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La represión franquista de Telma Ortiz provoca un cisma en España

La Princesa de Asturias, asustada ante la polémica

Abril 17, 2008

La hermana de la Princesa de Asturias se ha puesto el mundo por montera. Ha denunciado ante la justicia que sufre acoso por parte de la prensa española y quiere que se prohiban los comentarios acerca de su vida privada. Franco ha vuelto.

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No salgo de mi asombro. Telma Ortiz, la solterona de oro, ha pedido, a través de una macrodenuncia judicial, que los medios de comunicación dejen de hacerse eco sobre todo aquello que tenga relación directa con su vida privada. Telmita parece dispuesta a desenfundar la espada y practicar esgrima con la Constitución. Resulta patético que quiera amordazar a la prensa y prohibir que se hable de su vida privada. ¡Si debería hacernos la rendibú! Acaso no recuerda el respeto con el que se trató el suicidio de su hermana Erica y cómo ciertas publicaciones cosieron a medida una vida que no es la suya. Parece como si nos culpabilizara de ese bombo filipino que escondió con palanganas y cubos de plexiglás, como si lo suyo formara parte de un acto delictivo. Bochornoso. Supongo que la pequeña Amanda sentirá vergüenza cuando, dentro de unos años, sus amiguitos le señalen con el dedo acusador y le recuerden que su mamá la escondía porque los fotógrafos querían plasmar lo bonito de su embarazo. Sin embargo, resulta contradictorio que la cooperante de las greñas despeinadas haya armado la marimorena, creyéndose Carolina de Mónaco, cuando reniega de ser quien es habiendo hecho uso de los servicios privados de la seguridad de Casa Real. Me pregunto hasta qué punto se debe consentir que los guardaespaldas de los miembros de la Realeza protejan a aquellos que alardean de no formar parte de esa rancia Institución. No obstante, a Telmita debería haber reflexionado un poco más. Es muy cómodo esconderse en Zarzuela y zamparse los víveres que les regalamos a los de la sangre azul. Cuando se despierta con el desayuno preparado y un montón de regalos sobre la mesilla de uno de los dormitorios de la Casa del Rey no pide clemencia. Telmita tiene la moral distraída. ¡Es lo que faltaba! Ahora también hay que mantener a una señorita que presume de poliglotía y brillantez académica y está en paro forzoso por ser la hermanísima solterona de la Princesa. Suerte que ahora amenaza con marcharse de nuestro país para dedicarse a repartir el bien por el resto del mundo. Una boca menos que llenar. Sueño con la llegada de ese día.
 
A Letizia se le rompe el corazón
 
Me cuentan que doña Letizia anda llorando por las esquinas de Palacio ante la que se avecina. No es de extrañar, pues desde que decidió convertirse en la princesita del cuento de betevellón todo son problemas y desencuentros. Dicen que Letizia conversó con su hermana y le advirtió de las consecuencias que podía acarrearles tamaña decisión, que no sólo afecta a la vida privada de Telma sino que tiene efectos en la mismísima Casa Real. La Princesa anda con el morro torcido porque su hermana no escuchó sus súplicas y optó por enfrentarse a una treintena de empresas periodísticas. Suerte que doña Letizia no le ayudó a desempolvar los autoritarios dictámenes de Franco, sobre todo porque siendo ella, la más bella, periodista de tronío y vocación, hubiera resultado realmente desternillante. Arsa. A Telmita sólo le falta levantar el brazo y mirar cara al sol. Estoy  harto de zánganos. A trabajar, recórcholis. Arrivederchi.
 
Por Saúl Ortiz