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La política de Aristóteles

Octubre 14, 2012

Cuatro partidos, AGE, CxG, BNG y PSOE se presentan por el flanco de las izquierdas. Cuatro partidos que –imperiosamente- deberán hacer uso de la razón y un gran ejercicio senatorial para que la sinergia de sus fuerzas y el sincretismo de sus ideas sean bueno para Galicia. Cuatro partidos que hasta la fecha han defendido en los mítines de sus primeras espadas –véase Xosé Manuel Beiras, Xoan Bascuas, Francisco Jorquera y Pachi Vázquez– cuestiones divergentes en cuanto a autonomía, sistema educativo, políticas sociales, bienestar o economía. Ante este panorama –quizás la opción más cabal- sea votar por un gobierno de mayoría, un gobierno unido e indisociable. Un gobierno que presente visos de hacer política desde la concordancia de todos sus cicerones y de todos y cada uno de sus sectores. Quizás la opción más sensata sea votar por la mayoría.  Atendiendo a los datos publicados por La Voz de Galicia y recabados por la empresa de investigación Sondaxe, el Partido Popular de Galicia presenta una estimación de voto que le dotará de 39 escaños –cuando precisa de 38/75 para formar gobierno-. Así -irrefutablemente- será la única fuerza que podría dirigir a la Autonomía desde la unanimidad. Y como un día acertó en relatar Aristóteles, “el mando de muchos no es bueno, basta un solo jefe”.

Tras unos debates televisivos en el que cada uno de los contendientes se veía como claro vencedor, las encuestas realizadas por diversos medios comparecen como el único barómetro que se puede emplear para tasar la presión electoral. Y parece que –allende de la perspectiva de cada partido- las discusiones audiovisuales han proporcionado al PPdeG cierto acicate positivo. Las encuestas que han emergido este fin de semana garantizan al gobierno de Feijóo un escaño más que los 38 que precisa para gobernar con mayoría absoluta ya que como el mismo presidente expuso, solo “gobernará con los escaños del PPdeG, con ninguno más”. Un escaño más –el de la tranquilidad- que contabilizará, según los datos de Sondaxe, precisamente en Ourense, circunscripción de la que en 2008 ya se escapó in extremis esa butaca de la asignación popular.

Caravana de fin de semana

De nuevo la economía volvió a surgir como tema principal en la actividad del PPdeG. En el día del sábado, Alberto Núñez Feijóo aseguró en su mitin en O Barco de Valdeorras que deja los cajones de la Xunta de Galicia vacíos, ya que cuando accedió al Gobierno “estaban llenos de facturas sin pagar”. En su discurso, el candidato popular defendió su gestión del déficit público, punto fuerte de la campaña: “cumplir el déficit significa no subir las matrículas universitarias, o no reducir los profesores, o ampliar el número de plazas en las guarderías, que es lo que nosotros hacemos, mientras en el resto de comunidades no pueden”. En el día de ayer, los populares continuaron con su convoy desde tierras ourensanas hasta la comarca do Deza, corazón de Galicia. En su acto celebrado en O Carballiño, Feijóo optó por un discurso diferente. Allí alertó a 600 simpatizantes de los riesgos de escoger a un PSOE en clara recesión electoral, a los que inquirió abiertamente “¿en qué es mejor Pachi Vázquez que Touriño?”. Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hizo campaña por la zona da Terra Chá lucense. Allí comprometió la implicación total del PP con Galicia “porque es el partido que más se parece a los gallegos”. “Nosotros vamos a defender lo de siempre: la estabilidad, la Constitución, el Estatuto de Galicia”, aseveró. Respecto al problema del paro el presidente apuntó que “el objetivo es crecer y crear empleo”, meta que asoció directamente con la controvertida situación de las pensiones, despejando por el momento las conjeturas socialistas que aseguran un recorte de las mismas tras el período electoral: “si hay empleo habrá mejores pensiones”. En un acto celebrado en la mañana de ayer en A Coruña, Rajoy prorrumpió su convicción acerca de la victoria del PP ya que “tenemos al mejor candidato y porque Galicia no se merece algo parecido a un bipartito, pero esta vez mucho peor”.

