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La realidad oculta de la ONCE: prescinde de un 10% de sus vendedores mientras sus dirigentes se reparten los puestos de confianza entre amigos y familiares (I)

Noviembre 23, 2016

La Organización de Ciegos Españoles contaba en 2010 con 21.054 vendedores bajo contrato indefinido. Hoy su plantilla la componen 19.200 vendedores y casi una tercera parte de ellos lo hacen bajo contratos precarios. El actual presidente del Consejo General desde 2003, Miguel Carballeda, su predecesor José María Arroyo y Mario Loreto son los líderes de Unidad Progresista que ostenta el poder de la Organización y ahogan las candidaturas rivales como la de Plataforma Unitaria de Encuentro para la Democratización de la ONCE (PUEDO).

carballeda

Ramón Serrano Suñer fundó la ONCE en 1938 con el propósito fundamental de mejorar la calidad de vida de los ciegos, deficientes visuales y discapacitados de toda España. Lo que no sabía el político y abogado español es que 78 años más tarde, la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), presidida ahora por Miguel Carballeda, cuenta con el apoyo del Estado y demás poderes fácticos de España en la ejecución de sus tareas. Y lo que es peor de todo, con su connivencia.

La ONCE nace el 13 de diciembre de 1938 bajo la tutela del régimen instaurado en España por Francisco Franco. Su objetivo social y vocación no es otra que la protección y amparo a las personas ciegas que hay en España. Para el cumplimiento de sus fines, el Estado puso en manos de esta organización el denominado cupón pro-ciegos con el que se cumplían dos objetivos contenidos en sus estatutos: dar empleo como vendedores de Cupón, a las personas ciegas que se afiliaban a la entidad, por un lado, y obtener recaudación con la venta de este juego de azar para el cumplimiento del resto de sus fines, por el otro. La ONCE tiene dos vías principales para vender su Cupón. Un Cupón venido a menos y que cada vez es menos popular entre los ciudadanos por varios motivos. Entre ellos podría subyacer el alejamiento de la entidad de su genuina vocación social, y es que, cada vez más, la ONCE se convierte en una herramienta del Estado, en lugar de una Organización de ayuda a las personas con ceguera de España. Ellos, deberían de ser la principal baza con la que cuenta la ONCE para vender su cupón ya que su venta consigue dar empleo a toda persona ciega e incluso se ofrece también a personas con minusvalías distintas a la ceguera.

La ONCE niega la venta a personas ciegas

Sin embargo, gracias a la modificación legislativa aprobada por Consejo de Ministros el 25 de septiembre de 2009, la ONCE puede comercializar sus productos sin sujetarse a su red de vendedores con discapacidad, sino poniéndolos en el mercado a través del llamado Canal Físico Complementario (CFC), compuesto por estancos, gasolineras, bares y otros establecimientos, a los que se les abona directamente comisión sobre lo vendido. El principal problema de la medida es que la ONCE, con este derecho recogido en sus Estatutos, niega la venta a personas ciegas en favor de establecimientos comerciales, lo que provoca que lo que era concebido como finalidad social, evolucione a ritmo vertiginoso hacia el negocio.

Según la Memoria de gestión del año 2010, en el que se implantó la venta externa a través del Canal Físico Complementario, la ONCE contaba con un total de 21.054 vendedores, todos ellos bajo contrato indefinido. A día de hoy, la ONCE cuenta con 19.200 vendedores, lo que representa una caída del 10% y casi una tercera parte de ellos lo hacen bajo contratos “junior” durante tres años. Son estos contratos, dicen fuentes cercanas a la ONCE, los que rigen una situación laboral precaria con un 30% menos de sueldo y la exigencia de la misma productividad  y horarios.

