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El ministerio de Interior le retiró en enero la protección económica y personal que gozaba desde hace 20 años por la "Operación Necora"

La Policía desaloja por la fuerza de su casa a la familia del testigo Portabales, que se pagaba con fondos reservados

Abril 4, 2010

La familia, que ahora vive en Madrid, se queda sin vivienda ni aporte económico alguno

Interior se justifica con que las finanzas del Estado se han resentido y también los fondos reservados, que están bajo mínimos

Ricardo Portabales, testigo de la gran operación contra los capos gallegos de la droga, reside hoy en Uruguay


La Policía se personó la pasada semana en el domicilio que la familia de Ricardo Portabales tenía en Madrid, y que era sufragada con los fondos reservados del ministerio del Interior, con el fin de desahuciarles y para que entregaran las llaves de la vivienda de la que disfrutaban desde hace años en una zona noble de Madrid, situada cerca del Parque Cerro de Peñabel y muy próxima a Puerta de Hierro Así lo hicieron ante las medidas de presión tomadas por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado, quedándose sin casa ni aporte económico alguno.

Hay que reseñar que Ricardo Portabales, junto a su compañero Manuel Fernández Padín, fueron los testigos protegidos de la Operación Necora y cuyo testimonio de arrepentido ocasionó el primer derrumbe del narcotráfico gallego. Desde el pasado mes de enero, el ministerio del Interior había comenzado la suspensión de toda medida protectora tanto de carácter económico como personal hacia ellos y sus familias, que gozaban desde hace casi 20 años.

Mientras su colaboración fue necesaria, Interior se ocupó de su protección y les proporcionó casa y dinero (unos 1.100 euros netos al mes). Todo ello a cargo de los fondos reservados. Hoy ya no son nadie y les han retirado todo. Aseguran desde el departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba que porque las finanzas del Estado se han resarcido y también los fondos reservados, que están bajo mínimos.

Enfermo y fracasado

Fue el 12 de junio de 1990 cuando el magistrado del Juzgado Central nº 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, y el entonces fiscal antidroga, Javier Zaragoza, asestaron el primer gran golpe contra las bandas del narcotráfico radicadas en Ourense que operaban en las rías gallegas. Más de 350 policías desplazados desde Madrid apresaban de madrugada, en sus casas y en pijama, y gracias a las declaraciones de Portabales y Padin, a los principales jefes del contrabando de tabaco, reconvertidos a narcotraficantes: Laureano Oubiña, Sito Miñanco y los integrantes del clan de los Charlines.

Ricardo Portabales, natural de Marín (Pontevedra), emigró en el año 2004, tras el juicio de la Operación Nécora, a Uruguay, donde intentó poner en marcha un negocio de compra venta de cuadros y antigüedades junto a su nueva compañera sentimental. Fracasó y enfermó. Hoy espera ansioso una solución al grave problema financiero que atraviesa su familia, marcada con una cruz por el narcotráfico gallego, cuyos capos saldrán de nuevo a la calle en un breve espacio de tiempo.

Juan Luis Galiacho