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"Ahora no", dice ella

La reconciliación de Patricia Rato y Espartaco tendrá que esperar

Mayo 24, 2011

Sin embargo, mucho tendrían que cambiar las cosas. Rato empieza a recuperarse del mal trago que vivió durante la separación. Los trámites le quitaron horas de sueño, pero también el sosiego que le acompañaba durante los últimos tiempos.

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La publicación de una información en la que se aseguraba que Patricia Rato quiere volver con Juan Antonio Ruiz Espartaco se ha convertido en una de las noticias más comentadas de los últimos días. Sorprendió sobremanera la noticia, quizás por lo inesperado, pero también por la rapidez en que los protagonistas podrían haber acercado posturas. Todo ocurrió hace unas semanas cuando la guapísima dama y el torero coincidieron en la celebración de la comunión del hijo pequeño de la pareja. Un día antes decidieron limar asperezas en una reunión que convocó Patricia y que tuvo lugar en Lora del Rio. Aquellos encuentros sirvieron para poner el punto y final al enfrentamiento que habían protagonizado. Un acto de auténtica generosidad por parte de la Rato que intentó –y logró- que un día tan importante para su hijo se convirtiera en un acontecimiento más que feliz. Algo que también ha destacado el matador en un sinfín de medios de comunicación. Me cuentan que en las conversaciones más íntimas con sus amigos les confiesa que su intención es recuperarla. Saber de ella. Sentirse más cerca: “Es la mujer de mi vida, pero sé que me costará muchísimo poder reconquistarla”, le espetó a un amigo que tenemos en común. Declaración de intenciones.
Sin embargo, mucho tendrían que cambiar las cosas. Rato empieza a recuperarse del mal trago que vivió durante la separación. Los trámites le quitaron horas de sueño, pero también el sosiego que le acompañaba durante los últimos tiempos. Patricia aprendió a ver, oír y callar. La herida empieza a cicatrizar, por lo que parece corregido y aumentado el que Patricia quiera retomar su relación. Siempre precavida, Patricia prefiere ir con pies de plomo en este aspecto y no desmentir categóricamente que, en un futuro, pueda haber un acercamiento. Sólo faltaba, pues ni es adivina ni tiene capacidad para conocer lo que ocurrirá en un futuro: “ahora tengo que intentar seguir hacia delante como merecen mis hijos y como merezco yo”, me dijo al otro lado del teléfono. Hace bien, pues desde que acabó su matrimonio, Patricia sonríe con una vitalidad inhabitual. Está más guapa y radiante que nunca. Y eso se le nota no sólo en la mirada.