Hablamos de unos contratos que defienden jornadas completas con un bruto mensual de 698 euros, y medias jornadas con un salario de 350 euros al mes. Cantidades pírricas que muchas veces son ofrecidas a ciegos y demás discapacitados a sabiendas de que son ellos mismos quienes renunciarán al trabajo. Mientras tanto, los vendedores inscritos en la vía del Canal Físico Complementario superan los 9.000 y muchos de ellos como las gasolineras libres de marca aún no se encuentran contabilizados. Desde el 24 de mayo de 2011, y ratificado mediante una resolución del BOE, la ONCE está habilitada para comercializar sus juegos por cualquier persona física o jurídica  sin que tenga que acreditar discapacidad  alguna. “Esta es la ONCE que recibe el príncipe de Asturias de la Concordia (2013), y es galardonada con premios  a la solidaridad e integración”, critica con sarcasmo uno de sus vendedores habituales.

Cuestión de elites

La situación acuciante y angustiosa que viven los vendedores del Cupón de la ONCE no es compartida por todos los integrantes de la Organización Nacional de Ciegos Españoles. Como en todos los lugares geográficos del orbe mundial, cuánto más arriba se esté, se consigue respirar mejor, y la ONCE no iba a ser menos. Unidad Progresista es, según su propio website, “una asociación pluralista, participativa, democrática y solidaria, que nace en 1985 y que recoge en su seno a todos aquellos afiliados a la ONCE que creen en el progreso, en la solidaridad y en la integración de los discapacitados en la sociedad”. Desde el momento que se creó, Unidad Progresista (UP), ha monopolizado los cargos importantes en la ONCE, por lo que podríamos decir que UP representa a la elite de la Organización, el órgano de gobierno, el brazo ejecutor. Tres nombres suenan por encima de los demás en Unidad Progresista. Estos son los de Miguel Carballeda -actual presidente del Consejo General desde 2003-, José María Arroyo -predecesor de Carballeda que se hizo con la presidencia en 1989-, y Mario Loreto -mano derecha de José María Arroyo y vicepresidente del Consejo General de la ONCE-. Los escándalos en los que se ha visto inmiscuida Unidad Progresista, han alzado muchas voces críticas que desean que un soplo de aire fresco entre en la cabeza visible de una ONCE que circula de mal en peor. Esta bocanada de renovación podría ser PUEDO, la Plataforma Unitaria de Encuentro para la Democratización de la ONCE, pero Unidad Progresista parece empeñada en cerrar cualquier puerta a la oposición. Según denuncia la propia PUEDO, las tres personas citadas arriba emprendieron una actuación orquestada contra para evitar que la nueva plataforma prosperase y enviaron 75.800 cartas con el fin de desprestigiar a la formación y acabar con las aspiraciones rivales que pensaban que la ONCE necesitaba aires nuevos para poder competir  en un mercado de juego global y, a la vez, re democratizar a la ONCE. “No iban a  reparar  en  gastos, para ello encargaron Ángel Sánchez Cánovas, entonces director general adjunto, que coordinara con Eusebia Morillo, ejecutiva de Fundosa Social Consulting, de un buzoneo millonario que llegara a todas  las  personas  vinculadas  a  la ONCE”, asegura el número de julio de 2003 de El Bastonazo, órgano de comunicación de PUEDO.

Las prebendas y privilegios de los líderes de la ONCE

Las prebendas y privilegios que los líderes de la ONCE se pueden repartir desde sus posiciones favorables son muchos, por lo que resulta desinteresado perder dichas situaciones. Miguel Carballeda se defendía con un triste y lacónico “cualquiera que lleve trabajando 15 años puede tener tres casas”, cuando fue preguntado sobre sus propiedades que incluyen un chalet en Jávea (Alicante), otro en Oliva (Valencia) y un piso en Valencia. Hay que destacar que Carballeda vive en un lujoso piso en Madrid en régimen de alquiler de unos 3.000 euros al mes. Además, a 5 de febrero de 2005, el presidente de la ONCE ya había adquirido otros dos pisos en la localidad de Oliva (dónde también posee un chalet Mario Loreto), así como un local en la calle Torrecilla del Leal, de Madrid. Este último piso, se ha denunciado que ha sido acondicionado en gran parte a través del personal de mantenimiento de la Dirección General de la ONCE y con la constructora Videpro, que es la encargada de realizar la mayor parte de las obras que se realizan tanto en la Fundación como en la ONCE.

