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La componen más de 1.500 obras que no se pueden vender

La pinacoteca de Pepe Blanco en la Fundación AENA

Febrero 9, 2010

José Blanco, después de cambiar por Decreto el convenio colectivo de los controladores y salir al quite del presidente del Gobierno manifestando que había complot internacional contra España, debería dar explicaciones sobre el enorme capital que, en forma de obras de arte, atesora la Fundación AENA.

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La Fundación AENA se creó en diciembre 1994 y fue reconocida, clasificada e inscrita como Fundación cultural privada en el registro del ministerio de Cultura en marzo de 1995. Nació con los objetivos primordiales de fomentar la cultura aeronáutica, gestionar el patrimonio histórico y artístico acumulado en los aeropuertos españoles y velar por su conservación y su divulgación en la sociedad. Quince años después, su gestión se aleja de lo que debería ser una Fundación, desde tener invertidos 8,1 millones de euros en Obligaciones del Estado, al sueldo millonario de sus directivos, pasando por sus enormes y disparatados gastos que en el 2008 supusieron 1,1 millones de euros. De esto José Blanco no dice nada.

Fundación privada que depende de una entidad pública

Por ejemplo, podría explicar cómo la Fundación AENA tiene carácter jurídico de privada, siendo como es financiada en su totalidad por capital público. Todo ello permite que directivos cobren mensualmente entre dietas y salarios más de 9.000 euros. Un verdadero chollo del que se benefician trabajadores y miembros del patronato con puestos importantes en la empresa pública.

Lo que si acumula la Fundación, además de su inversión en Deuda del Estado, es la enorme cantidad de bienes tipificados como obras de arte. Todos estos bienes, según la Ley de Fundaciones, no se pueden vender. Se calcula que AENA posee una colección de arte contemporáneo compuesta por más de 1.500 obras valoradas en millones de euros sin que se informe dónde se encuentran o si algunos de los “artistas” contratados mantienen relaciones familiares o personales con directivos del Ente Público o del ministero de Fomento. No hay que olvidar, por ejemplo, como la actual esposa del que fue ministro de esta cartera, Francisco Álvarez-Cascos, María Porto, se dedicaba y dedica al mundo del arte.

Entre la colección hay obras de Botero, Chillida, Tapies ¿Tienen titularidad pública o privada? Lo cierto es que parece que para Pepe Blanco sólo hay un culpable.

Y mientras tanto, desconocemos si el tráfico aéreo en las próximas vacaciones de Semana Santa, cuando miles de europeos viajen a España buscando sol y buen tiempo, se encontrarán con el caos. ¿También será una campaña para demonizar al presidente del Gobierno?