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Carta abierta del letrado Germán Rodríguez al secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky

La razón de la fuerza contra la fuerza de la razón

Mayo 4, 2008

Don Germán Rodríguez, letrado especializado en Derecho Deportivo y profesor universitario, nos ha remitido el presente artículo en foma de carta abierta al secretario de Estado para del Deporte, Jaime Lissavetzky, que por su interés, claridad y contudencia publicamos en extraconfidencial.com. Versa sobre la polémica de las elecciones presidenciales en la Federación Española de Fútbol y las razones políticas utilizadas por el CSD para no celebrarlas. Esta semana la “Plataforma Federación de todos” enviará un notario a pedir el acta de la Junta de Garantías Electorales que Lisasavetzky se niega a entregar.

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Excmo. Señor Don Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte:

Un sistema, el que sea, se sostiene cuando ante un amago de oposición de la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón, el Estado de Derecho, pega un puñetazo sobre la mesa y pone fin a cualquier brote de insumisión. No lo permite. No puede permitirlo. De hacerlo, el Estado de derecho se tambalea y las consecuencias pueden ser imprevisibles.
Un Estado de Derecho – y quiero seguir creyendo que España lo es— no puede –no debe– ceder ante el chantaje, ante la coacción. El Estado de Derecho no puede ser, ni moneda de cambio ni rehén de nada ni de nadie. Un Estado de Derecho, en el que su Carta Magna establece que los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, en el que entre algunos de sus valores superiores de su ordenamiento jurídico recoge precisamente la igualdad y la justicia, no puede plegarse a la voluntad de un ciudadano, por más que éste sea el presidente de la RFEF.
¡Cómo cambian los tiempos! Hasta hace poco, los golpes de estado, – una sublevación contra el Estado de Derecho- estaban reservados a los militares quienes pistola en mano entraban en el congreso y con la frase de “¡Al suelo, al suelo, todo el mundo, al suelo. Se sienten, coño!”, ponían –o al menos lo intentaban- el sistema patas arriba. Ahora son más subliminales. Más educados. Nos acercamos más a los objetores de conciencia -¿o debería ser de inconsciencia?—. El “golpista” derroca al Estado de Derecho con la insumisión, se jacta de ello y lo pregona a los cuatro vientos, lejos de sentirse villano- no tiene nada que ver con lo de Villar—se siente héroe, salvador del fútbol de una federación sin patrimonio, sin éxitos deportivos, con parálisis cerebral y falta de movilidad en sus extremidades, su resistencia es totalmente pasiva, más bien profética –su reino tal vez no sea de este mundo— y, nos anuncia el Apocalipsis para el supuesto en que se atrevan a hacerle cumplir la Ley. Hay quien viene al mundo con un “Blatter” debajo del brazo y un “Platiní” en la boina y, claro, ¿quién se atreve contra tales poderes? “Furgo es furgo”. ¡Casi na!
El señor Lissavetzky –con la inestimable ayuda del señor Villar- nos lo ha puesto muy difícil a los profesores de Derecho. Hablar en clase sobre la igualdad de los españoles ante la Ley, sobre el Estado de Derecho, e incluso, descendiendo varios peldaños de la escala de valores jurídicos, posicionándonos sobre el escalón de las ordenes ministeriales, nos cuesta. Ya lo creo que nos cuesta. ¿Cómo explicar lo inexplicable? Se le agradecería al señor secretario de Estado para el Deporte un manual de ayuda. Lo vamos a necesitar. Lo estamos necesitando.
Algunos tenemos la rara virtud –¿o defecto?- de ser además de estudiosos del Derecho en general, estudiosos del Derecho Deportivo en particular y, así, nos da por estudiar esta rama y su disciplina deportiva, tanto a nivel nacional —que es lo que ahora nos ocupa—, como a nivel autonómico, más que nada por aquello del Estado de las Autonomías, sí hombre eso que aparece en el capítulo tercero del título VIII de la Constitución Española y, la verdad es que se nos ponen los pelos como escarpias cuando presenciamos el sainete Villar – Lissavetzky o Lissavetzky – Villar porque “tanto monta, monta tanto”.

¿Cómo un ciudadano se mofa del Estado?

