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La supresión de algunas reducciones y coeficientes elevan el pago de impuestos en muchos supuestos

La nueva reforma fiscal de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro no beneficia a todos los ciudadanos

Enero 4, 2015

La situación familiar –hijos, familias numerosas, ascendientes o descendientes con discapacidad-, será el punto clave para beneficiarse de una reducción de impuestos
Quien gane 25.000 euros, de tributar en 2014 a un 30%, pasará al tercer segmento con la nueva reforma y, por tanto, a pagar un 31% en 2015 (un 1% más), y en el mejor de los casos, en el 2016, quedarse tal y como está ahora
Prácticamente para todos los contribuyentes, estas medidas serán insuficientes para pagar menos que antes de las primeras subidas acordadas por el Ministerio de Hacienda en el año 2011


Tras casi seis meses desde su presentación, desde este pasado jueves ha entrado en vigor una de las reformas fiscales más amplias que ha modificado el Impuesto sobre la Renta de no Residentes, el Impuesto de Sociedades y, especialmente, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En un principio se ha destacado que esta reforma reducirá los impuestos a 20 millones de contribuyentes, pero no es así para todos los casos. De hecho, el propio gobierno de Mariano Rajoy ha enviado datos a la Unión Europea en los que señala que la presión fiscal para este 2015 aumentará medio punto hasta el 34,1%.

Uno de los ejes principales de la reforma se sitúa en el IRPF y, más concretamente, en la reducción de tramos de siete a cinco en un proceso que se realizará en dos fases -una en 2015 y otra en 2016-, y que cuando finalice establecerá el tipo mínimo del IRPF en el 19%, frente al 24,75% actual, y el máximo del 45% (frente al 52% de este año).

Reducción de tramos y situación familiar

El primer tramo, para rentas inferiores a 12.450 euros, baja del 24,75% al 20% en 2015 y al 19% en 2016. La que grava las rentas de entre 12.450 euros a 20.200 se sitúa en el 25% en 2015 y al 24% en 2015. Para las rentas de entre 20.200 y 35.200 euros, el tipo baja al 31% este año y al 30% en 2016, mientras que en las rentas de entre 35.200 y 60.000 euros la tarifa baja al 39% en 2015 y al 37% en 2016. Finalmente, las rentas que superan los 60.000 euros tributan este ejercicio a un tipo del 47%, que bajará al 45% en 2016.

Esta simplificación puede llevar a que en un primer momento muchas rentas de la clase media paguen más. Por ejemplo, para una base imponible de 15.000 euros, que hasta el 2014 estaban en el tramo más bajo, tributando al 24,75%, pasan ahora al segundo tramo (de 12.450 euros a 20.200 euros) con lo que en 2015 pagarán incluso algo más, el 25% (un 0,25% superior) para tener una rebaja bastante pequeña en el 2016, hasta el 24%. Peor pasará a muchos de los que se encuentran ahora en el siguiente tramo; por ejemplo, quien gane 25.000 euros, de tributar en 2014 a un 30%, pasará al tercer segmento con la nueva reforma y, por tanto, a pagar un 31% en 2015 (un 1% más), y en el mejor de los casos, en el 2016, quedarse tal y como están ahora.

La mejora en los impuestos dependerá principalmente de su situación personal, con un incremento en el mínimo familiar de hasta un 32% y nuevas bonificaciones que incluso se mejoraron desde que se anunció esta reforma. Entre estas están  3 impuestos “negativos” o categorías de beneficios sociales para familias y personas con discapacidad, familias con ascendientes dependientes y familias numerosas, recibiendo en cada uno de los casos 1.200 euros anuales que se podrán cobrar de forma anticipada a razón de 100 euros mensuales.

Otra cambio lo tienen los autónomos, no sólo por la rebaja del 15% de retención para las rentas inferiores a 15.000 euros (lo que limita mucho su acceso, ya que hablamos de facturación o ingresos brutos) que ya está vigente, sino por la reducción general, que pasa del 21% al 20% en 2015 y al 19% en 2016.

En ahorro también se reduce las retenciones en el mismo sentido. Actualmente, hay tres tramos de tributación que se mantienen este año reduciendo los tipos. En el primero, hasta 6.000 euros bajará su tributación del 21% al 20% en 2015, y al 19% en 2016. Desde 6.000 hasta 50.000 euros, el tipo bajará hasta el 22% en 2015 y al 21% en 2016; a partir de 50.000 euros, el tipo de gravamen se situará en el 24% en el 2015, y en el 23% en 2016.

