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La renuncia al acta de diputado catalán de Artur Mas tiene un precio: pasará a cobrar 109.500 euros como ex presidente por no prestar ningún cargo público, en lugar de los 6.000 que recibiría como parlamentario

Enero 20, 2016
mas puigdemont

La presente Ley tiene por objeto garantizar que los presidentes de la Generalidad, una vez hayan cesado, puedan atender sus necesidades personales y políticas con la dignidad y el decoro que corresponden a las altas funciones ejercidas, y con el fin de establecer también, en el caso de que se produzca su traspaso, unas medidas de protección de los familiares más próximos. Así reza el texto de la última modificación del 6 de julio de 2015 del Estatuto de los ex presidentes de la Generalitat de Cataluña. Un texto legal que es noticia porque Artur Mas ha renunciado a su acta de diputado del hemiciclo catalán y con ello ha eliminado la incompatibilidad única que le alejaba de su exuberante sueldo de ex presidente de la Generalidad de Cataluña. Básicamente, la cabeza visible de la afrenta secesionista de Cataluña ha burlado el artículo 4 de la susodicha Ley que apunta que ésta es incompatible con el desempeño de un cargo público”.

Otro subterfugio más que ha usado de modo cuasi fraudulento el “trilero” del separatismo para granjearse su lucro personal y manejar la estrategia transgresora desde casa. Queda por ver cuántos vericuetos halla disponibles Artur Mas para continuar con un desafío independentista rancio y obsoleto  que agoniza lánguidamente con el trampantojo que la CUP y Junts pel Sí han colado en la butaca presidencial de la Generalitat. Carles Puigdemont es un parche, un sucedáneo hecho a la medida de Mas que ni jura la Constitución ni respeta a la Monarquía. Un lacayo dispuesto a hacer lo que ordene Mas desde el confort del hogar y recibiendo una nómina superior a la de muchos presidentes en activo y a la del presidente del Gobierno de España.

El presidente autónomo mejor pagado de España: 136.834,78 euros

Parecen estos los motivos, económicos y crematísticos, que han pesado en la balanza de Mas para renunciar a defender los intereses de Cataluña en el Parlamento y retirarse a sus aposentos. Según la Ley de los ex presidentes catalanes, éstos recibirán, una vez desposeídos de su cargo y por un período equivalente a la mitad del tiempo que han permanecido en él -percibiendo como mínimo una Legislatura-, una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que corresponde al ejercicio del cargo de presidente. En estos momentos, Artur Mas era el presidente de Comunidad Autónoma mejor pagado de España con un voluminoso estipendio de 136.834,78 euros. Aplicando la ley, Mas recibiría 109.467,824 euros anuales que corresponderían con unos 9.122,32 euros al mes. En total, los próximos cuatro años, Mas ganará cerca de medio millón de euros (437.875,28 euros).

Según los últimos datos disponibles facilitados por el Govern de la Generalitat de acuerdo con la ley de Transparencia, los líderes y portavoces de los grupos políticos en el Parlamento catalán cobran entre 7.300 y 7.900 euros brutos al mes, unas cantidades que todavía distan varios dígitos del sueldo que Artur Mas ganará desde el salón de su casa. Atendiendo al régimen económico de los diputados de 2015 publicado por el Parlamento de Cataluña, un portavoz de Grupo Parlamentario cobra actualmente 73.144,24 euros, unos 6.095,35 euros mensuales. Esta cantidad representa tan solo un 66% del sueldo que Mas percibirá como ex presidente.

También su familia queda bien cubierta

Pero los privilegios de los que disponen los ex presidentes de la Generalitat no acaban aquí. A partir de los 65 años, percibirán una pensión vitalicia consistente en una asignación mensual igual al 60% de la retribución mensual que corresponde al ejercicio del cargo de presidente. Hablamos de 82.100 euros al año durante el resto de sus días, un sueldo todavía superior al del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que suma 78.185,04 euros al año. Estamos en un país en el que el 60% del salario del presidente de una Comunidad Autónoma sea superior al salario del presidente del Gobierno central. Y estamos legitimando mediante un estatuto que aquel señor reciba de por vida tales honorarios.

La familia también queda bien cubierta a través del Estatuto de los ex presidentes. De fallecer el ex presidente, su viuda se vería compensada con una pensión vitalicia equivalente al 50 % de la pensión establecida a partir de los 65 años de edad (41.050 euros). Pero es que la repartición del botín va más allá ya que en el caso de muerte del cónyuge viudo, la pensión debe beneficiar en la misma cuantía a los hijos menores hasta que alcancen la mayoría de edad.

Y es que cualquier porcentaje que se calcule sobre el salario de Artur Mas en este momento, resultará una abultada cantidad. Porque Artur Mas era el presidente de Comunidad Autónoma que más cobra en España. De hecho su sueldo supera en un 45,7% al del presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy.

Pero el ya ex presidente no es el  único alto cargo de la Generalitat que se está haciendo de oro a costa de los impuestos de todos los catalanes. Es digno de justicia destacar los elevadísimos sueldos que blindan a los escuderos del presidente. Los consejeros de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Jordi Ciuraneta; de Bienestar y Familia, María Neus Munte; de Cultura, Ferrán Mascarell; de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell; de Empresa y Ocupación, Felip Puig; de Educación, Irene Rigau; de Gobernación y Relaciones Institucionales, Meritxell Borrás; de Interior, Jordi Jané; de Justicia, Germá Gordo; de Presidencia, Francesc Homs; de Salud, Boi Ruiz; y de Territorio y Sostenibilidad, Santiago Vila, cobran un sueldo bruto anual de 103.176,38 euros.

Modificaciones del estatuto de los ex presidentes

Recientemente, el Estatuto de los ex presidentes de la Generalitat ha sido modificado en algunos de los puntos de los que se compone esta Ley. Por ejemplo, se ha rectificado el artículo séptimo reconociendo nuevos derechos para los presidentes. Así, además del régimen económico, el Gobierno debe facilitar a los ex presidentes de la Generalidad los medios necesarios para el sostenimiento de una oficina adecuada a las responsabilidades y funciones desempeñadas, así como la dotación presupuestaria para el funcionamiento ordinario de dicha oficina y para las atenciones de carácter social y protocolario que correspondan”.

El artículo octavo del Estatuto establece que todos los derechos y prerrogativas reconocidos por la presente ley son renunciables”. Una renuncia que deberá ser presentada por escrito ante la Mesa del Parlamento. Difícil es creer que un ex presidente renuncie a tales privilegios y más aún cuando se trata de un Artur Mas cuyas intenciones han quedado más que claras y cuyo interés personal parece prevalecer siempre por delante de los intereses colectivos.

Ahora, la gran incógnita es si su sucesor, Carles Puigdemont, se rebajará el sueldo que en la actualidad se eleva a 136.834,78 euros. Seguro que no.

Doinel Castro