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La Policía no logra aportar pruebas contundentes contra el presunto asesino del Crimen de Usera: un militar venezolano marido de la amante del abogado peruano a quien se pretendía matar

Enero 19, 2017
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Extraconfidencial.com ha podido constatar de fuentes de toda solvencia que la Policía no ha logrado aportar las pruebas necesarias y contundentes para poder imputar y detener al presunto asesino del triple Crimen de Usera, cometido el 22 de junio de 2016, a plena luz del día, en el Barrio madrileño de Usera, y en el que se pretendía asesinar al abogado peruano Víctor Joel Salas Cobeñas. La falta de pruebas policiales ha hecho que se levante hace unos días el secreto de sumario del triple crimen, todo ante la falta de concreción de las investigaciones que llevan los Agentes del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Ninguna de las pruebas aportadas a día de hoy por la Policía son las apropiadas para poder detener a la persona presuntamente que realizó la autoría, ya sea intelectual o material del crimen. Según la Policía se trataría de un militar venezolano, que ejerció como marine en el ejército americano, y que era el compañero sentimental de una chica alemana residente en España con la que el abogado peruano Salas Cobeñas mantenía relaciones extramatrimoniales. Pero esta línea de investigación no ha dado a día de hoy resultado positivo para esclarecer el caso.

Aunque la Policía se hizo con rapidez, de una manera un tanto contradictoria, con muestras de ADN de este sospechoso, estas muestras no han coincidido con ninguna de las encontradas en los registros del despacho del Barrio de Usera, situado en el nº 40 de la calle de Marcelo Usera, donde se cometió el triple crimen. El peruano Víctor Joel Salas Coveñas, único superviviente de la masacre por encontrarse fuera del despacho en el momento del ataque, mantuvo una relación con esta mujer unida sentimentalmente con este militar venezolano al que la policía tiene ya identificado desde hace meses, extremo que reconocen los propios investigadores. Otra hipótesis también barajada por la policía es que la víctima de este adulterio habría contratado los servicios de unos sicarios para vengarse de Víctor Joel. Pero nada de esto está confirmado con pruebas fehacientes.

Dado que la investigación está resultando muy farragosa, la Fiscalía estudia que se retire la protección al abogado peruano, al menos como se mantiene a día de hoy.

Nada que ver con su trabajo en Perú

Según las líneas de investigación abiertas, aunque Víctor Joel Salas Coveñas se vio en su día involucrado en la lucha contra el narcotráfico cuando trabajaba como administrativo en la Fiscalía de su país de origen, nada de eso tiene que ver con lo que pasó esa tarde del pasado 22 de junio. Por eso, aunque inicialmente se habló de que la principal sospecha era que alguien relacionado con su trabajo anterior en Perú intentase matarle, no hay nada de cierto en eso.

Tanto como que Víctor Joel nunca ejerció de Fiscal en su país como se dijo, sino que era funcionario administrativo. Se publicó que en 2006, una Jueza peruana le pidió al abogado Salas, que entonces ejercía de asistente de actas de la Jueza, manipulara un proceso judicial contra un narcotraficante de origen israelí. A raíz de dicho proceso, fue apartada de la judicatura la jueza Ana Luzmila Espinoza, acusada de cambiar el tipo penal por el que se juzgaba al narcotraficante Zeev Chen para rebajar la pena impuesta, de modificar la sentencia con el fin de reducir la indemnización que debía pagar de 500.000 a 50.000 soles y de modificar la fecha de un recurso de nulidad para que entrase en plazo. Sus problemas en Perú le llevaron en el año 2008 a emigrar a España y a ejercer aquí primero como abogado en extranjería, para posteriormente pasar a ser confidente de la Policía.

Otras líneas de investigación descartadas

Otra de las líneas de investigación abiertas en su día por el Juzgado, como avanzó nuestro periódico, era la posibilidad de que el triple crimen fuera llevado a cabo por sicarios de uno de lo más violentos cárteles de México. Según las fuentes consultadas, estos sicarios podrían haber llegado a España para intentar asesinar al abogado Víctor Joel Salas Cobeñas, de 37 años, natural de Perú de donde había huido por otras cuestiones muy diferentes a las que ahora se investigan. Estos sicarios llegaron a España para realizar exclusivamente su trabajo contratados por unos clientes que habían tenido serios problemas con el abogado. Se sabe, porque que el mismo lo ha confirmado, que Víctor Joel Salas Cobeñas había cobrado importantes cantidades por trabajos que no había realizado o cumplido.

