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Este insignificante porcentaje anticipa la pérdida de poder adquisitivo de los beneficiarios

La paradoja de las pensiones: El Estado frena en seco la subida de las prestaciones con un 0,25% y destina 66.000 euros a la edición de la Guía del Pensionista

Septiembre 30, 2013

La Seguridad Social dispondrá de esta cantidad para la elaboración de un pasquín que está disponible en la red y que se puede visionar gratuitamente sin ningún tipo de problema 
Para 2014 habrá un crédito consignado para las pensiones contributivas de 112.102,61 millones de euros, tan solo un 5,4% más que en 2013 
Más de la mitad del total de las pensiones se encuentran por debajo del umbral de los 650 euros: cuantías inferiores al salario mínimo interprofesional español

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Tan solo hace unas horas que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunciaba la subida mínima de las pensiones del 0,25%. Tiempo suficiente para que los yayoflautas y demás colectivos hayan tomado las calles clamando ante un porcentaje tan exiguo que hasta suena disparatado tacharlo de incremento. A los ojos del Gobierno sí lo es, tanto que incluso permite sacar pecho y asegurar que todavía queda margen para una negociación parlamentaria de la reforma de las pensiones que permitiría modificar el insignificante aumento hasta la máxima revalorización de las pensiones. Está claro que, por lo de pronto, las pensiones están lejos de ajustarse al IPC, y el monstruo de la pérdida de poder adquisitivo -de confirmarse el 0,25%-, gana cuerpo entre las sombras, acechando los subsidios que deben soportar los últimos años de las vidas de los jubilados, e incluso los ingresos de familias enteras.   

Por ahora este es el bombazo iniciático que tenían preparados los Presupuestos Generales del Estado para 2014, pero todavía se esperan más. El proyecto de ley de reforma de las pensiones, que tan solo está pendiente de su aprobación por el Congreso de los Diputados, se pondrá en marcha en enero del año próximo con un crédito consignado para las pensiones contributivas de 112.102,61 millones de euros, un 5,4% más que en 2013. Un aumento  insuficiente y que se diluye en esa revalorización del 0,25%.

A pesar de la austeridad y contención mostrada en la revalorización de las pensiones, la Secretaría General del Estado central no se queda corta en una disposición de crédito diferente pero complementaria. El pasado 29 de agosto se adjudicaba el contrato para la “gestión de los servicios de edición, impresión y distribución multiprovincial del folleto Guía del Pensionista, año 2013”. En total se destinarán 66.066 euros a la empresa Estilo Estugraf Impresores S.L. para la elaboración de un pasquín de la Seguridad Social que está disponible en la red y que se puede visionar sin ningún tipo de problema. Todo un nuevo dispendio para la cartera de Empleo de Fátima Báñez.

Más de la mitad de los jubilados por debajo de 650 euros mensuales

La Guía del Pensionista, como en su interior indica, servirá para facilitar aquella información de mayor interés para el pensionista, como la relacionada con “la pensión reconocida y los derechos que le asisten en su nueva condición de pensionista”. El libreto de la Seguridad Social debería aportar también datos de interés para el pensionista y la sociedad en general. Según datos extraídos de las propias estadísticas de la Seguridad Social, a 1 de agosto de 2013 había un total de 9,08 millones de pensiones del sistema de las cuales, un 64% de las asignaciones se encontraban por debajo de los 800 euros, y lo que es más sangrante: más de la mitad del total de las prestaciones (50,8%) estaba por debajo del umbral de los 650 euros, lo que significa que eran cuantías inferiores al salario mínimo interprofesional español, uno de los más bajos de Europa.  

Los números de España siguen presentando un aspecto encarnado, aunque para los gestores del país siempre haya fondo suficiente para adjudicar ediciones impresas de libretos caídos en desuso. El siglo XXI lleva aquí más de 13 años y la sociedad no avanza al ritmo de las nuevas tecnologías, los gobiernos se estancan con políticas primitivas y lo que es más preocupante: no se puede garantizar un futuro a las nuevas generaciones ni a aquellos que deben descansar tras 70 años de servicio a la sociedad. Los pensionistas ven como pierden poder adquisitivo mientras el Gobierno se gasta miles de euros en una guía que no deja ser autobombo.