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Decepción por la actitud de las instituciones del Estado y de la propia corona

La nobleza se esfuerza por dar una mejor imagen

Julio 2, 2012
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Hace ya largo tiempo que muchas personas en los cuadros de la nobleza española se esfuerzan, generalmente con muy escaso eco mediático, por dar una imagen renovada de un grupo social habitualmente tenido por obsoleto e inútil, pero muy presente en la vida social, política y económica de nuestro país. Un claro ejemplo de ello es el que pretende dar la extensa familia Fernández de Córdova/Córdoba, una de las más antiguas y nobles de España, que desde hace algunos años y de forma regular se viene reuniendo en distintos lugares de España para mantener vivo un espíritu de clan y de grupo social, y proponer proyectos futuros.

En esa línea ese gran clan ha vuelto a reunirse en su cuarta asamblea en mayo pasado, siendo el organizador Enrique Fernández de Córdoba, hijo de los anteriores condes de Gondomar. En esta ocasión el anfitrión fue el marqués de Griñón, Carlos Falcó y Fernández de Córdova, que recibió en su bella finca El Rincón a más de cien personas llegadas de toda España, Ecuador y Panamá que ostentan el noble apellido en primer, segundo y tercer lugar, o que llevan los distintos títulos nobiliarios que allá por el siglo XVI llevó su antepasado más conocido, el gran capitán Gonzalo Fernández de Córdova.

Ausencia comentada de los hijos de Nati Abascal

Allí estaban representantes de todas las ramas de tan extensa familia (también hay ramas italiana y francesa), muchos de ellos detentadores de títulos del reino: los duques de Segorbe (ella prima hermana del rey Juan Carlos), como representantes de la casa de Medinaceli, el propio anfitrión como representante de la casa de Montellano, los duques de Maqueda, los de Terranova, la duquesa de Arión, las marquesas de La Puente y del Cenete, los condes de Cabra (ella es sobrina del ex ministro Rodrigo Rato), el conde de Aguilar de Inestrillas, los condes de Gondomar, los marqueses de Mendigorría, Povar, Torrealta, Zarco y la Vega de la Sagra, y los vizcondes de Baiguer, además de don Marcelo Fernández de Córdova, ex ministro de Asuntos Exteriores y ex embajador de Ecuador.

Si se notó la ausencia de los hijos de la ubicua Nati Abascal, siempre más entregados a otro tipo de eventos. Hubo misa, aperitivo y almuerzo, dando el marqués de Griñón la bienvenida a su casa, recordando todos la figura de la recién fallecida condesa de Ofelia (representada por su hija la princesa Flavia de Hohenlohe-Langenburg), primogénita de la casa de Medinaceli, la más importante de España, e invocando la protección para todos del Cristo de Medinaceli. Se comunicó la creación de un Comité Organizador Junior presidido por el marqués de Povar, para apoyar y prorrogar la actividad del Comité Senior presidido por el duque de Segorbe.

Decepción por la actitud de la casa real

Son muchos los miembros de la nobleza que intentan cerrar filas en momentos de incertidumbre para este grupo social que se siente crecientemente amenazado y que, sin embargo, no quiere abdicar de su papel social a pesar de los clichés a los que se siente sujeto por parte de la opinión pública y de los medios de comunicación que sólo se detienen a reflejar una imagen frívola muy estereotipada. Pero también son muchos los que se lamentan de la escasa relevancia que políticos y personas importantes en la esfera pública y empresarial conceden a las mercedes nobiliarias de las que son portadoras, que en muchos casos prefieren no utilizar por temor a los prejuicios al uso a pesar de llevarlos, de puertas para adentro, a mucha gala.

Ello no es ajeno a la actitud de las instituciones del Estado y de la propia corona en relación con la nobleza, cada vez menos tenida en cuenta y sujeta a cambios en la vieja legislación nobiliaria que en los últimos años han generado grandes conflictos en el seno de distintas familias. De hecho, no son pocos los que temen que los poderes del Estado quieran minimizar su presencia y su relevancia social, si bien se da la paradoja que la corona continúa llevando a cabo nuevas creaciones de títulos premiando a personas de la vida pública, social, económica, cultural y deportiva como Vicente del Bosque, Mario Vargas Llosa o Paloma O’Shea, esposa del banquero Emilio Botín. Por otra parte, es paradójico que desde los lejanos años de la transición democrática nunca estuvo la nobleza tan presente tanto en el gobierno de España, como en los cuadros del Partido Popular y en muchas de las instituciones y comunidades autónomas como la de Madrid.

Ricardo Mateos