¿Cómo es posible explicar en un clase de Derecho Constitucional o de Derecho Administrativo que un ciudadano español se mofa del Estado de Derecho y el representante del pueblo, al guardián no de las palabras, sino del Derecho —deportivo, pero Derecho— mira descaradamente hacia otro lado. ¿Cómo es posible que administrativamente se le conceda algo a un señor que no lo ha pedido y se nos dice que sí lo ha pedido? ¿Cómo? Si hasta el propio interesado se jacta de pregonar su no petición a los cuatro vientos? ¿Nos toman por tontos de carrito? –perdón, la frase no es nuestra-. ¿Tan imbéciles nos creen? Excmo. Señor Don Jaime Lissavetzky, las elecciones a la RFEF no han sido aplazadas por la Junta de Garantías Electorales, simplemente no han sido convocadas por el señor Villar y, punto pelota. Su señoría no tiene la culpa de eso, su Señoría no es responsable de que el señor Villar haya incumplido una norma jurídica. Su Señoría es culpable de haber mirado hacia otro lado -al serle denunciado el hecho-, cuando el día nueve de enero, el señor Villar incumplió la primera regla del juego del proceso electoral, la de no remitir a las federaciones autonómicas los listados. Su Señoría es responsable de volver a mirar hacia otro lado el pasado día 29 de febrero –nuevamente recibió S.S. denuncia sobre el asunto- cuando el señor Villar volvió a incumplir otra obligación sobre las misma regla de juego: la omisión a ese CSD, del Calendario y Reglamento Electoral y, por penúltima vez, su Señoría miró hacia otro lado, o hacía atrás, cuando el pasado día 31 el señor Villar se mofó de S.S. y del pueblo español cuando la famosa nota de nueve líneas que -efectivamente dio la nota-, le puso contra la pared.
¿Qué es imposible que unas elecciones se celebren sin calendario, sin Reglamento Electoral, sin convocarse…? Hasta ahí, todos de acuerdo. No han sido convocadas, no pueden celebrarse, pero, ¿y la responsabilidad de quien ha incumplido la obligación de convocarlas? Ahí, ahí es donde empieza a resquebrajarse el Estado de Derecho. El Estado no puede impedir que sus ciudadanos -algunos de ellos- no cumplan con la Ley, pero sí puede y debe perseguirles, juzgarles —en este caso expedientarles, puesto que de lo primero ya se encargará el poder judicial— y, si procede, sancionarles. Su Señoría no puede hacer como si no hubiera pasado nada. ¿Qué hará la Administración si mañana es otra Federación la que se planta? Parafraseando a Willy Brandt, le diría que “permitir una ilegalidad es abrir el camino a cuantas le siguen”, sin olvidar –Publio Siro- que “la absolución del culpable es la condena del juez”.

