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La oposición del Atlético de Madrid cifra en más de 275 millones de euros la cantidad que la familia Gil y Enrique Cerezo han derivado de la deuda del Club rojiblanco mediante apropiaciones indebidas, presuntas estafas y una “gestión negligente y falaz”

Enero 5, 2017
gil-cerezo

La Asociación Señales de Humo de aficionados opositores del Atlético de Madrid ha señalado a Extraconfidencial.com la total responsabilidad de la familia Gil -en concreto de su consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín-, junto a su socio el controvertido productor y presidente Enrique Cerezo, del endeudamiento de más de 275 millones de euros que estos han ocasionado al Club rojiblanco derivado de las especulativas operaciones urbanísticas impulsadas por ellos mismos, así como de las supuestas apropiaciones indebidas, presuntas estafas y una “gestión negligente y falaz”.

Según los responsables de la Asociación Señales de Humo, “Miguel Ángel Gil Marín omite, entendemos que para ocultar su calamitosa gestión en el Club Atlético de Madrid, que la judicialización de la Operación inmobiliaria Mahou-Calderón viene dada por la ilegal proyección urbanística del mismo, tal y como Señales de Humo denunció y así ha sido decretada por los Jueces”. Según este grupo de opositores uno de los fines estatutarios de Señales de Humo es “el impedir que se perpetren delitos o cualquier tipo de irregularidades en nombre de nuestro Club algo que viene tomando por costumbre el Consejero Delegado ilegítimo Gil Marín y su socio Cerezo”.

En una nota a la que ha tenido acceso Extraconfidencial.com indican que “más allá de la deuda llamada histórica, que no es sino el resultado de la gestión desleal y negligente, cuando no delictiva, de los Gil y Cerezo desde el año 1992, año de la transformación en S.A.D que suponía liquidar las deudas hasta entonces acumuladas, quisiéramos aprovechar la ocasión para poner negro sobre blanco los conceptos que nutren buena parte de otra deuda, esta sí verdaderamente, histórica: la de Gil Marín y de Cerezo con el Club”.

Para la oposición rojiblanca es muy difícil entender la difícil situación patrimonial del club Atlético de Madrid sin analizar lo que han hecho durante todo estos años con permisividad absoluta tanto Gil Marín como su supuesto testaferro Enrique Cerezo. Según la Asociación Señales de Humo

1. Miguel Angel Gil Marín ha venido apropiándose de cantidades millonarias durante varios ejercicios, aduciendo contraprestación económica de su cargo de Consejero Delegado, cargo que no debía ocupar por haber sido condenado por estafar a la SAD y, por ende, estar vedado por los Estatutos de la SAD y la legislación mercantil y la propia Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Estos ingresos de Gil Marín superan los 10 millones de euros.

2. Ha retirado de las arcas de la SAD los 11.800.000 euros que obligó la Audiencia Nacional a depositar al no desembolsar el importe de las 236.000 acciones suscritas en fraude de ley en 1992. Debiendo adicionalmente los intereses desde entonces, es decir, casi 30 millones.

3. Ha retirado de la contabilidad de la SAD los 16.800.000 euros que obligó la Audiencia Nacional a anotar tras la estafa perpetrada con el Caso Negritos, al atribuir un valor contable a jugadores que no lo tenían en 1998. Debiendo adicionalmente los intereses desde entonces, es decir, casi otros 30 millones.

4. Siguen desaparecidos de la contabilidad de la SAD los 72 millones de euros que detectara la Audiencia Nacional, y que salieron a través de la sociedad instrumental holandesa Van Doorn con destino desconocido antes de 1999. Con sus intereses desde entonces, se superarían otros 110 millones.

Es decir, sin entrar a valorar el efecto económico de su gestión deportiva que mantuvo al Atlético de Madrid fuera de Europa 14 años, 2 años en Segunda y 4 disputando el Descenso, en las cuentas de la SAD se echan en falta 180 millones de euros.

Y a dicha cantidad hay que sumar los 73 millones de euros de pérdidas derivados de la operación Ciudad Deportiva de Alcorcón más los 25,5 millones de pérdidas de la resolución negligente del contrato de ejecución de La Peineta a cambio de plusvalías urbanísticas del Estadio Vicente Calderón con la empresa FCC.

Según la oposición, el suma y sigue asciende a más de 275 millones de euros derivados de deuda de supuestas apropiaciones indebidas, a presuntas estafas y a “su propia gestión negligente y falaz. Y todo ello sin contar además el coste de oportunidad que suponen que todos esos importes no hayan sido reinvertidos en el club para su crecimiento deportivo y social”.

“Para aquellos que aún piensen que Gil Marín y Cerezo aseguran su gestión con su dinero, informarles que era y es falso. Es la propia SAD la que abona anualmente el coste de cualesquiera avales que deban depositar. Nunca han puesto un duro por el Atleti que no hayan recuperado con creces”, afirman.

Un especulativo traslado a la Peineta con el visto bueno de Carmena

“Hoy se descubre que el traslado a la Peineta, a todas luces innecesario e indeseado por la mayoría de la afición, se montó sobre una base mendaz e ilusoria, que ya no solo no servirá para fichar a grandes estrellas o acabar con la deuda como se nos argumentó falsamente en su día para convencer a propios y extraños, sino que supondrá un endeudamiento grave que se pretende atribuir a Señales de Humo para encubrir la gestión fraudulenta e incompetente de Gil Marín y Cerezo. En el más profundo convencimiento de que nadie dirá absolutamente nada, haciendo bueno el refrán y, una vez más, podremos comprobar eso de que “el que calla otorga”.

La oposición considera que “desde el año 2004, año en el que murió Jesús Gil, el Atlético de Madrid lo dirige un personaje que está ahí de manera ilegal: Miguel Ángel Gil Marín, el segundo hijo del ex alcalde de Marbella”. Jesús Gil y Gil  falleció en 2004 con 71 años a causa de un infarto cerebral. Para muchos era una persona sin escrúpulos con una reputación infame, lleno de negocios turbios. Su hijo, Gil Marín, estudió veterinaria, pero lleva involucrado en el Atlético desde principios de la década de 1990 y, básicamente, lleva la gestión del club en un segundo plano desde 1997. Y casi nunca acude a los partidos, que deja a su presunto testaferro Enrique Cerezo.

Hoy en día, el hijo de Jesús Gil, Miguel Ángel Gil Marín, es el propietario del 52% del club. El chino Wang Jianlin, uno de los hombres más ricos del mundo en 2015 según la revista Forbes,  posee un 20%. Al igual que Enrique Cerezo, un especulativo productor cinematográfico que fue vicepresidente del club rojiblanco con Gil y Gil entre 1987 y 2003, y que hoy es presidente. El resto de los propietarios de las escasas acciones que quedan liberadas de la SAD Atlético de Madrid son los socios del club, incluidos los abonados. Un escaso reducto que hoy levanta la voz contra “la gestión negligente y falaz” de la familia Gil y Cerezo.

Juan Luis Galiacho

@jlgaliacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com