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La nobleza y la gran burguesía catalanas horrorizadas por el “procés” independentista y un mensaje a Carme Forcadell: “Yo la cogería de los pelos, la sacaría del Parlament, y la metería en su casa”

Noviembre 16, 2015
forcadell mas

Soplan malos vientos para la nobleza y para la gran burguesía históricas catalanas, que en estos días sienten desgarrada una parte de la esencia de su ser ante lo que la mayoría de ellos califican como la peligrosa temeridad del desafío independentista. Familias todas de enorme raigambre histórica y que durante casi dos siglos representaron la quinta esencia de un catalanismo sostenido en la cultura, el mecenazgo y la idea de progreso, pero sin tintes rupturistas con el Estado. Nombres que han circulado por la filas de Convergència Democràtica de Catalunya, partido que siempre representó sus intereses de clase, y que ahora sienten como se les eriza el cabello ante lo que escuchan sobre un proceso que les atemoriza, que entienden que empuja hacia un abismo muy incierto y en el que ni siquiera los valores que ellos representan son tenidos en cuenta.

Apellidos como Bertran, Güell, Girona, Arnús, Fontcuberta, Guardans, Muller, Sagnier, Sentmenat, Moxó o Quadras, por solo mencionar algunos, pero también nombres mucho menos conocidos pero que son detentadores de grandes masías, fincas históricas, y hasta castillos que durante siglos han formado parte del patrimonio familiar en las cuatro provincias catalanas. Lógicamente nadie quiere ser mencionado, pero los temores y la sensación de perplejidad ante algo para ellos incomprensible se expresan en voz baja en el protegido ambiente de los grandes clubs de sociedad de Barcelona: el Circulo Equestre, el Círculo del Liceo, el Club de Polo, y el Club de Tenis. “Si yo no fuese tan mayor y lo tuviese todo aquí me iría fuera”, nos declara un título del reino, al tiempo que el propietario de una casa histórica en la provincia de Barcelona nos dice: “Si pudiera, lo vendería todo y me iría a vivir a Toledo”.

De la marquesa Ágatha Ruiz de la Prada al III conde Godo

El grueso del grupo, esencialmente españolista, se mantiene cohesionado compartiendo unos mismos valores de respeto de la catalanidad como herencia cultural imprescindible, pero en el marco de la necesaria integración en España y hay quien, como Ágatha Ruiz de la Prada, marquesa de Castelldosrius y baronesa de Santa Pau, ya se ha declarado manifiestamente en contra de lo que sucede. Pero en los últimos años también han aparecido algunas fisuras dolorosas en el seno de las propias familias y entre grandes amigos pues, nos dice la hija de un título del reino: “Ahora una amiga de toda la vida se desmarca diciendo que lo que ha hecho la familia Pujol no es para tanto, y eso nos está distanciando”.

Fisuras que volvieron a ponerse de manifiesto durante el acto que días atrás se organizó en un prestigioso club social para honrar la figura del conde de Godó, presidente del Grupo Godó de comunicación al que pertenece el diario La Vanguardia. Un encuentro muy sonado al que algunas personas declinaron acudir alegando la intolerable postura tibia y a momentos tildada de partidista en relación con lo que está sucediendo de La Vanguardia, que desde su creación en 1881 ha sido siempre el portavoz de los intereses de la gran burguesía pactista catalana.

Y en ese sentido es bien sabido el notable enfado del rey don Juan Carlos que, nos cuentan, ahora se lamenta de haber elevado a Javier Godó y Muntañola, III conde de Godó, a la Grandeza de España en 2008. Por otra parte, la postura anti sistema de la CUP, en cuya mano está el futuro inmediato del proceso, hace temblar a la sensata burguesía industrial si bien, y de forma paradójica, son las familias más antiguas, más emblemáticas y más vinculadas a la grandeza de Cataluña durante los dos últimos siglos las que se colocan en la vía del españolismo, frente a ciertas actitudes más rupturistas y más radicales de familias del “dinero nuevo” como los poderosos Carulla que apoyan la fractura. Se entiende, por tanto, el enfado de algunos cuando oyen decir que “los Pujol, unos meros recién llegados que nunca fueron nadie, son ahora considerados como la burguesía catalana”.

Ánimos muy excitados

 Los ánimos están excitados y son algunas de estas mismas familias históricas las que el pasado 12 de octubre se manifestaban en el Paseo de Gracia por mantener la unión de Cataluña con España. “Mira alrededor -nos decía uno de ellos-, aquí estamos todos los pijos de Barcelona. ¿Dónde están los del cinturón industrial de Barcelona que podría movilizar el PSC?”. Pero el miedo ha hecho presa de este grupo social siempre tan cercano a la corona, y tan gran apoyo del conde de Barcelona en sus años de exilio en Portugal, y por ello, y llegando al paroxismo, en un encuentro social de días pasados escuchábamos decir a una conocida dama de la gran sociedad decir sobre Carme Forcadell, la nueva presidenta del Parlament: “Yo la cogería de los pelos, la sacaría del Parlament, y la metería en su casa”.

Otros, menos vehementes, prefieren buscarle la vis cómica a la situación y deciden reírse de un proceso que para ellos es más un trabalenguas que un discurso estructurado. Mientras tanto el hijo de un conde anima en las redes sociales a dar un rotundo “no” a la resolución aprobada por el Parlament, y hasta hay quien, en el sumum del delirio, pidió una entrevista con uno de los importantes del gobierno de Convergència para transmitir que Cataluña debería de constituirse en una monarquía que llamase al trono a los príncipes de Borbón-Parma y en la que el nuevo gobierno designase a la vieja nobleza local para sus futuros cargos diplomáticos en el mundo. On anirem a parar?

Ricardo Mateos