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La posibilidad de un fallo mecánico aterra a los directivos de Mercedes que no quieren tomar parte en la batalla final Rosberg-Hamilton

Noviembre 22, 2016
rosberg-hamilton

Que uno de los dos Mercedes que se juegan este domingo el título en Abu Dhabi se rompa es una posibilidad que aterra no sólo a los directivos de la escudería, sino al resto del equipo e incluso a la marca. A falta de una prueba en el mundial de Fórmula 1 de 2016 nadie sabe a ciencia cierta quien va a ser el vencedor de la carrera de este domingo, si Nico Rosberg o Lewis Hamilton. El primero lidera la tabla con doce puntos de ventaja sobre su más inmediato y único perseguidor, Hamilton, y el equilibrio y el orden interno podría romperse con una inesperada avería que nadie quiere. Durante el resto de la temporada la fiabilidad de estos motores ha sido inusitada y tan sólo se han observado desfallecimientos en tres unidades, las tres de Lewis Hamilton. Que esto ocurra a alguno de sus pilotos, que se juegan el título entre ello, es algo que querrían evitar a toda costa los mandos de la formación de Brackley. Durante la temporada sentaron muy mal internamente unas declaraciones de Hamilton haciendo notar el disgusto provocado por estas circunstancias, pero el piloto rápidamente corrigió su discurso, lo que no quiere decir que no estuviera ciertamente molesto.

Durante el Gran Premio de Malasia, perdió el liderazgo de la prueba a falta de una decena de vueltas cuando rodaba líder, y al menos en otras dos, su concurso quedó descalabrado en las sesiones del sábado al clasificar mal por avería. Mercedes es un equipo tremendamente serio y en caso de igualdad no quisiera incurrir en acusaciones de manipulación o favoritismos sobre uno u otro corredor. En posesión del mejor de los coches de la parrilla, con un equipo que funciona sin tacha y con dos de los mejores pilotos del panorama actual, lo último que quieren ver son titulares el lunes con los vocablos “mano negra” o “intervención” en las portadas. Mercedes tiene ya atesorados los laureles del campeonato de constructores (el del dinero) y lo único que le queda es discernir cuál de sus dos pilotos acabará llevándose la corona: si Lewis su cuarta o Rosberg su primera.

Una celebración con incógnita

A Mercedes, tanto a marca como equipo, le vendrían bien que fuera Rosberg por cuestiones de política interna. Sería el primer título de un hombre que lleva con ellos siete años, ha sido subcampeón dos veces, y con ello mostrarían la limpieza y respeto a la hora de no favorecer a nadie. A todo esto, hay que añadir que a la Fórmula 1 en general le vendría de perilla tener de nuevo un campeón germano ahora que la carrera de este país está muy en entredicho, y Mercedes quisiera tener algo realmente bueno de lo que alardear en su país de procedencia. Muy por el contrario, la teoría de Bernie Ecclestone no va muy en esta línea. Piensa que Rosberg es más aburrido, poco mediático, mientras que Lewis es más exótico, sin duda el rey de la F1 en redes sociales, y da color y espectáculo a una competición que se gasta cero euros en su propia promoción.

Pase lo que pase, este domingo Mercedes tiene ya preparado un cajón repleto de camisetas conmemorativas de su tercer título de pilotos consecutivos. Lo que no sabe nadie es si realmente tienen dos: una con el nombre de Nico Rosberg y otra con la de Lewis Hamilton. Los dos acumulan nueve victorias en sus respectivos casilleros, con quince pódiums del germano a cambio de dieciséis del británico. Aparentemente Lewis obtiene ventaja numérica pero el misterio reside en que alcanzó la tercera plaza en cuatro ocasiones por dos de Nico, al tiempo que le pesa como una losa de granito sobre los pies el abandono en Malasia. De no haber ocurrido, ahora mismo sería líder indiscutible y con toda seguridad favorito al título que se entregará este domingo poco después de la caída del sol en el emirato árabe.

Una caja de sorpresas

La constancia inicial de Rosberg, con una demoledora estadística de cuatro victorias consecutivas no han sido suficientes como para dejarle con un colchón de puntos que le aleje de su principal competidor a una sola carrera del final de esta temporada. A pesar de ello la ferocidad en pista de su socio de box es tan reconocible que los apostadores profesionales dan por hecho que Lewis ganará en Abu Dhabi, y basan sus posibilidades de éxito final en que la mala suerte se cebe con su compañero, realice una mala salida o padezca alguna falla mecánica. Si Lewis gana y su compañero queda segundo, que es lo más probable a menos que ocurra algún evento inesperado, Rosberg será el justo campeón. El morbo de la carrera, y es mucho el que hay, es si Nico atacará en pista a Lewis, si podrá con él, si errará en la salida como ya le ha ocurrido varias veces este año o si se dedicará a cumplir con su cometido de llegar tan sólo segundo. En caso de ser tercero el resultado final el mismo para Rosberg, aunque de ser cuarto o liquidar la prueba más atrás, perderá un título que a día de hoy lleva su nombre escrito.

De momento las casas de apuestas pagan tres a uno las posibilidades de un título de Lewis Hamilton, vigente campeón, mientras que dan por hecho que Rosberg le sucederá en la lista. A pesar de ello, nunca se sabe, la Fórmula 1 es una permanente caja de sorpresas y Lewis nunca juega partidos amistosos. La solución: el domingo que viene.

José M. Zapico

@virutasf1