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El "holding" de Ruiz Mateos aglutina 107 empresas y se patrocina con millonarias campañas publicitarias

La Nueva Rumasa subvencionada con los Presupuestos Generales del Estado

Septiembre 6, 2009
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Comenzó su recuperación con el primer Gobierno de José María Aznar tras la expropiación “forzosa” a la que le sometió Felipe González de la mano de Miguel Boyer. José María Ruiz Mateos nunca se rindió e interpuso cientos de demandas contra el Estado español. Y ganaba y ganaba una tras otra. Hoy, Nueva Rumasa constituye uno de los grupos empresariales más importantes de España con una valoración patrimonial neta de más de 3.000 millones de euros en compañías líderes en sectores consolidados y estables de nuestra economía: Alimentación, Bodegas y Bebidas, Distribución, Hoteles, Agrícola, Ganadera y Patrimonial.
 
Nueva Rumasa está compuesta por 107 empresas con más de 10.000 empleados directos y 6.000 indirectos, con relaciones comerciales en 78 países y una facturación por encima de los 1.500 millones de euros. Todas las empresas son 100% propiedad del grupo y ninguna cotiza en Bolsa. Para su financiación han lanzado la suscripción de pagarés corporativos de las compañías auditadas que componen Nueva Rumasa, con una rentabilidad garantizada del 8% anual y con vencimiento de un año. El objeto de esta emisión de pagarés es la adquisición de empresas que representen nuevas oportunidades de negocio en los momentos actuales, aportando mayor facturación, patrimonio y liderazgo.
 
Esta operación, conforme a lo establecido en el artículo 30 bis de la ley del Mercado de Valores, no requiere del registro previo de un folleto en la Comisión Nacional de Mercado de Valores, tienen un importe mínimo por cada inversor de 50.000 euros y los pagarés no estarán admitidos a negociación, por lo que no pueden revenderse en ningún mercado organizado.
 

Vale más por lo que calla que por lo que cuenta

Maniobra perfecta acompañada de una incalculable campaña de publicidad en distintos medios de comunicación nacional. Y todo gracias a que, tras ganar muchas batallas judiciales, el Gobierno decidió que le sería más rentable indemnizar a Ruiz Mateos que pagarle vía judicial. Y así, con una partida de los Presupuestos Generales del Estado destinada a catástrofes y contingencias, año tras año, el popular empresario ha podido rehacer su patrimonio empresarial.
 
Tan sólo se le impuso una condición: que desapareciera de la escena mediática. Ahora, su poder reside en lo que calla, en lo que no cuenta. Don José María Ruiz Mateos gastó lo que no está en los escritos en informes de investigación sobre personajes públicos y no tan públicos de nuestro país. La sed de venganza se ha aplacado con esas indemnizaciones. Ni el Gobierno de González, ni Miguel Boyer, ni una terrible enfermedad han podido con él. Sigue haciendo caja.