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La manifiesta incapacidad de la Secretaría de Estado ha propiciado la inhabilitación del corredor pos dos años

La Operación Puerto vuelve a ser la tumba de otro ciclista: Valverde

Mayo 11, 2009

El Comité Olímpico Italiano (CONI) ha castigado al ciclista Alejandro Valverde con dos años de suspensión para todas las pruebas que tengan lugar en territorio italiano. Una sanción que adopta aplicando sus propias normativas y no la legislación internacional vigente. A ello ha contribuido la incapacidad de la Secretaría de Estado para el Deporte española, que una vez más no sabe defender los intereses de nuestros deportistas.

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Hace unos días leía en un diario deportivo un artículo en el que se cuestionaba la capacidad operativa de la Agencia Estatal Antidopaje, y más de su máximo responsable Javier Martín del Burgo. En esta página sostenemos hace tiempo que su nombramiento fue exclusivamente político por parte de la Secretaría de Estado para evitar que Del Burgo pudiese ser secretario de Estado, precisamente. Cada vez albergamos menos dudas sobre ello. ¿Qué ha hecho en un año el señor Del Burgo al frente de la Agencia?
Es sólo un ejemplo de inoperancia, que queda reflejada en lo que sucede en esta materia a nivel nacional e internacional. Las palabras vertidas la semana pasada sobre el tema por David Howman, director de la AMA, en el sentido de que nuestra ‘permisiva’ ley perjudica seriamente a la candidatura de Madrid 2016 es sólo una realidad. ¿Pueden alguien decir públicamente cuántos deportistas extranjeros tienen fijada su residencia en España –especialmente ciclistas-? Por algo será. Sí, por el clima, claro.
El caso es que el CONI italiano ha castigado a Alejandro Valverde con dos años, el Tour de Francia anuncia que el murciano no podrá correr su carrera porque pasa por Italia, y la UCI dice que cuando estudie la sentencia de los italianos adoptará sus propias medidas, que ya les adelanto pueden ser ampliar a todo su ámbito la sanción.
Cuatro años después de la Operación Puerto, algunos la siguen escalando. Muchos salieron ya perjudicados –inocentes o no-, pero el Juzgado español que ve el caso se sigue sin pronunciar. Es lo que tiene la Justicia española, y el afán de protagonismo de los políticos de salir en la foto el primer día de los hechos, cuando nada estaba atado.
Ahora tenemos que escuchar y acatar que el director del Tour Christian Prudhomme diga que “lamentó que la Operación Puerto siga contaminando el mundo del ciclismo cuatro años después de su inicio. Es grave que la operación Puerto dure tanto tiempo, lleva cuatro años contaminando el ciclismo. Siempre se dijo que había que llegar al final y estoy de acuerdo, pero si se hubiera ido más deprisa sería mejor para todos“. Y tanto, porque el juez no ve delito por ningún lado al no existir en aquel momento ley alguna a la que aplicar los hechos denunciados, y las leyes no tienen carácter retroactivo. Pero metida la pata por el secretario de Estado, se empeña en llevar razón como otras miles de veces en las que se equivoca. Y así nos va, con ese falsa creencia de lo bien que va el deporte español –sí, bien la selección de fútbol, la de baloncesto, Alberto Contador, Rafa Nadal y el tenis. Y punto final-, hasta que alguien se preocupe de analizar cómo funcionan las federaciones, cómo se cuidan a los deportistas y el milagro que suponen las generaciones espontáneas.
En consecuencia, Valverde castigado sin juicio, sin objetivos deportivos y apestado para siempre. Al CSD y a la AEA sólo se les ocurre emitir un comunicado de autodefensa más que de apoyo real al murciano, recurriendo una vez más al juez y alargando inútilmente lo que no tiene vuelta de hoja. Qué pocas veces se conjuga en España el verbo dimitir.