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La penosa situación de los Estadios municipales gallegos provoca la suspensión de los partidos de Celta, Deportivo y Racing de Ferrol que se deberían haber disputado en los complejos de Balaídos, Riazor y A Malata

Febrero 6, 2017

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, anunciaba la suspensión del partido del Celta ante el Real Madrid debido a los desprendimientos en la grada de Río, precisamente reformada en enero de 2015 a través de una partida de 1,6 millones de euros del Concello. De los grandes equipos gallegos solo ha podido jugar su partido el CD Lugo cuyo Estadio es propiedad de la Xunta de Galicia

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Sucedía un 28 de marzo de 2004, hace ya 12 años. El partido correspondiente a la Primera División del fútbol español que disputarían el Real Club Betis Balompié y el Fútbol Club Barcelona se aplazaba al 14 de abril, debido a las intensas lluvias caídas sobre Sevilla y que habían anegado el Estadio del Betis, por aquel entonces, el Ruiz de Lopera. En aquel momento, las imágenes del colegiado Vicente Lizondo Cortés intentando hacer correr un balón que prácticamente flotaba encima del tapete verde o los juegos del mago Ronaldinho deslizándose por la hierba empapada como un chaval, justificaban una decisión coherente e impepinable. Poco se puede hacer cuando jarrea de verdad.

Este fin de semana -12 años después-, y cuando los Estadios de los equipos de Primera División deberían haber sido convenientemente reformados evitando estos problemas, en Galicia se han suspendido los dos partidos que había programados en esta Liga Santander. El fuerte temporal que asola a la Comunidad gallega ya ha dejado a su paso miles de incidencias: 70.000 usuarios sin luz y varios heridos, inclusive se ha registrado el fallecimiento de una mujer. No obstante, el motivo de la suspensión de los partidos no ha sido el encharcamiento de los terrenos de juego imposibilitando la práctica del fútbol sino problemas relacionados con la seguridad por numerosos desprendimientos. Algo que no deja en buen lugar a las infraestructuras deportivas gallegas: Riazor y Balaídos, ambas municipales. A esto hay que sumarle la cancelación también del encuentro de Segunda División B, previsto en el ferrolano Estadio municipal de A Malata que enfrentaría al Racing de Ferrol con el Palencia, por daños en la cubierta de la instalación. Desde 2015 el Concello ferrolano está en manos de Ferrol en Común y su Alcalde es Jorge Suárez.

Curioso es, cuanto menos, que de los primeros espadas del fútbol gallego solo haya podido disputar su partido el Club Deportivo Lugo, que ganó su duelo por 1-0 contra el Córdoba sin registrarse incidencias. El Estadio del Lugo, el Anxo Carro, no es de titularidad municipal sino autonómica y su propietaria es la Xunta de Galicia.

Equipos de Primera, Estadios de segunda

El pasado viernes día 3 se caía del calendario el partido que enfrentaría al  Real Club Deportivo de la Coruña contra el Real Club Betis Balompié debido a los problemas ocasionados en Riazor. Las fuertes rachas de viento levantaron la madrugada anterior parte de la cubierta de Riazor, dañando las gradas de ambos fondos. Según informó el propio Deportivo, “cientos de trozos de uralita se han desprendido de la cubierta de Riazor, cayendo en las calles aledañas al estadio, en la explanada entre el Palacio de los Deportes de Riazor y el Estadio y en el propio césped del municipal coruñés”.

Una situación que podría haber sido evitada si el proyecto de renovación de las cubiertas de Riazor licitado en junio de 2014 por el equipo de Gobierno de Carlos Negreira (PP) y que contaba con un presupuesto de 2,9 millones de euros, no hubiese sido echado por tierra por el nuevo Gobierno de Marea Atlántica liderado por el alcalde Xulio Ferreiro quien consideraba la rehabilitación del estadio inviable.

Más polémica ha creado la suspensión del partido entre el Real Club Celta de Vigo y el Real Madrid Club de Fútbol por  estar inmerso el primero en plenas semifinales coperas y jugarse  gran parte de la temporada el próximo miércoles en Mendizorroza frente al Alavés.

El alcalde vigués, el socialista Abel Caballero, se apresuró  el pasado sábado  a asegurar que el partido no se disputaría por la imposibilidad de asegurar la seguridad mientras sus técnicos continuaban evaluando el estado de la cubierta metálica de Río, zona en la que habitualmente se ubican los aficionados visitantes. Quien sabe si la premura de esta decisión está relacionada de un modo directo con el evidente beneficio que ocasionaría este aplazamiento para los intereses celtistas.

Balaídos, un Estadio no apto para Europa

Lo cierto es que el fuerte temporal ha dañado parte de la estructura de la grada de Río del Estadio Municipal de Balaídos, una infraestructura que desde hace años necesita una reforma integral debido a su precario estado de conservación. La grada de Río precisamente, fue reformada en enero de 2015 cuando el Concello destinaba 1,6 millones de euros para el refuerzo estructural de los contrafuertes exteriores de la grada, la sustitución de la cubierta, además del acondicionamiento general de Río, con actuaciones para mejorar los recorridos de evacuación y de la propia estructura mediante la reposición de barandillas o el rematado de pavimentos. Unas obras que han quedado en evidencia ante el azote del temporal en Galicia.

El acuerdo entre el Concello de Vigo y la Diputación de Pontevedra para la reforma integral de Balaídos  se cerraba en septiembre de 2014 y por el mismo, cada institución asumiría el 50% del coste de las actuaciones. Unas obras que acumulan varios meses de retraso y que mantienen cerradas algunas gradas del estadio. Hay que señalar que de todos los estadios nacionales, Balaídos fue el único que no aprobó la auditoría de luz realizada por la Liga de Fútbol Profesional (LFP), y que, precisamente, esta falta de luminosidad ha sido el principal reclamo de la UEFA para que el Celta pueda jugar en Europa.

La que sí parece haber hecho sus deberes es la Xunta de Galicia que también interviene en este proceso mediante su aportación de 2,1 millones de euros para la reforma de las pistas de atletismo del complejo de Balaídos.

Seguramente, el recinto estaría en mejores manos si el Concello aceptase la propuesta de compra que el Celta, a través de su presidente Carlos Mouriño, ha presentado para hacerse con “un Estadio que en sus inicios no fue de propiedad municipal”. Para ello, el equipo vigués ya ha comunicado que “agotará todas las vías posibles”. Y es que un Club de Primera, no se merece un Estadio de Segunda.

Doinel Castro