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Banco Santander encabeza la lista de bancos acreedores

La negativa a refinanciar la deuda de Reyal Urbis acaba con el sueño inmobiliario de Rafael Santamaría, el amigo de José Bono

Diciembre 29, 2011

La promotora construyó en Guadalajara, Ciudad Valdeluz, uno de los mayores fiascos inmobiliarios de España, con el auspicio del que fue presidente de la Junta de Castilla-La Mancha

Santamaría obsequió al ex presidente del Congreso la decoración de sus casas en Salobre y Olías del Rey

En 2010 la Agencia Tributaria le concedió un aplazamiento para el pago de una deuda de 297 millones de euros


Esta nochevieja será distinta en el Rafaelhoteles de La Pleta – Baqueira Beret, lugar de encuentro y celebración del presidente de Reyal Urbis y también de esta cadena hotelera Rafael Santamaría. El lugar donde festajaba con sus amigos, entre ellos por supuesto el ex presidente del Congreso José Bono el paso de cada año no estará para ninguna fiesta. Las más de 50 entidades acreedoras, con las que refinanció más de 5.000 millones de euros in extremis en 2010 han dicho basta y ya negocian entre ellas el reparto de activos de la inmobiliaria, más vale piso en mano que dinero volando.

Ayer las acciones de la inmobiliaria volvieron a desplomarse otro 3% hasta los 48 céntimos, rompiendo su mínimo histórico y alejándose de los 1,58 euros con los que cotizó en febrero, y es que tras la liquidación que realizarán los bancos encabezados por Santander, Barclays y Bankia el valor de la inmobiliaria será prácticamente inexistente. Tan sólo una anécdota de la situación del que fuera el imperio de Rafael Santamaría, hace quince días una comunidad de vecinos contactó por unas deficiencias con el servicio posventa de la que fue una de las mayores inmobiliarias del país, el cual estaba formado sólo por un responsable y una secretaria, la cual dejará este mes de prestar servicio y el propio responsable comentaba que él lo hará también “próximamente”.

Lejos quedan cuando ocupaba medio pabellón del Salón Inmobiliario de Madrid para presentar el proyecto de Ciudad Valdeluz, la otra “pocerolandia” que promovió junto a la desértica estación del Ave de Guadalajara, bajo permiso de su amigo José Bono, al que construyó la hípica de Toledo, regaló la decoración de sus casas en Salobre y Olias del Rey e incluso hizo a una hija veinteañera del anterior presidente del Congreso apoderada durante un tiempo de Reyal Urbis.

La Ciudad Valdeluz tiene los mismos problemas que la macrourbanización de Seseña, vacía y sin apenas servicios, muchas de sus promociones en las que no se habían vendido ni un solo piso ya fueron adjudicadas en la anterior renegociación de la deuda, de hecho, hace apenas dos meses, Altamira, la inmobiliaria de Emilio Botín puso a la venta viviendas de urbanizaciones en Seseña y  Valdeluz.

Apestado por los bancos

El grupo Santander, ya había engullido gran parte de deuda de Reyal Urbis en 2009, nada más y nada menos que 1.400 millones de euros en inmuebles, y ahora mantiene un crédito de 525 millones (100 millones los tiene Banesto) y cansado de Santamaría ha liderado la no renegociación de ninguna deuda, incluso vería con buenos ojos que abandonara la empresa. Es más, fuentes del sector estiman que las propias sociedades patrimoniales de Rafael Santamaría deben 300 millones de euros al Santander.

El resto de Bancos se han ido anticipando, BBVA adquirió más de 200 millones en inmuebles y redujo su deuda hasta los 105 millones, o el Sabadell que no tiene deuda permutando también 200 millones por participaciones en la única joya de Reyal, la promoción en Paseo de la Castellana 200 de Madrid. De hecho, Reyal tuvo incluso con el favor de Hacienda que el año pasado le concedió el aplazamiento de una deuda de 297 millones para poder continuar con esta promoción, un “trato” al alcance de muy pocos.

Bankia mantiene una deuda de 395 millones (280 de Caja Madrid, 105 de Bancaja y 10 de Caja Segovia), Barclays mantiene 330 millones, RBS con 310, e incluso la banca pública, el  ICO es acreedor por 225 millones.

Muchas pequeñas entidades demasiado expuestas al ladrillo negociaran préstamos bilaterales, pero las mayores buscan quedarse con los pocos activos que tenga la entidad, la descapitalización está aquí y el último en llegar se puede quedar con nada. Queda por supuesto el patrimonio de Santamaría pero el Santander allí también tiene una posición privilegiada y muchas ganas del Banco por cobrar la deuda. Malos tiempos para el amigo de José Bono.