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Estudia inglés

La nueva vida de la Obregón en Miami

Marzo 30, 2011

Pasear con ella por las principales avenidas de Miami resulta una verdadera delicia. Todoterreno, no teme a nadie ni a nada. Ni siquiera a perderse en la noche cerrada en la que las calles de la ciudad se convierten en un hervidero multirracial de muchedumbre, maleantes y esquizofrénicos. Ella está acostumbrada a defenderse en solitario.

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Se fue de España para seguir creciendo. Ana Obregón no puede ocultar su felicidad. Más guapa que nunca, y mucho más delgada, nuestra bióloga más internacional vive un momento muy dulce.  A punto de cerrar un contrato televisivo que le devolverá el sabor del éxito y del trabajo bien hecho, vive intensamente su nueva etapa en Miami. Allí, rodeada de buenos amigos, de sus ex cuñados y de muchos fotógrafos, Ana ha conseguido empezar con buen pie una nueva vida. Le encantan los retos, y más cuando se trata de encontrar esa tranquilidad que tanto se anhela. Me enternece escucharla decir que, tras una vida intentando luchar por un objetivo, se ha dado cuenta de que su única intención es ser feliz. Es tenaz hasta la agonía. Y fuerte, muy fuerte.
Está acostumbrada a luchar. Y le gusta. Vivir en Miami le está ayudando, quizás, a conocerse mejor. A valorar, con total sinceridad, los pequeños detalles. Bien temprano camina con celeridad por Collins Avenue para ir a una academia en la que intenta perfeccionar su ya de por sí alto nivel de inglés. No es que lo necesite con urgencia, pero en esta nueva etapa de su vida, la actriz prefiere cuidar los pequeños detalles que pueden hacerle feliz. Hospedada en uno de los más exclusivos hoteles de la ciudad, Ana estudia y escribe sin pausa. Está preparando una serie, una futura película y un espacio en televisión que, sin finalmente se firma, podría lanzarla al estrellato americano.
No sería nada nuevo, pues la gente por Miami le pide autógrafos, la silban y hasta la veneran. No es de extrañar, teniendo en cuenta que aquí –como en otros muchos países- se emitió la serie ‘Ana y los siete’ con la que consiguió índices de audiencia imposibles de obtener en la actualidad. Pasear con ella por las principales avenidas de Miami resulta una verdadera delicia. Todoterreno, no teme a nadie ni a nada. Ni siquiera a perderse en la noche cerrada en la que las calles de la ciudad se convierten en un hervidero multirracial de muchedumbre, maleantes y esquizofrénicos. Ella está acostumbrada a defenderse en solitario. Siempre lo ha hecho, incluso cuando se quedó embarazada del Conde contertuliano. Quién le iba a decir a la Obregón que, pasado el tiempo, iba a encontrar su mayor felicidad cruzando el charco. Y eso que hubo muchos que no se creyeron que, finalmente, se instalaría en Estados Unidos. La vida, como las norias, da muchas vueltas.