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Casa de Alba: reparto de bienes y falta de liquidez

La nobleza opina: “Carlos Alba es muy duque y en ese sentido es más Martínez de Irujo que Alba, pero parece que se lleva muy mal con sus hermanos Cayetano y Eugenia aunque es el más capaz de hacerse cargo de la casa

Marzo 18, 2015

Si bien la existencia de la Fundación evita el pago de impuestos gigantescos cuyo desembolso hubiera dinamitado el patrimonio de la casa, todavía es mucho lo que queda y como el propio Carlos Fitz-James-Stuart dijo a uno de sus amigos titulados de la nobleza hace tan solo unos meses durante un encuentro en el palacio de Liria: “Mantén tú todo esto”
Fernando, que al igual que Cayetano tiene una situación económica menos sólida que los mayores Carlos, Alfonso y Jacobo, parece sentirse poco y mal considerado con el que pronto será el nuevo duque


Nobles titulados y personas de su entorno no salen de la perplejidad ante el cabreo monumental que hace tan sólo unos días manifestaba Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, al ser presionado por un periodista a su salida del palacio de Liria. “Es sorprendente en alguien como él, siempre callado y tranquilo”, nos cuenta un asiduo de la sociedad madrileña, y casa poco en “una persona tan buena y tan discreta como él” añade un título del reino. Pero las tensiones se acumulan entre los hijos de la difunta Cayetana, y lógicamente vienen de la mano del reparto de una compleja herencia muy difícil de evaluar, a la que se añade una lógica falta de liquidez ahora que Carlos Fitz-James-Stuart, próximo duque de Alba de Tormes, está al cargo de los enormes gastos que supone mantener a flote una fundación a la que están adscritos edificios de enormes gastos de mantenimiento como el palacio de Liria o el palacio de Monterrey por solo citar algunos.

Todavía en vida, la difunta duquesa de Alba quiso dejar lo más atada posible su herencia respetando el mayorazgo de la casa de Alba en la persona de su hijo mayor, Carlos, y pasando por distribución todos los títulos de la gran casa de Hijar al segundo, Alfonso, que es el actual presidente de la Diputación de la Grandeza. Una decisión inteligente que, sin embargo, ha dejado abierto el reparto entre todos los hijos del resto de las bienes no vinculados a la Fundación Casa de Alba, a parte de los cuales también tiene derecho el duque viudo, Alfonso Díez, con quien la familia no termina de llegar a un acuerdo. Unos bienes que son fundamentalmente piezas de patrimonio que no es fácil tasar de forma equitativa dado su valor relativo, en momentos en los que el actual jefe de la casa debe de encarar, además, importantes impuestos sucesorios que le generan problemas de tesorería. Porque si bien la existencia de la Fundación evita el pago de impuestos gigantescos cuyo desembolso hubiera dinamitado el patrimonio de la casa, todavía es mucho lo que queda y como el propio Carlos Fitz-James-Stuart dijo a uno de sus amigos titulados de la nobleza hace tan solo unos meses durante un encuentro en el palacio de Liria: “Mantén tú todo esto”.

El “desplazamiento” de Cayetano

Carlos Alba, nos declara un Grande de España, “es muy duque y en ese sentido es más Martínez de Irujo que Alba, pero parece que se lleva muy mal con sus hermanos Cayetano y Eugenia aunque es el mas capaz de hacerse cargo de la casa”. Quizá por eso, y dejando claro que la casa de Alba es ahora él y que sólo a él competen la gestión de esos bienes y las responsabilidades que derivan de ello, ya ha solicitado que su hermano Cayetano abandone no solamente las habitaciones que hasta ahora venía ocupando en el palacio de Liria, sino también su presencia en la gestión de las empresas de la casa encargadas de las explotaciones agrícolas de las grandes fincas rústicas, quedando en la actualidad solo al cargo de la promoción de la marca Casa de Alba en los productos gastronómicos. Una marcha, la de Cayetano, que no se justifica por la falta de lugar en tan eminente palacio y que apuntaría a un mal entendimiento entre los hermanos que tienen ideas bien distintas sobre quién es quién a día de hoy en la casa.

Entre tanto su otro hermano, Fernando, que al igual que Cayetano tiene una situación económica menos sólida que los mayores Carlos, Alfonso y Jacobo, parece sentirse poco y mal considerado con el que pronto será el nuevo duque y su política de que cada uno viva de los bienes ya heredados de la madre, aunque todavía continúa viviendo en Liria por lo que parece ser el deseo de la difunta duquesa de que este hijo todavía soltero pueda tener derecho de residencia en el palacio. Todo ello, además, parece confirmar la buena entente existente entre los tres hermanos mayores que son quienes en días pasados se reunieron con el duque viudo Alfonso Díez para intentar llegar a un pacto a gusto de todos hasta ahora fallido.

Alfonso Díez, a lo suyo

Para colmo de males, el ministerio de Cultura ha denegado en dos ocasiones la solicitud que el duque de Huéscar le remitió para poder vender en subasta pública una valiosa carta de Cristóbal Colón a su hijo Diego, valorada en 21 millones de euros, que el propio Ministerio tampoco quiere adquirir. Una venta que se hubiera realizado a través de la prestigiosa firma Christie’s, representada en España por Pilar González de Gregorio, ex duquesa de Fernandina, y buena amiga tanto de la difunta duquesa como de algunos de sus hijos y del duque viudo, que hubiera aliviado momentáneamente la hacienda de la casa, y que probablemente hubiera colaborado a un acuerdo entre las partes con derecho a percibir la herencia al que no se consigue llegar.

Entre tanto Alfonso Díez continúa defendiendo sus intereses ( el 26% del usufructo del patrimonio artístico que tenía su mujer y que no está vinculado a la fundación), sin querer aceptar cualquier trato, esperando ver que pensión vitalicia se establece a su favor para poder pagar la hipoteca de 60.000 euros que todavía pesa sobre su casa de Sanlúcar de Barrameda que ahora quiere poder vender pues se encuentra en una de las estrechas calles del centro del pueblo y carece de aparcamiento lo cual le genera muchas incomodidades. Todavía queda mucho camino por recorrer antes de la resolución definitiva de esta muy compleja testamentaría, pues todo se complica ya que en estos tiempos de igualdad hasta a los nobles se les hace difícil entender que el mayor de un linaje sea el llamado a llevarse la parte del león para poder con ello contribuir a la grandeza de una casa de tanta relevancia histórica y social como la de Alba.

Ricardo Mateos