Además, fuentes de la investigación señalan que el abogado peruano era confidente activo de la Brigada de Extranjería del Cuerpo Nacional Superior de Policía y que, por eso, alguno de estos clientes se encontraba muy contrariado por lo que éste “había cantado a la policía sobre ellos”. Por las investigaciones se sabe con veracidad que el abogado peruano recibía a menudo amenazas y desplantes por parte de clientes insatisfechos o supuestos acreedores.

Los bomberos borraron muchas pruebas

Las investigaciones señalan que al bufete de Salas Coveñas se presentó a primera hora de esa fatídica tarde “un hombre extraño”, tal y como indicó por teléfono la recepcionista y secretaria del despacho, Maritza Osorio Riverón, una cubana de 46 años que trabajaba desde hace tiempo para el abogado peruano. Sólo se sabe que un hombre acabó con la vida de tres personas: una joven abogada cubana del bufete de nombre Elisa (31 años), de la citada secretaria Maritza, y de un cliente, Jhon Pepe Castillo Vega, de nacionalidad ecuatoriana y de 42 años.

Se sabe por la investigación que primero se asesinó a las dos mujeres cubanas y, más de una hora después, al cliente ecuatoriano y que durante ese largo periodo de tiempo estuvo esperando la llegada al lugar del crimen del abogado peruano que nunca apareció a pesar de que su secretaria le había avisado con anterioridad. Fue horas después cuando éste llegó al bufete, en torno a las 18.15 horas en su moto, y abrió el portal a unos clientes porque nadie respondía al telefonillo, cuando subió con ellos y al ver el humo por debajo de la puerta huyó despavorido. Salió corriendo hasta por dos veces. Los bomberos entraron en el despacho y al apagar las llamas borraron muchas de las pruebas que podían haber sido vitales para la policía.

Además, hallaron los tres cadáveres: una mujer degollada, otra con la cabeza aplastada y el hombre con el cráneo fracturado. Tras el crimen el sicario o los sicarios trataron de quemar los cuerpos para borrar las pruebas y huellas y huyeron precipitadamente. Según las investigaciones, emplearon una barra de hierro o palanqueta y un puñal para cometer los homicidios. Además, llevaban gasolina para acelerar el fuego. Por ahora, el titular del Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, que lleva el caso con el más absoluto recelo y profesionalidad, sólo en colaboración directa con la Policía, no ha facilitado información clave a los abogados de los fallecidos del desarrollo de las averiguaciones policiales. El Juez Peinado ha prohibido a las tres familias repatriar los cadáveres para que fueran inhumados en sus países de origen en aras la investigación, por lo que están enterrados en España.

Un personaje singular conocido en Usera

El abogado Víctor Joel Salas Cobeñas era muy conocido entre la comunidad extranjera que residía en Usera, chinos y sudamericanos fundamentalmente, ya que les tramitaba documentos y les asesoraba en materia de extranjería, reafirmando su presencia en el Barrio a través, incluso, de publicidad que repartía su secretaria asesinada. Su despacho, donde ocurrieron los crímenes, de nombre Euroasia, era una vivienda alquilada del barrio de Usera. Hoy está  vacía y sin inquilino alguno.

Por ahora, la investigación no tiene las pruebas definitivas para la puesta a disposición judicial del sospechoso americano-venezolano que baraja la Policía. “Una cosa son indicios y otras las pruebas para incriminar en un juicio ante jurado a estos asesinos o sicarios”, afirman fuentes de la investigación. Y mientras tanto, la Policía continua con sus pesquisas en una investigación muy farragosa, con una comisión rogatoria a Alemania en busca del militar venezolano que todavía no ha dado fruto alguno.

Hacía una década que Madrid no era escenario de un triple homicidio y por ahora la Policía no ha podido concretar absolutamente nada con pruebas fehacientes. Se han cumplido ya casi siete meses de este triple crimen que conmocionó a la sociedad española y no hay nada definitivo por ahora.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

 @jlgaliacho