Cambios en los productos de previsión

En medio de los problemas que rodea actualmente nuestro sistema de pensiones -la Seguridad Social sigue usando el Fondo de Reserva para cubrir pagos, como ha ocurrido con la paga extraordinaria de diciembre-, una parte importante de cualquier reforma debe apoyarse en los distintos productos financieros que complementen la futura pensión, como así ha sido con diferentes medidas.

En primer lugar la creación de un nuevo producto de previsión, los Planes de Ahorro 5, instrumentos de ahorro que garantizarán como mínimo un 85% de la inversión y que contarán con una exención fiscal sobre los rendimientos, si el rescate se produce después de al menos cinco años. Estos productos pueden adoptar un formato tanto de producto bancario como de seguro. Si en un primer lugar suscitó críticas por parte de las aseguradoras por el trato diferente en plazo que otro producto similar, los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), esto se ha corregido, reduciendo también de 10 a 5 años su duración mínima, de forma que los rendimientos generados hasta la constitución de la renta se declaran exentos siempre que la primera prima satisfecha cumpla este plazo mínimo.

También se mejora la liquidez de los planes de pensiones con la inclusión de un nuevo supuesto, la antigüedad de más de 10 años de las aportaciones. De esta forma, podrá disponerse anticipadamente a las aportaciones de Planes de Pensiones, Planes de Previsión Social Empresarial, PPA y seguros concertados con mutuas de previsión que tengan más de 10 años de antigüedad, así como los rendimientos generados por las aportaciones.

Por último, los mayores de 65 años contarán desde este año otra ventaja fiscal, ya que tendrán exenta toda plusvalía por venta de un elemento patrimonial -ya sea inmueble u otro tipo de bien-, siempre que el importe obtenido con un límite máximo de 240.000 euros se reinvierta en la constitución de rentas vitalicias que complemente la pensión. Hasta ahora ya estaba exenta la venta de la vivienda habitual de los mayores de 65 años, y el cambio la extiende a todos tipos de bienes pero con la limitación señalada.

Cambios en el régimen fiscal de venta de vivienda y alquiler

También empeora la fiscalidad de venta de la vivienda. Por un lado se elimina el coeficiente de corrección monetaria que paliaba en parte el efecto de la inflación sobre el precio de la vivienda. Esta se elimina en su totalidad, por lo que se pagará más por vender viviendas, especialmente las más antiguas. Otro coeficiente, el de abatimiento que se aplica a vivienda y otros tipos de bienes, se mantiene parcialmente. Se mantiene para los primeros 400.000 euros, lo que significa que si por ejemplo vendemos una vivienda por 250.000 euros, podremos seguir beneficiando de esta reducción, pero sólo nos quedará una especie de crédito fiscal por otros 150.000 euros que podremos usar en caso de venta de otros bienes. Una vez superados los 400.000 euros en ventas de patrimonio, se pagará impuestos sin ningún tipo de reducción.

La que si tuvo cambios en la tramitación de esta reforma fue la fiscalidad del alquiler. En el borrador presentado en junio se estableció que las rentas cobradas por los propietarios de viviendas en alquiler tendrían una reducción fiscal del 50% en el IRPF, pero finalmente se ha elevado hasta el 60%. Este cambio no es una mejora con respecto a la situación vigente hasta el 2014 pero al menos amortigua una subida fiscal que hubiera sido bastante mayor. La modificación radical se produce si el inquilino tiene menos de 35 años. Hasta el 31 de diciembre se tenía derecho a una exención fiscal del 100%. Con este cambio, desaparece al no discriminar en función de la edad del contribuyente y todos los alquileres tendrán el mismo tratamiento fiscal.

También hay modificaciones importantes para los que alquilan. Ya no existe la deducción del 10,05% con un límite de 9.040 euros al que tenía derecho el inquilino (al que se sumaba las deducciones de carácter autonómico que se aplican en algunas regiones). Este beneficio fiscal, que podían obtener los contribuyentes que ganan menos de 24.107,20 euros, se elimina con fecha 1 de enero de 2015, pero no se aplicará con carácter retroactivo. Es decir, los contribuyentes que ya se están beneficiando de la deducción podrán mantenerla indefinidamente hasta que expire su contrato de alquiler. Con ello se acaba con la “ventaja” que se mantenía con respecto al que prefería la compra como forma de acceder a su vivienda habitual.