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Como es habitual, el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela ni confirma ni niega la más que esperable presencia de los reyes

La realeza europea se moviliza para el funeral de la respetada reina Fabiola con la incógnita de la ansiada presencia de don Juan Carlos y doña Sofía

Diciembre 8, 2014

El mismo viernes 5, también fallecía Marco de Torlonia, príncipe de Civitella Cesi, nieto del rey Alfonso XIII y primo hermano del rey Juan Carlos con el que el rey emérito compartió muchas vivencias de juventud en el bello palacio Torlonia de la Vía Bocca di Leone romana

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Mientras la nobleza española continúa muy entristecida por el fallecimiento de la reina Fabiola, “era magnífica, toda una señora y fue una gran reina a pesar de los últimos ataques contra ella”, nos declara un aristócrata español que afirma haberlos visitado a ella y al en numerosas ocasiones en el palacio de Laeken, “donde siempre recibían con mucho cariño a la nobleza española”, la gran expectación en todos los foros especializados es la reunión extraordinaria de reyes y altezas que se darán cita el próximo viernes en Bruselas para el gran funeral.

Todo ello en una semana muy cargada de pérdidas pues el mismo día del fallecimiento de la reina también moría en Roma Marco de Torlonia, príncipe de Civitella Cesi, nieto del rey Alfonso XIII y primo hermano del rey Juan Carlos. Un primo hermano con el que el rey emérito compartió muchas vivencias de juventud en el bello palacio Torlonia de la Via Bocca di Leone romana, y cuyo fallecimiento se suma a la sentida pérdida, en 1995, de su hermano el príncipe Marino, un hombre de excepcional simpatía víctima trágica del VIH.

Desaparece otro nieto de Alfonso XIII

El funeral se oficia hoy martes a las 10 de la mañana en Roma, a donde acudirán sin duda sus hermanas las princesas Ana Sandra, madre de Alessandro Lequio, y Olimpia, su sobrina la princesa Sibila de Luxemburgo, y un nutrido grupo de miembros de la aristocracia romana para homenajear al jefe de una familia muy vinculada a España y especialmente a la representación española ante la Santa Sede, ubicada a escasa distancia del palacio de los Torlonia. Es posible que veamos allí a la infanta doña Pilar y a otros parientes españoles del difunto, si bien -como es habitual-, desde el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela ni confirman ni niegan la más que esperable presencia de don Juan Carlos y, quizá, hasta de doña Sofía.

Desaparece así otro nieto de Alfonso XIII, pasando ahora la jefatura de los Torlonia a su hijo el príncipe Giovanni, el diseñador de ropas y de joyas propietario de la Villa Torlonia que es hijo del difunto y de su primera esposa princesa Orsetta Caracciolo, cuñada del insigne cineasta Luchino Visconti. Roma pierde a un insigne personaje.

A Fabiola, sus sobrinos españoles ya la vieron muy desmejorada en su última visita

Pero la atención continua puesta en el palacio de Stuyvenberg, residencia y lugar de fallecimiento de la reina Fabiola donde, según nos informan, algunos de los sobrinos españoles de la reina la visitaron semanas atrás encontrándola en un estado físico muy preocupante pues ya no podía apenas tragar. Sobrinos a los que la reina, que visitaba España con enorme frecuencia, se sentía muy unida ahora que ya solo queda con vida esa cuñada suya que es Mercedes Narváez Coello de Portugal, marquesa viuda de Casa Riera. Los Mora son todo un enorme y prolífico clan de profunda afiliación católica, aunque nos dicen que Fabiola se encontraba especialmente unida a su hermana la duquesa de Soma y a sus sobrinos los hijos de los condes de Sástago y los hijos de los duques de Lécera que este viernes estarán en Bruselas para tomar parte del gran funeral celebrado en esa misma Catedral de Santa Gúdula en la que la española contrajo matrimonio con el rey Balduino en 1960.

Entre tanto, al día siguiente del óbito, los grandes duques Enrique y Maria Teresa de Luxemburgo fueron los primeros en desplazarse hasta Stuyvenberg, al tiempo que la corte belga decretaba una semana de luto oficial y los reyes Felipe y Matilde, muy unidos a la desaparecida reina, cancelaban todos sus compromisos oficiales incluida una muy esperada visita al Vaticano. Desde entonces los restos de la reina han sido trasladados al palacio de Laeken y mañana miércoles y el jueves estarán expuestos a la población en el palacio real de Bruselas, ante cuyas puertas muchas personas ya han colocado flores, velas y mensajes de afecto.

Polémica en torno a su testamento y su cuantioso patrimonio

Fabiola será enterrada en la cripta de la familia real belga en el recinto de Laeken, esperándose allí a los reyes de Noruega y de Suecia, los reyes salientes de España (unidos a Fabiola por tantos vínculos), los grandes duques de Luxemburgo, la princesa Beatriz de Holanda, una importante representación de las casas reales de Dinamarca e Inglaterra, que podría enviar al príncipe de Gales, los príncipes de Liechtenstein, y un nutrido contingente de royals no reinantes como el rey Simeón de Bulgaria, el rey Constantino de Grecia, los príncipes Victor Manuel y Marina de Saboya, los duques de Vemdôme, el duque de Braganza, y numerosos archiduques de Austria y príncipes Bonaparte, de Baviera, y de Orleans, por citar algunos, sin olvidar a su vieja amiga y prima Henryane de Chaponay.

Pero la gran sorpresa ha sido la noticia, según la cual, el testamento de la reina, redactado hace unos años, deja el grueso de su cuantioso patrimonio privado a la ASBL (“las Obras de la Reina”), contradiciendo con ello las intenciones que en los últimos tiempos se le achacaron de querer blindar su herencia bajo el paraguas de una fundación para evitar impuestos de sucesión a sus sobrinos españoles, que si heredarán la hermosa villa que la reina poseía en la localidad malagueña de Motril.

Se restaura así la imagen de esta reina sobre la que solo se escuchan buenas palabras, pero que fue tan vilipendiada en los últimos años con una campaña de desprestigio que contribuyó a minar su salud. Eso sí, en el aire queda que será de sus maravillosas joyas (entre ellas la tiara de piedras falsas que recibió de regalo de bodas del general Franco), muchas de las cuales, se dice, podrían ir a parar a la reina Matilde que ya ha lucido en público un magnífico broche de diamantes en cascada recibido de ella.

 
Ricardo Mateos