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Las irregularidades que se enumeran en la denuncia se centran en la composición de la asamblea y en las votaciones

La oposición a Calderón ya tiene preparada la demanda para impugnar la asamblea del Madrid

Diciembre 30, 2008

La oposición a la gestión de Ramón Calderón al frente del Real Madrid ya tiene ultimada la demanda de impugnación por las irregularidades que a su entender se produjeron en la asamblea de compromisarios del día 7 de diciembre, en la que se aprobaron las cuentas de la pasada temporada y los presupuestos para la presente. El escrito se fundamenta en la composición de la propia asamblea y en los recuentos de los votos.

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Si algo puede ir peor, irá. En eso debe andar el presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, que con la que está cayendo en su club sigue de vacaciones en el Caribe. Hazmerreir nacional e internacional con la chapuza de los fichajes invernales que no pueden jugar en Champions, ha desviado toda la atención sobre el director técnico Pedja Mijatovic como si éste fuera el que redacta o firma los contratos, algo que queda al propio Calderón y a su hermano Javier. Es de suponer que estará el domingo a las cinco en el Bernabéu para recibir al Villarreal. Claro que igual es “víctima” de la huelga de celo de los pilotos y se queda en las Bahamas hasta el lunes. Porque cerrar el Bernabéu al público como en el día de la presentación del nuevo Diarra no va a poder.
Los madridistas parece que han llenado sus copas de paciencia hasta el borde y va a bastar cualquier gota para que se líe otro dos de mayo. Pero los hay que actúan al margen de los resultados deportivos y cargándose de razones de despacho para pedir el desalojo del mandatario blanco. El siguiente paso que darán será la activación de la demanda contra la junta directiva por las supuestas irregularidades en la asamblea del pasado 7 de diciembre, la de la vergüenza y el escarnio con los ultras invitados por Calderón para que le defendieran. Aquellos mismos que en tiempos le sacaron a guantazo limpio del ya inexistente Pabellón Saporta.
La impugnación se argumenta en diez puntos y se apoya en dos hechos: la composición de la asamblea y el recuento de los votos. Extraconfidencial ha tenido acceso al documento con el que trabajan los juristas para interponer la denuncia. Lo malo del caso es que cualquier resolución judicial no va a tener sentencia antes de 18 meses, algo que posiblemente sabían los que propiciaron las irregularidades denunciadas.

Las diez razones de la impugnación

Estas son las razones de la impugnación:
1º.- Se vulneraron los Estatutos del club al no haber dos turnos de intervención y uno de replica por asunto. En el primer punto se hizo sólo uno, además sin derecho a réplica, y en los siguientes no hubo turno de palabra.
2º.- El acceso al Auditorio de los socios compromisarios fue correcto, con personal del club comprobando los DNI y carnets de socio. Pero el acceso de socios no representantes fue libre totalmente, por lo que se pudieron colar no socios del club. Se abrieron las puertas para los Ultras Sur y otros grupos por una puerta lateral, y cuando llegaron los restantes socios apenas si pudieron entrar.
3º.- En la zona de los compromisarios se inutilizaron con unas lonas las 10 últimas filas, lo que impidió que cupiesen todos los compromisarios, con lo que un importante número de ellos fueron ubicados en la parte alta del Auditorio. La posibilidad de que entre los compromisarios de arriba se colasen socios no representantes fue inevitable, por lo que se sospecha que existieron irregularidades y la formación de la asamblea quedó adulterada de inicio.
4º.- El público de la zona superior, no compromisarios, pudieron perfectamente colarse en la zona de compromisarios de abajo. Utilizando el ascensor hasta la planta -4 para ir a los lavabos, desde ahí se accedía sin control a la planta baja donde en teoría sólo podían acceder los compromisarios. Y por lo tanto pudieron votar socios que no eran compromisarios sin problema alguno.
5º.- A los socios que iban por las peñas les reservaron sitios a lo largo del Auditorio antes de la llegada del resto de compromisarios. Había una persona en cada grupo controlando su voto. Permanecieron callados toda la Asamblea y luego votaron forzados por las circunstancias.
6º.- No se tomaron imágenes globales del momento de las votaciones ni tampoco fue posible hacerlo desde la zona de Prensa. De esta forma no quedó constancia grabada de las votaciones, con lo que no se puede recurrir a los videos para comprobar si hubo errores en los recuentos. Y al existir dos zonas de votación -arriba y abajo-, era imposible grabarlo todo en una sola imagen.
7º.- Cuando los compromisarios quisieron tomar la palabra se encontraron que el club ya tenía elaborada una lista de intervenciones, con lo que entre los veinte primeros intervinientes no hubo ni una sola voz discordante.
8º.- Grupos extremistas mediatizaron las intervenciones contrarias a la junta con insultos y abucheos. Lo mismo sucedió en el turno de las votaciones.
9º.- No fue posible la presencia de interventores en las votaciones que fiscalizaran los datos de cada fila de asientos ni del total de las sumas, efectuadas por una sola persona, por lo que cualquier error, intencionado o no, quedó impune.
10º.- El secretario no hizo mención expresa del número de compromisarios presentes como mandan los Estatutos para verificar el resultado de cada votación.

El objetivo final era aprobar las cuentas y los presupuestos a toda costa. La votación de las cuentas del pasado ejercicio sirvió de alarma, pero ya era tarde. Aparentemente hubo más tarjetas negativas que positivas. La oposición tenía controlados a 560 compromisarios y sin embargo el recuento arrojó 603-442 a favor de la gestión de la junta. ¿Se pudo invertir el sentido de la votación?
En la segunda votación, la de los presupuestos de este año, los números fueron de 564-517. ¿A qué se debió tanta oscilación? ¿Errores humanos al contar las manos alzadas en tan poco tiempo? Ante lo sucedido en las dos primeras votaciones, la oposición abandonó la asamblea en masa y quedaron para las dos siguientes apenas 300 compromisarios, casi todos favorables a la junta. ¿El número real de toda la jornada?
Esas son las sospechas y las razones de una impugnación que saben no servirá para provocar el adelanto de las elecciones. Eso está en manos de los espectadores del Santiago Bernabéu.