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La política, los Bancos y la guerra, o cómo la laxitud de entidades como el Santander puede permitir que potentes armas de fuego acaben en manos de los yihadistas

Agosto 19, 2016
ana-p-botin

La íntima relación que siempre han vivido política, entidades financieras privadas y armamentística ha llegado a su culmen en España con los negocios que los grandes bancos nacionales tejen mano a mano con las principales compañías insertas en el juego de la guerra. Es este un negocio que, desafortunadamente, jamás estará en crisis. Por ejemplo, los atentados producidos en Bruselas en el mes de marzo de este año hablan de una condescendencia absoluta de la legislación vigente con el mercado de armas. La posición estratégica de Bélgica en la geografía europea, su puerto de Flandes Occidental de acceso al Mar del Norte y un vacío legal preocupante, hacen que las viejas pistolas y fusiles de asalto inutilizados lleguen a la capital europea desde los Estados del antiguo bloque del este, allí donde se libraron numerosas batallas. De este modo, no es extraño que potentes armas de fuego lleguen a manos de los yihadistas para sembrar el pánico y la muerte en el corazón del viejo continente. Historias demasiado parecidas a la que nos contaba Michael Moore en su ‘Bowling for Columbine’. Una cinta que empezaba mostrando la asombrosa facilidad con la que se puede conseguir un rifle de asalto en Norteamérica: abriendo una cuenta bancaria. De hecho, algunas empresas ofrecen vales para adquirir fusiles AK-47 a cambio de ampliar su confianza con ellas.

 La situación de España en esta materia, cada vez se parece más -de modo peligroso- a la de los países citados anteriormente. Los bancos poseen un dominio creciente en los negocios de armas y las instituciones públicas se encuentran en el mismo saco. En 2011 Pedro Morenés era designado ministro de Defensa. Un hombre con un pasado de consejero de Instalaza, una empresa privada que fue la principal fabricante de bombas de racimo en España -armamento que el propio Estado vetó como firmante de la convención de Oslo el 3 de diciembre de 2008 ratificado en Dublín mediante un acuerdo internacional-.

Banco Santander, financiando empresas armamentísticas

Pero además de los Gobiernos, la banca también está en el ajo. La campaña ‘Banco Santander sin armas’, promovida por el Centro Delás de Estudios por la Paz de Justicia y Paz, el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) y SETEM, ha puesto el punto de mira en el banco dirigido por Ana Patricia Botín. Según estas organizaciones, la entidad bancaria habría financiado con hasta 235 millones de euros a cinco de las principales empresas españolas de armas (concesión de créditos por valor de 186,5 millones de euros entre 2011 y 2015, emisión de bonos y pagarés a Indra que en 2013 ascendió a 31,2 millones de euros y acciones y bonos de la propia Indra por importe de otros 17,4 millones). Además, el Banco Santander habría financiado con otros 1.675 millones de dólares proyectos relacionados con armamento nuclear.

Navantia, Oesia, Sener y Maxam son las empresas españolas beneficiadas por el Santander. Precisamente, respecto a esta última, el coordinador e investigador del Centro Delàs, Jordi Calvo asegura que “es probable que el Banco Santander haya financiado la producción de armamento de Maxam que ha acabado en algunos de los conflictos armados actuales, bien sea en Siria o República Centroafricana”. O lo que es lo mismo, otra vía más para que los desalmados islamistas extremos se hagan con munición que detonar en Centroeuropa, o doquiera que sea.

No es la primera vez que el Banco Santander se ve cercado por su política de apoyo a estas empresas. En 2012, era segunda entidad financiera española que más invierte en el sector armamentístico y contaba con una inversión de más de 1.000 millones de euros destinados a ayudar a la producción y comercialización de armamento en la última década. Además, de poseer acciones en fondos de inversión de empresas de armas controvertidas por un valor de 96,72 millones de euros.

El BBVA también pesca en río revuelto

Pero si el Banco Santander es la segunda entidad financiera española que más invierte en el negocio de la guerra, el BBVA es la primera. Como su banco homólogo, también cuenta con una campaña particular, ‘BBVA sin armas’, integrada del mismo modo por el Centro Delás de Estudios por la Paz de Justicia y Paz, el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), y la Federación SETEM.

Hay motivos de sobra para justificar esta campaña, en 2011 un informe de SETEM afirmaba que desde 2006 “el Grupo BBVA participa en préstamos, ha actuado como director en la emisión de bonos y gestiona fondos de inversión que poseen acciones y bonos de 16 empresas  productoras de armas controvertidas”. La ONG enfocada al comercio justo incluso puso cifra  esta actividad del Banco BBVA cifrándola en una inversión de 1.000 millones de euros en empresas fabricantes de armas controvertidas.

Doinel Castro