La amenaza de la exclusión

Ayer nos amenazaron con excluirnos de la Eurocopa, mañana lo harán del Mundial 2010. ¿Cuándo seremos libres? Blatter habló y subió el pan, puesto que consideró que el hecho de que un país soberano aplique su derecho positivo dentro de su propio territorio, suponía una injerencia a las normas de la FIFA, que la Orden Ministerial que regula nuestros procesos electorales a nivel federativo -la misma que le sirvió al señor Villar a conseguir primero y a detentar después la presidencia de la RFEF-, atentaba contra la libertad. Pero no atenta –según su código modelo- contra la libertad, crear ad hoc un Reglamento Electoral en el que se marca el perfil del candidato a imagen y semejanza del señor Villar. Sólo le faltó poner como requisito para ser aspirante a la presidencia de la RFEF, el encontrarse imputado por el juzgado de Instrucción número 47 de Madrid por asuntos relacionados con la propia RFEF.
Entre todos lo mataron y él solito se murió. Esa frase suelen decirla en mi pueblo de Villanueva de la Serena, cuando es tal el caos que ya no se sabe quién es el bueno y quién es el malo. A veces uno tiene la sensación que Villar está haciendo lo que tiene que hacer sabedor de la debilidad del guardia de su celda. Él quiere seguir detentando la presidencia de la RFEF y lucha a brazo partido por conseguirlo. No, no estoy de acuerdo cuando se dice que tiene un buen equipo de juristas que saben aconsejarle y, no lo estoy no porque dude de la capacidad de mis colegas a los que admiro, no estoy de acuerdo porque como decía al principio, Villar está usando la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón, está usando más la musculatura que la masa gris de sus colaboradores. Eso, amigos es poder y no autoridad. Eso sí, como medidores de fuerza son unos genios.
Otras veces pienso que Lissavetzky ha sido un político hábil. Claro que me reservo que es lo que considero yo un político hábil. Aunque en realidad, el sentimiento que me domina, no es otro que el de la rabia, la impotencia, el desengaño, la desilusión… no alcanzo a entender que tras haberse oído frases como “se cumplirá la normativa española”, “las elecciones se celebrarán en la fecha indicada en la Orden”, basta ver la página del portal del propio CSD para asombrarse de la incongruencia entre lo que se ha dicho y entre lo que se ha hecho. Vuelvo a insistir, nos toman por tontos de carrito.
El CSD despacha el asunto del incumplimiento del presidente de la RFEF con una nota escueta en su propio, portal que dice: “En consonancia con el citado informe de la J.G.E. y al amparo de lo previsto en la Disposición Final Primera de la Orden Ministerial por la que se regulan los procesos electorales de las Federaciones Deportivas Españolas, el CSD aprecia que concurren circunstancias que dificultan gravemente la celebración de las elecciones de la RFEF en los plazos contenidos en su articulado y, por tanto, es aconsejable aplazar la convocatoria de elecciones de la citada Federación hasta después de la Eurocopa”.
Señor Lissavetzky, la excepcionalidad de la norma exige, como requisito sine quanon:
1º.- Solicitud previa del presidente de la Federación en cuestión. No consta que el señor Villar haya solicitado tal aplazamiento, a no ser, claro está, que el negarse por activa y por pasiva a cumplir el mandato de la Orden, jactándose de ello además en todos los medios de comunicación social, pueda ser considerada una solicitud.
2.- De haber existido tal solicitud –insisto, no consta su existencia-, ésta debería haber sido fundada. No es suficiente con un ¡basta ya! ¡basta ya!, o que “no cumple la Orden porque es contraria a la Ley”, manifestaciones hechas por el presidente de la RFEF, en la Asamblea General del fecha 3 de marzo próximo pasado. Eso DE QUE LA Orden es contraria a la Ley será porque lo dice Vd, señor Villar y, su Señoría se lo “traga”, cuando en realidad, la Audiencia Nacional, concretamente la Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 003 en AUTO de fecha 28 del pasado mes de febrero, con unos argumentos de parvulario, le deniega al señor presidente de la RFEF la medida cautelar solicitada que no era otra, que la suspensión de la ejecución de la Orden. ¿Han leído los honorable miembros de la JGE del CSD el referido AUTO? ¿Lo ha leído su Señoría? Y, hablando de leer, ¿ha leído su Señoría la revista— si es que puede llamarse así—número 105 del mes de febrero de la RFEF? Leala, no tiene desperdicio.
3.- Lo único que concuerda con la disposición final de la Orden y la resolución del CSD de aplazamiento, es la imposibilidad de su cumplimiento. Imposibilidad que proviene de la negativa del señor presidente de la RFEF de convocarla, lo cual, como es obvio, debería producir la correspondiente sanción disciplinaria.

El CSD incumple las normas

Entendemos la disposición final de la Orden, pero ¿entiende su Señoría la disposición adicional cuarta de la misma? Sí, esa que se refiere a las responsabilidades disciplinarias. No hay dudas, su Señoría nos toma por tontos de carrito.
Lo peor de todo es que cuanto hemos narrado, siendo grave, porque lo es, no agota el listado de los despropósitos. Por si todo ello no fuera suficiente para alimentar el sainete, ahora no sólo es el señor Villar quien incumple las normas, ahora también se practica ese juego desde el propio CSD, puesto que infringiendo la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, se nos niega el derecho de ver el expediente.
Desde aquí me atrevo alertar al señor Lissavetzky: visto lo visto -estuve en la Asamblea y escuché cuanto dijo y cuanto quiso decir el presidente de la RFEF señor Villar, así como las intervenciones de su equipo-, o mucho me equivoco o el señor Villar no convocará elecciones y, si lo hace no será con arreglo a la normativa española sino a la suya, es decir a la normativa Blatter y cía. Me temo que si un día el señor Villar abandona la sede de Las Rozas –no me atrevo a decir de la RFEF, puesto que tampoco son suyas, pero eso es motivo de otro artículo—, no lo hará de forma voluntaria, lo hará previa “invitación” de la Guardia Civil. Al final, siempre la Guardia Civil. No hay dudas, nos toman por tontos de carrito.

Germán Rodríguez Guisado. Abogado
Especialista en Derecho Deportivo