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Sólo hacen falta 144 euros más al año por persona que vive en pobreza extrema

La ONU advierte: “Hay solución al hambre en el mundo”

Septiembre 10, 2015

Además, reducir el desperdicio de comida en un 25% salvaría la vida de 795 millones de personas

hambre portada

A pesar de los progresos realizados en las últimas décadas, todavía hoy, cerca de 800 millones de personas, la mayor parte de zonas rurales, carecen de alimentos suficientes. La erradicación  total de la subalimentación crónica es un objetivo que Naciones Unidas se ha marcado para 2030, promovido por su propio secretario general. A su vez, las perspectivas de futuro no son nada halagüeñas: la producción alimentaria para 2050 deberá ser un 60% mayor que la de 2005 para cubrir las necesidades de las 9.600 millones de personas que vivirán en el planeta ese año.

El director general de la FAO  (el organismo de la ONU encargado del hambre en el mundo), José Graziano, lo tiene claro: “Si adoptamos el enfoque de seguir funcionando como hasta ahora, en 2030 tendríamos todavía más de 650 millones de personas que padecen hambre. Por ello defendemos un enfoque que combina la protección social con inversiones adicionales específicas en el desarrollo rural, la agricultura y las zonas urbanas que beneficiará principalmente a los pobres”. Así, erradicar el hambre de forma sostenible para 2030 requerirá unos 240.000 millones de euros anuales más de media para inversiones en zonas rurales y urbanas y en protección social, de manera que los pobres tengan acceso a alimentos y puedan mejorar sus medios de vida, según un nuevo informe de la ONU. Esta cifra supone 144 euros anuales por cada persona que vive en la pobreza extrema durante un período de quince años.

Además, efectos sobre el cambio climático

Además, han calculado que reducir en un 25% la comida que se desperdicia en el mundo podría salvar la vida de 795 millones de personas que se encuentran en riesgo de muerte por falta de alimentos, según la FAO. A su vez, Naciones Unidas alerta de que tirar la comida puede generar graves efectos contra el cambio climático. Todo es consecuencia de la mala gestión que se hace desde el primer y el tercer mundo. En concreto, los países industrializados tiran anualmente 670 millones de toneladas de comida por 630 de los países en desarrollo. “Tiramos casi la mitad de las frutas y los vegetales (50%), por delante del pescado (35%), los cereales (30%) o la carne (un 20%)”, precisa el experto.

Lo más preocupante de todo es que los países ricos siguen desperdiciando casi tanta comida (222 millones de toneladas) como la producción entera del África Subsahariana (230 millones de toneladas). Un residente de un país rico puede tirar entre 95 y 115 kilos de comida al año. En el África subsahariana y en el sureste de Asia, esa cantidad es sólo de entre 6 y 11 kilos.
Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda son los países que más comida desaprovechan, al tirar entre todos ellos el 39 por ciento de la comida que compran. Después se encuentra Europa, que desperdicia el 31% de lo comprado.