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Mientras los Windsor se entregan al jubileo en cuerpo y alma

La reina doña Sofía no asistió al servicio religioso que se celebró en el palacio de Tatoi en memoria de sus padres, los reyes Pablo y Federica

Marzo 18, 2012
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La reina doña Sofía ha faltado este año al servicio religioso que se celebró el 12 de marzo en el palacio de Tatoi, su querida residencia de infancia, en memoria de sus padres los reyes Pablo y Federica, al que no han faltado su hermano el rey Constantino, la reina Ana María y los príncipes Pablo, Nicolás y Tatiana cuya presencia en Grecia es cada día mayor. Ello coincide con la preparación allí de un muy publicitado documental cinematográfico sobre la vida y el reinado de su padre en el que se rescata la figura de Pablo I de quien se ensalzan la “personalidad carismática”, los “valores como esposo”, su “amor como padre”, su “absoluta integridad”, y su papel como “símbolo de una nación”. Todo un revival de los momentos de mayor esplendor de la monarquía griega cuando en Belgrado la familia real de Serbia parece estar pasando por un proceso de creciente popularidad, que no es ajeno a las múltiples y productivas actividades que la familia real lleva a cabo tanto dentro como fuera del país.

Tan solo hace unos días el diario Blic de Belgrado publicaba una amplia encuesta entre sus lectores que arrojaba un 64% de la población serbia a favor de la monarquía, que ya cuenta con su propio organismo en el país a través de la “Asociación del Reino de Serbia” que tiene miles de afiliados en toda la geografía del país balcánico y más de 50 representaciones en distintas ciudades. El príncipe Alejandro, que es ahijado de la reina Isabel de Inglaterra y que no faltará a las brillantes celebraciones del jubileo de diamante de ésta, ha conseguido en tan solo unos años atraer muchos inversores hacia su país y ha mejorado la imagen pública de Serbia en el mundo, siempre de la mano del buen trabajo social de su esposa, la princesa Catherine, cuyos esfuerzos son muy reconocidos entre la población local.

Jubileo de los Windsor
Entre tanto en el lejano país algunos miembros de la familia imperial han puesto en marcha el proyecto “Una tarde con la familia real” en el que ha debutado el joven príncipe Gabriel de Orleáns-Braganza, sobrino segundo del rey don Juan Carlos, que a sus 22 años estudia derecho en el Universidad Católica de Petropolis y se ha acercado a numerosas escuelas de aquella ciudad para compartir la tarde con los alumnos.

Las familias reales destronadas se mueven aunando esfuerzos, y en ello quizá siguen el siempre fundamental y clásico referente de los Windsor, que desde hace ya algunas semanas están totalmente entregados a multiplicidad de actos y de viajes por todo el mundo como parte de las celebraciones del jubileo de diamante de Isabel II. El pistoletazo de salida lo dio la propia reina Isabel que días atrás marchó a la ciudad de Leicester en compañía de su nieta política, Kate Middleton, siendo ambas recibidas de forma entusiasta en las calles donde ondeaban 10.000 banderas. Isabel II aprovechó para informar a la prensa que “no puede vestir de color beige porque de ser así nadie sabría quien soy”, explicando así su preferencia por los brillantes colores pastel que obedece a esa necesidad de tener siempre en cuenta a los otros, y alguien de su entorno filtraba que durante sus viajes la reina, para evitar cualquier posible indisposición, “no come ni ensaladas, ni mariscos ni sandía”.

El príncipe Harry en Brasil y la princesa Ana en Irlanda

Pero no menos exitoso ha sido el viaje del príncipe Harry por Brasil, Jamaica, Bahamas y Belice, lugares todos en los que su jovial personalidad ha dejado profunda huella y generado enormes simpatías. Mientras, su hermano William continúa su misión militar en las Malvinas, la duquesa de Cornualles asistía a una representación de “Los Miserables” en la prisión de Erlestoke, el duque de Gloucester viajaba a las bellas Islas Vírgenes, la princesa Ana se desplazaba a Irlanda del Norte y la localidad costera de Eastbourne, y los condes de Wessex hacían lo propio en los dominios caribeños de Antigua y Barbuda.

Así, mientras en Dinamarca la reina Margarita acaba de presentar los diseños de vestuario y de decorados que ella misma ha realizado para el ballet “Cascanueces” que se presentará la próxima Navidad en Copenhague, los Windsor se entregan a todo un rosario de actividades que van a llevar a los distintos miembros de la familia real británica a todos los dominios de la Commonwealth para reafirmar así los vínculos de la corona con todos los súbditos de la reina Isabel, y que tendrá como colofón los coloristas actos preparados en Londres para el mes de junio y para los que toda Gran Bretaña ya se está preparando con anticipada alegría. Toda una catarsis monárquica que contará con la presencia de todos los grandes de la realeza europea.   

Ricardo Mateos