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Rosario Mohedano y Antonio ponen punto final a su relación

La pregunta a la que no pudo responder Antonio Tejado

Marzo 25, 2009

Parece definitivo. El adiós de Rosario Mohedano a Antonio Tejada lleva camino de convertirse en uno de los escándalos más sonados de los últimos tiempos.

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Le pilló en contradicciones. Tiró de la manta. Lo descubrió. Día del Padre. Sevilla. Rosario Mohedano y Antonio Tejado mantienen una agitada conversación en la que la cantante le reprocha la actitud que ha tenido durante las últimas semanas. Él se remueve. Ella le insiste. Una pregunta sirve como mecha para encender la llama definitiva. No sabe responder. Los ojos de ella se inundan de lágrimas de impotencia. La maleta está tendida sobre el colchón. Rosario coge parte de sus enseres personales y los introduce en la bolsa. Sale airosa por la puerta. Él no la intenta retener. Las piernas de Mohedano no le responden. Un abrazo basta. Su padre, Amador, le recibe con los brazos abiertos. No hubo ni un “te lo dije”. La vida sigue. Su madre, Rosa Benito, no duda en mostrarle su afecto. Su hija, su querida niña, a la que le han arrebatado la inocencia ahora grita enmudecidamente. Él ni se inmuta. Parece frío ante la descomposición sentimental que vive. Ella se refugia en casa de sus padres. Madrid la vuelve a saludar.
Y mientras esto ocurre, Antonio está dispuesto a largar. Me cuentan que está negociando el precio de su primera aparición en televisión para desvelar los verdaderos motivos de su ruptura con la sobrina de Rocío Jurado. Insisten en que desde hace unos días tiene un representante que le está ofreciendo por todos los programas de televisión dedicados al descuartizamiento de la intimidad. Antonio tiene ganas de contar, de explicar y de excusarse. La tensión a la que está sometido desde hace bastante tiempo le está ocasionando más de un quebradero de cabeza a parte de su familia. Le han pedido explicaciones. Incluso su tía, María del Monte, que arrasa con su programa vespertino en Canal Sur, le puso los puntos sobre las íes en la boda de su hermano que tuvo lugar el pasado viernes en Sevilla. La del Monte sigue queriendo mantener buenas relaciones con los Mohedano y no entiende cómo se ha podido levantar semejante polvareda mediática. A pesar de los pesares, parece que en las próximas semanas –quién sabe si sólo serán necesarios unos días- el asunto se convertirá en una guerra encarnizada de reproches y acusaciones. Porque Rosario tampoco se quedará callada. Tiempo al tiempo.