqueteos que el menor de los Janeiro protagoniza con mujeres, azafatas en su mayoría, cuando está lejos de su supuesta novia. Una de ellas es Rocío, una malagueña de aspecto más que apetecible, a la que conoció en ExpoGay, y con la que, al parecer, mantuvo un encuentro íntimo en casa del matador. Aquello fue algo puntual que empujó a Víctor a reconsiderar su postura. Sin embargo, ella no puede ocultar lo que para muchos es una auténtica realidad: “Si yo he estado con Víctor no supondría ningún delito, porque el que tiene novia es él. Yo no tengo que rendirle cuentas a nadie de las relaciones sexuales que mantengo, él sí, claro está”, dice con absoluta claridad cuando se le pregunta por su supuesta agitación.
 
Lo que todavía no se ha contado es que Víctor Janeiro recibió llamadas incesantes de personas de su entorno más íntimo preguntándole por la veracidad de las informaciones que se estaban vertiendo en el cortijo de Paz Padilla. Insisten en que hay muchos nervios entre los que conocen los vericuetos del asunto de marras. Además, hay quien me advierte que Beatriz es plenamente consciente de que Víctor hace su vida por separado. Una aseveración que en caso de ser cierta, arrojaría luz a uno de los culebrones más sonados de los últimos tiempos. Y más cuando incluso en el entorno de Ambiciones conocen tamaño ajetreo personal. Sería interesante que Trapote sentara sus reales posaderas en el programa en el que colabora para explicar hasta qué punto es conocedora de todo cuanto ocurre en su tocada –y casi hundida- relación sentimental.
 
Por Saúl Ortiz