Los escándalos urbanísticos en los que se ha visto implicado Carballeda no acaban aquí. Su jefe de prensa en Madrid, Manuel Fernando González Iglesias, vive en un piso propiedad de la ONCE, en la calle Federico Moreno Torroba de Madrid. Un inmueble al que Videpro trasladó su domicilio social en mayo de 2003.

El amiguismo y el nepotismo que subyace en la cúpula de Unidad Progresista son inescrutable. Máxime si atendemos a los otros dos directivos nombrados. El ex presidente José María  Arroyo, dice PUEDO, invirtió 6 millones de euros a través de la Fundación ONCE en varias empresas de Melgar de Fernamental, su pueblo natal. Pero lo más sorprendente es el elevado número de familiares de Arroyo que tienen o han tenido algún cargo en la ONCE o en su grupo de empresas. Entre ellos destacan su esposa Concepción Gorostidi que fue su secretaria  personal; su cuñado Luis María De Felipe Alonso, nombrado en 1991 director general de Corporación Empresarial ONCE (CEOSA); su hermana Carmen Arroyo Zarzosa, administrativa en la ONCE (su marido  trabaja  como técnico en Ibermática, firma participada por la ONCE); su sobrina Ascensión Zarzosa Zarzosa, contratada por la ONCE (su marido Leoncio, durante años fue conductor habitual de Arroyo y técnico del Consejo General en la actualidad); su sobrino Juan Carlos Arroyo, quien trabaja en Vinsa Seguridad y su esposa, en la Corporación Empresarial ONCE (CEOSA); su amigo Javier Rojo Carreño, encargado del Registro en la Dirección General  y secretario general en el comité  de  empresa (su  esposa está  empleada  en  el  grupo de empresas). A todos ellos, dice PUEDO, les sigue un largo etcétera.

Una lista interminable al margen de los ciegos

Pero la lista de Mario Loreto es todavía mayor. En esta se incluyen su hijo Mario Sanz Jiménez, especialista de ventas; su esposa, Mirian Luis Tabarez, cuidadora en el Colegio Antonio  Vicente Mosquete; su otro hijo Juan Pedro Sanz Jiménez, colocado en el grupo de empresas y su esposa en la imprenta del cupón; su hermano Manuel Sanz Robles, delegado de PILSA en  Salamanca (su esposa, Emilia  Nieto,  trabaja como administrativa en la delegación de la ONCE en Salamanca y sus hijos, Manuel y Pedro Mario Sanz Nieto, venden cupones a pesar de no padecer discapacidad ninguna); su cuñada Joaquina González Lorenzo, trabaja en las lavanderías FLISA; su amigo Gregorio Estarellas Martí, ha sido apoderado de varias empresas del grupo ONCE y actualmente es técnico de control financiero en el Consejo General, su mujer también trabaja en la ONCE; su esposa Rosana Salanova Peralta ha sido su secretaria personal y sus primos Margarita Peralta (secretaria  del  presidente del Consejo  Territorial  de Aragón), Marta Recio Peralta (coordinadora de inspección en Tarragona) y Félix Recio Peralta (especialista de ventas en Tarragona) también han tenido cargos relacionados con la ONCE, así como su hermana Mercedes Salanova (especialista de ventas en la delegación territorial de Toledo, siendo su marido ordenanza en la citada delegación) y su sobrina Rosana Vallés  Salanova quien trabaja en el Grupo de empresas de la ONCE; su sobrina Beatriz Robles, también ha sido su secretaria personal y empleada en el Consejo General.

Doinel Castro