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Malestar en la reina Isabel II, obsesionada con el ahorro y el control del gasto

La pasión de los Windsor por el dinero, el juego y la venta de exclusivas a la prensa

Marzo 2, 2014
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Las críticas andan disparadas en Inglaterra porque si es de sobra conocido el carácter ahorrativo y el deseo de control del gasto de la reina Isabel, que anda reiterando que se apaguen las luces de los salones y de los corredores del palacio de Buckingham, el deseo de dinero contamina a las nuevas generaciones. Y es que su nieta Zara Philips ha vuelto a molestar a la sobria soberana al vender a la revista “¡Hello!” la exclusiva del nacimiento de su hija Mía a cambio de 180.000 euros. Un comercio que reabre la herida de su majestad británica que ya tuvo que ver como el hermano de Zara, Master Peter Philips, vendía a esa misma revista su propia boda por 500.000 euros. Pero Zara, que vive de la equitación y de los contratos publicitarios, y su esposo el jugador de rugby Mike Tindall permanecen inmutables pues han declarado que “cualquier cosa relacionada con las finanzas es mera especulación. Nunca comentaremos nada sobre nuestras finanzas”.

Además, en estos días también circula un rumor según el cual varios miembros de distintas familias reales que no se identifican (se habla de príncipes británicos, daneses y monegascos), estarían inscritos para participar en una sonada partida de póker en el Star Casino de Sydney en la que previa apuesta de un millón de dólares podrían ganar 50. La página web Pokerstrategy.com afirma que las supuestas ganancias irían a instituciones asistenciales, y aunque nadie se atreve a desvelar nombres son muchos los que apuntan al príncipe Harry de Inglaterra de quien ya se dijo que se habría gastado 50 millones de dólares en las mesas de póker de los casinos de Las Vegas, a su paso por allí en 2012 cuando se tomaron fotografías de él desnudo en la suite de un hotel de 5.000 dólares la noche.
 
Unos juegan y otros venden
El dinero parece haberse convertido en la obsesión de algunos, pues el rey saliente Alberto de Bélgica continúa arrastrando sus lamentos por los recientes recortes en su lista civil. Según algunas fuentes, ya habría decidido poner en alquiler su castillo de la aldea de Fenffe, y tras haber vendido su yate Quatuor -adquirido en 2007 por un millón y medio de euros-, ahora pone también a la venta su otro yate, el Alpa IV, que, valorado en 4,6 millones de euros, se encuentra anclado en el puerto italiano de Santa Stefano al Mare.
 
Entre tanto en Alemania el gobierno acaba de anunciar su intención de indemnizar al príncipe Jorge Federico de Prusia, jefe de esa casa real y sobrino en segundo grado de doña Sofía, con 1,2 millones de euros como compensación por ciertas propiedades que fueron confiscadas a los Hohenzollern tras la caída del imperio alemán en 1918. Pero también son conocidas las especulaciones en bolsa del rey Carlos Gustavo de Suecia, que perdió grandes sumas en el mercado de valores a comienzos de la crisis, aunque no por ello deja de mantener muy vivas las tradiciones de su casa por haber querido que el nacimiento de la primogénita de su hija la princesa Magdalena fuese anunciado al país con 21 salvas de cañón, y notificado al gobierno en pleno mediante una reunión especial del gabinete convocado a ese efecto. Así a la pequeña Leonore se le ha otorgado el rango de princesa y el predicado de alteza real, que acompañarán a un ducado, el de Gotland, que le neófita llevará a perpetuidad.
 
La reina Sofía asistirá al funeral de su padre en Grecia
En España, entre tanto, la familia real continúa apuntando a la transparencia y a un incremento en las tareas representativas pues, aunque el príncipe de Asturias tuvo que aguantarse algunos desplantes a su paso por Barcelona, ya ha manifestado el Zarzuela su deseo de una mayor presencia de la corona en esa comunidad que, en cifras, es la más visitada por la familia real en los últimos tiempos. Hasta tuvo tiempo para un guiño histórico, pues quiso asistir a la reunión celebrada en la Hospedería del Monasterio de Poblet por la Sociedad Bicentenario del General Prim que tiene, entre otros propósitos, el aclarar el misterio que rodea al asesinato de ese gran estadista catalán que fue Juan Prim y Prats, que curiosamente durante años ha venido siendo achacado a la ambición de ese tercer abuelo de don Felipe que fue el duque de Montpensier.
 
Pero en los últimos días la noticia se ha desplazado a la reina doña Sofía, al saberse que el próximo jueves se desplazará a Atenas, acompañada por sus hijos los príncipes de Asturias y por las infantas Elena y Cristina, para asistir allí a una misa ortodoxa y a la presentación de un video dedicado a la memoria de su querido padre, el rey Pablo de Grecia, de cuyo fallecimiento se cumplen cincuenta años el 6 de marzo día en el que solamente don Juan Carlos tiene programado un acto oficial en Madrid. Según nos confirman en el palacio de la Zarzuela la noticia ha despertado un gran interés en todos los medios de prensa, aunque como es habitual desde la Casa del Rey no informan de un acto del que no tienen noticia oficial y que no consta en la agenda de los miembros de la familia real.
 
Sin embargo era bien esperable una actuación así de parte de doña Sofía, que siempre idolatró a su padre en vida, y que vivirá con emoción su regreso al querido palacio de Tatoi en el que pasó su infancia y su juventud. La presencia en Atenas de tan nutrida y poco habitual representación de la familia real española convocará probablemente la asistencia al acto de otros príncipes emparentados con la dinastía griega, y la reina no podrá ocultar su emoción al visitar después de muchos años las tumbas de su padres, los reyes Pablo y Federica, coincidiendo allí con su hermano el rey Constantino, que desde meses atrás está oficialmente instalado en tierras griegas y con quien parece que en los últimos años no mantiene una relación muy fluida. 
Ricardo Mateos