En Foz, el pasado viernes, Pachi Vázquez y un José Blanco, volcado al cien por cien con la campaña del PSdeG reclamaron el voto útil de los ciudadanos. Por un lado, los socialistas empuñaron su discurso más apocalíptico porque el 21 de octubre, “nos jugamos la vida, no nos jugamos que gane el PSOE o el PP, hay que mandar a Rajoy y a Feijóo a la oposición”. Por otro, alertaron a la audiencia de una deriva alarmista para España “al final con el PP acabamos como Grecia, a bofetadas y camino del cataclismo social”. En un acto celebrado en el Pazo da Cultura de Pontevedra, el presidente de Andalucía y del PSOE, José Antonio Griñán arropó al candidato socialista y aseguró ante los pobres resultados cosechados por su partido en los sondeos que “las encuestas no aciertan siempre, se les puede dar la vuelta”. En el mismo mitin y en la misma línea fue Pachi Vázquez el que aventuró que –amparándose en la abstención y en la repartición del voto- “el 49 % de los gallegos quieren un cambio de Gobierno”.

El Bloque y su descendencia

El candidato nacionalista, Francisco Jorquera, prosiguió en su día a día con la línea esgrimida en el resto de la campaña y ratificada en los debates electorales, esa en la que también lincha al Partido Popular y se centra en la “esperanza”. Para ello Jorquera pidió en Pontevedra –única ciudad gallega con alcaldía del BNG- que el 21 de octubre se “concentre toda la fuerza en el mismo brazo”, en quienes “tienen un proyecto para el país”. En la jornada del sábado, Jorquera reforzó la sobrexplotada idea de la subordinación del PPdeG a las premisas de Génova y la identificación de sus políticas. Del mismo modo, dedicó al presidente gallego lindezas como ser “sumiso a Madrid” y “traidor de Galicia”. Respecto al lunar que arrastra el BNG desde el inicio de la carrera electoral –las divisiones que se han escindido de su núcleo principal- Jorquera advirtió que apoyar a la AGE de Beiras –un candidato que se ha desmarcado en todo momento del oprobio a la que fue su casa, el BNG- “es una frivolidad”.

Por su parte, el propio <strong>Beiras continuó este fin de semana – de la mano de su segunda de abordo, Yolanda Díaz– con su campaña nacionalista y detractora de todas las demás opciones. El carismático líder gallego identificó la unión de su partido Anova y EU con la fusión en los años 30 del intelectual gallego Alfonso Daniel Rodríguez Castelao con el Frente Popular con el objeto de “plebiscitar el Estatuto del 36”. Afín a la situación denunciada por su partido respecto a las órdenes dictadas desde Europa, Beiras volvió a citar el sábado al ilustre de Rianxo asegurando que “si Castelao viviese hoy sostendría que la vaca gallega tiene su pesebre en Galicia, pero sus mamas estarían en Berlín”. Quizás este estilo enxebre y vigoroso es el que está aupando a AGE hacia cotas altas en el escrutinio. Un partido que cuenta ya con el apadrinamiento de figuras de relieve como el presidente de la Real Academia Galega, Xosé Luis Méndez Ferrín. Según la encuesta citada líneas arriba, los de Beiras ya contarían con 5 escaños. Estos mismos datos son los que granjean a la formación novel CxG un 1,2% de los votos recolectados, insuficiente para entrar al Parlamento de Galicia. Una institución que declara su defensa del “autogobierno, el estado de bienestar y la radicalidad democrática” como puntos fuertes de su programa. Su líder y número uno, Xoán Bascuas comprometió este fin de semana en Carballo la reactivación de los “expedientes parados de la Ley de Dependencia”.

Ante esta amalgama de datos y cifras, parece que lo más reseñable entre lo acaecido el fin de semana –y por su carácter concluyente- sean las declaraciones del presidente electo mexicano Peña Nieto en las que da un espaldarazo a los contratos de la petrolera mexicana Pemex con los astilleros gallegos Navantia y Barreras, anunciados por Alberto Núñez Feijóo el pasado 19 de septiembre y que tantos quebraderos de cabeza habían causado a la ciudadanía por alentar la oposición su inexistencia. Con estas palabras balsámicas del que será el máximo responsable mexicano, los propios trabajadores de los astilleros aseguran vivir una “mayor tranquilidad”, porque después de la tormenta –causada por el hombre felón o por el accidente natural- siempre llega la calma.

Jesús Prieto