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La realidad del arbitraje en el fútbol base: “Me da pereza ir a arbitrar a un campo y soportar ciertas cosas por 30 euros, cada día es peor”

Marzo 29, 2017
pelea andorra

Cada fin de semana nos encontramos con una recua de desagradables imágenes que ponen de manifiesto la violencia que rodea al fútbol base. El último ejemplo lo hemos visto este fin de semana durante un partido de juveniles de la territorial catalana entre el FC Andorra y el AE Prat. No se engañen, esto lleva pasando años, pero ahora hay móviles que lo graban. Evitando análisis simplistas y moralinas en contra del balompié (“el fútbol es un deporte de bárbaros, etc.”), en este artículo intentaremos mostrar la realidad del arbitraje en fútbol base. Nos situaremos en Madrid para tratar de desmenuzar las circunstancias de los árbitros amateurs: sueldo, requisitos físicos, exámenes, maneras de promocionar, etc. Para ello nos hemos servido del testimonio de un colegiado que lleva diez años arbitrando. Empecemos el viaje.

Aguantar de todo por 30 euros

“Estoy muy desmotivado. Cada día me da más pereza madrugar para ir a arbitrar a un campo por 30 euros y soportar ciertas cosas”. Esas ciertas cosas, lo han deducido bien, son una retahíla de insultos desde la grada, presiones desde el banquillo y faltas de respeto continuadas. Lógicamente las circunstancias varían según la categoría (no es lo mismo un choque de Primera Regional que uno de alevín) y de la importancia en sí del partido (puede haber en juego un ascenso o un descenso o puede ser un partido de trámite). En cualquier caso, el árbitro siempre es el principal sospechoso: “Los peores son los padres porque son el sector más complicado de controlar. Los entrenadores se han profesionalizado mucho en los últimos años, cada día es más difícil que te toque algún mendrugo”. Las situaciones desagradables, por lo visto, se repiten cada semana y es imposible no explotar: “Tuve que parar un partido porque un padre, aparte de insultarme a mí, estaba menospreciando a los niños del equipo rival. Lo suspendí y me fui a mi casa”. Cuando eso sucede, es el Comité el que decide la manera de actuar en base al Reglamento General (si el partido se reanuda, si alguno de los equipos es sancionado, etc.).

El sueldo medio de un partido está en Madrid es de 30 euros. Concretamente es de 26,5 euros si el partido es en Madrid capital. Subiría a 43 si el partido se juega en una localidad de la comunidad que esté a menos de 50 km del centro. Si la distancia es mayor de 50 km, hay una subida que se acerca a los 6 euros. Esto en el llamado fútbol base (alevín, infantil y cadete) Si el árbitro pita en juvenil, la cuantía sube 2 euros. En fútbol 7, por el contrario, el salario medio de cada partido es inferior a los 10 euros.

Entonces, ¿los árbitros lo hacen por amor o por dinero? “Hay de todo, conozco gente con grandes nóminas que solo lo hacen por diversión y otros que están en paro y se ganan un sueldo con esto”. Sondeando un poco al gremio, efectivamente, nos encontramos a personas que lo hacen por vocación: hay banqueros, directores de colegio, policías, etc. Pero también hay muchos que lo hacen por dinero: “La crisis ha aumentado el número de árbitros. Hace años podías pitar hasta 6 partidos en un fin de semana, ahora somos muchos más”. Cada árbitro elige qué turno prefiere (sábado por la mañana, sábado por la tarde, etc) y puede incluso dedicar todo el fin de semana al arbitraje. Haciendo cálculos, un colegiado de fútbol base que arbitre cuatro partidos cada semana puede ganar cerca de 480 euros al mes. Para que se hagan una idea, un árbitro profesional puede ganar unos 18.000 euros brutos al mes y puede llegar a percibir alrededor de 3500 euros brutos cada partido. Como dato, la mayoría compaginan el arbitraje con su profesión habitual.

Examinados cada fin de semana

El arbitraje se rige por un complejo sistema de ascensos y descensos cuando se pasa de la categoría juvenil. El primer condicionante importante es la edad: para promocionar a Tercera División (la categoría con la que todos sueñan) hay que ser menor de 36 años. Nuestro guía tiene 29, con lo que aún tiene opciones de llegar, aunque se ha hecho a la idea de que prácticamente ha tocado techo.

Todo comienza por el curso de arbitraje, que es gratuito. Después hay que pasar un examen de conocimientos y unas pruebas psicológicas. Superada esa fase, entras en el circuito de categorías. El proceso es el siguiente: en agosto todos los árbitros realizan un examen físico y psicológico, que varía de la dificultad según la categoría (fútbol 7, fútbol base, juvenil, Regional, Tercera, etc). Esa es la primera de las notas que harán media, junto con otro examen a mitad de temporada. Y aquí es donde aparece la figura del “informador”. El “informador” es una suerte de examinador individual y siempre es un ex árbitro. Evalúa a los colegiados en diferentes partidos. Todas estas evaluaciones individuales dan lugar a la nota final, que determina el puesto en la clasificación. Como ocurre con cualquier equipo, los colegiados se enfrentan cada año a ascensos y descensos en cada categoría. Pongamos el ejemplo de nuestro protagonista: “En mi categoría somos 108 árbitros y, según el año, suben una media de 8 y bajan una media de 10”. Ascender es muy difícil: primero tienes que estar entre los primeros clasificados y después destacar en un curso de ascenso con pruebas incluidas. Así que el árbitro, además de soportar improperios de la grada, debe someterse a la presión de verse evaluado cada semana.

Y, aun así, teniendo en cuenta las condiciones habituales del fútbol base (sueldos de entrenadores, preparadores físicos, etc.), los árbitros no están descontentos del todo: “Si lo comparas con otros sueldos, ser árbitro no está mal pagado”. Esta es la realidad del arbitraje en el fútbol base.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99