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La presidenta Francina Armengol se gasta 200.000 euros en fomentar el catalán en las Islas Baleares, ignorando las demás realidades lingüísticas de la región e imponiendo su uso a los residentes foráneos

Noviembre 14, 2016

A través de esta convocatoria se llevarán a cabo actividades que contribuyan a la difusión y a la promoción social de la lengua catalana entre la población autóctona y la recién llegada. La presidenta del Gobierno de las Islas Baleares ha sido noticia recientemente por pagar la entrada de un ático de lujo al que después renunció

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Cuando España no se había repuesto todavía de la especulación del portavoz del Grupo Unidos Podemos en el Senado, Ramón Espinar, la presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, Francina Armengol, era señalada por otro posible pelotazo urbanístico. El primero se lucró de la venta de un piso de protección oficial de la Cooperativa Vitra, de Comisiones Obreras, en la Comunidad de Madrid, que había adquirido previamente por 146.224 euros sin sorteo público y estando en el paro para venderla antes de que pasara un año por 176.000 euros. La segunda, suscribió hace cuatro años una opción de compra, por valor de 3.000 euros, de un ático de lujo sito en una finca propiedad del empresario y pareja de la presidenta, Joan Nadal, representante de la inmobiliaria que había comprado el edificio. Lo más curioso del caso es que Armengol renunció finalmente a la adquisición del inmueble.

Si en las últimas horas Armengol ha sido noticia por sus trapos sucios en lo que al mercado inmobiliario se refiere, también lo ha sido por la gestión del conflicto idiomático que existe en las Islas Baleares. La Consejería de Transparencia, Cultura y Deportes ha aprobado la convocatoria pública de ayudas para actuaciones de fomento del uso de la lengua catalana. Una convocatoria singular porque no va dirigida específicamente a los ciudadanos baleares, sino más bien a aquellas “personas provenientes de territorios no catalanoparlantes” que se hayan podido encontrar con dificultades para aprender la lengua catalana.

El mallorquín, el menorquín, el ibicenco, el manacorí, pollencí, solleric o serverí, dialectos discriminados

A través de esta convocatoria se llevarán a cabo actividades que contribuyan a la difusión y a la promoción social de la lengua catalana entre la población autóctona y la recién llegada. Durante el siguiente año natural se realizarán actividades de formación, de integración lingüística, de ocio, de sensibilización o de edición de material. Para todo ello el órgano ejecutivo de Armengol planea gastarse 200.000 euros que irán destinados a Asociaciones y entidades sin ánimo de lucro y Ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes.

El mallorquín, el menorquín  o el ibicenco son realidades lingüísticas presentes en las Islas Baleares, incluso se podría hablar de manacorí, pollencí, solleric o serverí. Todas estas lenguas o dialectos conviven en una tierra donde el catalán es la lengua propia, según su Estatuto de Autonomía, y cooficial, junto al castellano, por serlo ésta en todo el Estado. A pesar de ello, existen movimientos que tratan de reivindicar la distinción de los dialectos baleares como idiomas con entidad propia como los apuntados anteriormente, un proceso que no está exento de connotaciones políticas.

Parece clara cuál es la posición de Armengol y su órgano de gobierno respecto al conflicto idiomático vivido en las Islas. Su decisión de fomentar el catalán y de incluso imponerlo a las gentes que visitan la Comunidad balear deja en una posición muy endeble a las demás realidades idiomáticas de la región. Dialectos que se encuentran huérfanos de apoyo institucional y que son abocados al ostracismo y al olvido, muriendo con ellos un trozo nada desdeñable de la historia de Baleares y, por ende, de España. ¿Será este un movimiento estratégico más para reclamar la independencia y la secesión catalanas?

Doinel Castro