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Está medicado con antidepresivos y no se descarta su ingreso en un centro médico

La nueva vida penitenciaria de los Gürtel: Correa vive con 80 euros a la semana

Octubre 17, 2009

Francisco Correa Sánchez, el cabecilla de los Gürtel, pasa sus días en la más absoluta soledad en el centro penitenciario madrileño de Soto del Real. Ha sido abandonado por todos sus ex compañeros y está siendo tratado con antidepresivos, no descartándose su ingreso en un centro médico.

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Desde que entró en Soto tiene un preso de confianza a su lado para evitar malos mayores. Éste es su gran amigo y socio, también encarcelado por la Gürtel, Pablo Crespo Sabarís, quien fuera secretario de organización del PP en Pontevedra e hijo de un histórico militante de la vieja Alianza Popular, Justo Crespo, ligado a Pió Cabanillas y un personaje muy ”reconocido” en la Galicia de Manuel Fraga.

Hoy, los dos comparten un habitáculo penitenciario de 6 a 8 metros cuadrados, donde tienen una litera -con colchones muy finos- un urinario, una semiducha, una cajonera empotrada en la pared, una televisión, y una ventana pequeña con barrotes. La celda no tiene mesa, ni pupitre, ni sillas. Hay un pequeño entrante (dentro del propio mobiliario), que sirve para apoyar cosas. Una especie de poyete. La celda la tienen empapelada con los tickets del economato. Siguen con su manía de guardar papeles. Todo lo continúan archivando. Se levantan a las siete de la mañana; comen de 1,30 a 2 de la tarde. Y por la tarde van de vez en cuando al patio de su módulo a pasear o a la denominada “sala de día”, que está pegada al patio y donde sí que hay mesas y sillas y juegan a las cartas con los otros internos. Se les “chapa” (encierra en su celda), de 9 a 10 de la noche. Durante su estancia en Soto, Correa ha estado en diferentes módulos del recinto, por ejemplo el módulo 7, ya que lo han ido cambiando para evitar su contacto diario con otros presos que le pudieran grabar sus movimientos y por su estado de salud, muy ambivalente.

Acusado incluso por su ex socio

Hoy está bastante más delgado, aunque sigue con su barba, más recortada para disimular la flojedad de sus pómulos. Actualmente no práctica deporte alguno –antes del verano cuando estaba ilusionado con su posible salida de la cárcel se puso en forma, ya que siempre ha sido un gran deportista- ni tampoco trabaja en nada, ya que al ser un preso preventivo no tiene asignada función alguna dentro de la cárcel. Sólo vegeta y le da vueltas a la cabeza, una y otra vez. No se relaciona con muchos reclusos. E, incluso, con su primo Antoine Sánchez, otro de los encarcelados por la Gürtel, tuvo sus más y sus menos dentro de la prisión, con graves escándalos acaecidos en el patio penitenciario. Antoine le acusa de haber llevado el dinero y no haberlo repartido.

Vivir con 80 euros a la semana

Desde su ingreso, Paco, como se le conoce, ha recibido muy pocas visitas, salvo las de su prestigioso abogado al que define como un “señorito de despacho”, las de su fiel secretaria, Victoria, y las de su chofer y confidente, Andrés Bernabé, quien cuida de sus ancianos padres (con cerca de 90 años) y de su hermano enfermo, con una deficiencia psíquica.

Correa vive hoy con 80 euros a la semana. Todos los meses una persona le ingresa su peculio, que asciende a 320 euros. Y su entretenimiento es hablar por teléfono con su hija pequeña, su gran debilidad y por la que pasa horas y horas llorando (a la pequeña le han dicho que papá está de viaje de trabajo). Como también con su segunda mujer, María del Carmen Rodríguez Quijano, de la que nunca se ha separado a pesar de los múltiples rumores y versiones contradictorias.

Juan Luis Galiacho