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La amistad de Flavio Briatore con Donald Trump dispara las especulaciones sobre su vuelta a la escena de la Fórmula 1

Enero 30, 2017
briatore trump

Aunque muchos lo piensen, es muy poco probable pero no imposible: Flavio Briatore podría volver a tener un papel en la Fórmula 1. Esto es lo que sospechan algunos colaboradores cercanos al italiano, alejado del ambiente de las carreras con apenas unas cuantas apariciones puntuales en Grandes Premios significativos como Monza o Mónaco. El manager de Fernando Alonso, con el que mantiene una auténtica amistad y con que aún conserva algunos lazos en el plano profesional, se marchó de la Fórmula 1 tras ser expulsado por la Federación Internacional de Automovilismo tras el llamado Singapurgate. Una investigación abierta por el ente deportivo probó en 2009 que el año anterior ordenó estrellarse a su piloto Nelson Piquet Jr durante una prueba con idea de provocar un cambio estratégico que diese a la postre una victoria al piloto asturiano. Este amaño fue considerado de suma gravedad y como consecuencia el italiano fue expulsado del deporte.

Poco después, Briatore arremetió legalmente contra la FIA en los tribunales y el castigo le fue levantado con fecha de 1 de enero de 2013. Briatore decidió no volver a pisar las pistas, o no al menos en un papel activo dentro de la especialidad. Sí que estuvo relacionado con otro deporte: el fútbol. Socio mayoritario junto a Bernie Ecclestone en el equipo británico del Queens Park Ranger, también se alejó del mundo del balón tras no pocas críticas. Se fue a vivir a Mónaco, donde reside junto a su esposa, la escultural Elizabetta Gregoraci y lleva a su hijo Falco cada mañana al colegio a bordo de un Porsche Cayenne en una existencia aparentemente más tranquila.

Pistas dejadas de manera ruidosa

Los que sustentan la posible vuelta de Briatore a las carreras lo hacen en base a unas cuantas pistas que ha ido dejando recientemente de manera ruidosa, pero al mismo tiempo sutil y sibilina. El magnate ha salido a la palestra de la velocidad en un momento crucial, justo cuando los nuevos propietarios de Liberty Media se acaban de hacer con el control de la especialidad. Con un trío de anglosajones a la cabeza, dos de ellos norteamericanos, parece un equipo algo descompensado sin presencia aparente de activos europeos y a muchos les hubiera gustado ver a alguno en el lote. Briatore se ha hecho notar al responder a los nuevos propietarios a cuenta de a las maneras con que ha sido despedido su amigo y socio Bernie Ecclestone. Flavio no habla con los que están por abajo sino con los que miran desde las alturas y Chase Carey, el bigotudo que preside la F1, respondió con un sincero reconocimiento al octogenario y el anuncio de que seguramente se le vería por alguna que otra carrera como invitado de honor. La segunda andanada del italiano, una forma de hacerse notar porque no es nada nuevo, ha sido la relacionada con la fisonomía técnica de los monoplazas.

Pide a través de medios transalpinos una serie de cambios en la reglamentación que devuelva más capacidades a los pilotos y relegue a los ingenieros un segundo plano. Para ello propone congelar e igualar el rendimiento de los motores, y que cada equipo tenga unos mimbres similares, desde los que cada corredor sea capaz de aportar valor en base a sus capacidades. Una tercera señal que emite Briatore, muy publicitada en redes sociales, es una fotografía hecha durante una cena junto a Ecclestone y el hindú Vijay Mallya. Flavio no da puntada sin hilo y con su capacidad de manejar como pocos los medios de comunicación echó leña al fuego de un rumor desatado ante el aparente disgusto con que el amo de la Fórmula 1 abandonaba el negocio. Briatore armó un enorme revuelo en 2009 al alentar una rebelión de escuderías con una posible marcha de muchas de ellas a una hipotética ‘Fórmula 1 alternativa y paralela’, remedo de competición con reglas, circuitos, y reparto de dineros más acorde con sus deseos. Las peticiones de entonces fueron escuchadas, los equipos acabaron recibiendo más fondos de la bolsa común del organizador, y todo quedó en agua de borrajas. Los rumores de una posible nueva categoría eran tan fuertes que hasta Ecclestone tuvo que difundir un comunicado a través de Reuters negando esta posibilidad, pero ya habían dejado a los de Liberty Media sentados y mirándoles directamente a ellos.

Su amistad con Donald Trump

La cuarta puntada de Flavio es la grande, y recetada sin mano. El ex director de Renault F1 estuvo presente en los fastos y toma de posesión del segundo hombre más poderoso de la tierra y amigo del primero, Vladimir Putin: su amigo Donald Trump. Trump y Flavio son viejos amigos desde los 90 y parecen moldeados por un mismo patrón. Aunque el yankee heredase riqueza de su familia y el italiano sea un hombre mas hecho a si mismo, los dos se caracterizan formas rudas, hablan claro, dicen lo que piensan, ambos están sentados sobre una montaña de dinero y sus esposas son despampanantes morenas más jóvenes que ellos. Precisamente los dos han presentado el programa-concurso televisivo “El aprendiz”. Esta especie de operación triunfo de los negocios en la que se ponía en verdaderos apuros a futuros gestores de compañías recién salidos de la universidad ha tenido en Estados Unidos un enorme éxito. El ganador de cada edición norteamericana acabaría dirigiendo alguna compañía de Trump, así que a nadie extrañe si un buen día ve aparecer en su gobierno a algún rostro televisivo que le resulte familiar.

Curiosamente en la edición asiática que se produce desde Malasia (de los treinta países donde se emite este programa), el director y cabeza visible es otro viejo conocido de la Fórmula 1: Tony Fernandes, el que fuera propietario y responsable de la escudería Lotus/Caterham. Estados Unidos es un país bien conocido para Liberty Media, no en vano es allí donde tienen la mayor parte de su negocio, pero poder acceder a la Casa Blanca de una manera tan directa de la mano de Briatore sería de una enorme ayuda. Cuenta la leyenda que en una de las reuniones de Flavio con Trump, éste último se quejó de un fuerte dolor de espalda, a lo que el actual presidente de Estados Unidos le puso delante una silla sobre la que estiró sus piernas que puso en alto para que se sintiera mejor. Así de estrecha es la confianza entre ambos magnates. Una prueba de que Briatore no tiene más patria que sus negocios, es que, aunque nunca ha estado metido en política, siempre ha sido libre para alabar o criticar al que le ha parecido bien, y así ha hecho con derechas e izquierdas. Tras un tiempo confiando en la izquierda moderada de Matteo Renzi ahora afirma preferir a los populistas de Beppe Grillo. Para Flavio nada de lo que hace es personal, sólo negocios.

José M. Zapico

@VirutasF1