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"Lo que hacemos con los pobres no se puede abandonar"

La Navidad en el albergue del Padre Andrés

Diciembre 25, 2013
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Se estima que en España viven en la calle unas treinta mil personas. Son los llamados “sin techo”, sin hogar. De estos, el 82% aproximadamente son hombres. Algunos comen en comedores sociales y duermen en albergues, como la Casa de la Fundación San Martín de Porres en el barrio de Carabanchel en Madrid. El Padre Dominico Andrés González, Superior de la Casa, junto al Padre Ramiro, dan de comer, cama y cariño a estos hombres sin hogar desde hace más de cuarenta años.

¿Cuál es la labor de la Casa San Martín de Porres?

Esto es una Fundación Benéfica donde estamos tres Padres Dominicos y trabajamos con la gente sin hogar. Gente que está por la calle tirada y sin nada. El centro tiene 62 plazas y tenemos una lista de espera de entre 70 y 80 personas. Damos acogida, alimentos básicos para la cena, cama y desayuno. Esto es el albergue y luego tenemos una mini residencia con doce plazas.

¿Qué tipo de gente solicita su ayuda y a qué tipo de gente se la dan?

A la gente que realmente esté tirada en la calle, que sea pobre, que no tenga ningún recurso económico y que además tengan problemas personales. Nosotros no pedimos ningún tipo de carnet de pobre para admitirles. Les hacemos una entrevista para valorar su situación y sus problemas y se le acoge sin más.

¿Cuál es el perfil de los que están ahora mismo en el albergue?

Hay mucho tipo de gente. Hay españoles en paro, extranjeros y gente con problemas psíquicos y de dependencia con el alcohol y la droga. Más de la mitad proceden de África, Rumania, Hungría, alguno de Moldavia y de Marruecos. Los españoles son un poquito menos de la mitad. Todos relativamente jóvenes. Los españoles que están aquí es por culpa de la crisis. Han perdido su trabajo y estamos con ellos hasta que encuentran uno. También hay casos de hombres que se han separado, la mujer se ha quedado con el piso y los niños y tienen que pasarles una pensión. Cómo no pueden pagar otra casa y se han quedado sin recursos, acuden a nosotros. Cuando encuentran trabajo los enviamos a las mini residencias para que se vayan independizando hasta que puedan irse del todo. Si hubiera trabajo para todos no habría tantas personas aquí metidas.

¿De dónde procede la comida que les dan?

De lunes a viernes tenemos un catering. Algunos voluntarios del ayuntamiento nos traen comida de varios restaurantes de Madrid que colaboran con nosotros para darles de comer. Cuando falta algo lo compramos y lo preparamos nosotros. Los fines de semana pagamos una cocinera para que los atienda. Trabajamos con profesionales aunque la labor del voluntariado en fundamental. A los profesionales les pagamos con la subvenciones que tenemos de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de Madrid. Los voluntarios se encargan de venir por las noches a preparar y darles de cenar, también hay algún psicólogo que viene a ayudarles y alguna peluquera que viene para cortarles el pelo un día a la semana.

¿Cómo ha sido este año la Noche Buena y Navidad?

Nos trajeron un catering un poco más especial. Les pusimos un poco de sidra, aperitivos especiales, pollo y sopa de marisco. Marisco no porque nadie nos ha traído. Pero lo más importante que damos es cariño. Siempre, cuando acaba la cena, me encargo de meter un poco de jaleo, animo a cantar villancicos, igual que haremos en Noche Vieja. El alcohol sólo se lo damos a los que pueden beberlo porque algunos son alcohólicos. Están solos, sin afecto y sin familia. La cena no es gran cosa por eso cuidamos más la cercanía, el afecto y el cariño. Me enrollo mucho con ellos sobre temas de fútbol y cosas que les interesan. Lo fundamental es que sientan cariño y que, al no tener hogar, se sientan como en su casa. Están encantados en este albergue.

¿Cuánto tiempo están de media?

Depende de cada caso. Los hay de un año, de dos… no tenemos tiempo fijo. Hasta que no solucionemos su problema, encuentre trabajo, casa donde vivir o pensión, no les echamos a la calle jamás. Cuando hemos solucionado los problemas de uno y se va, entonces el trabajador social coge la lista de espera, hace las entrevistas pertinentes y metemos a otro. Una vez dentro del albergue hay un seguimiento y apoyo constante.

Acaban de celebrar el 50 aniversario de la Fundación, ¿no es así?

Si, y hemos presentado un libro con nuestra historia que se llama “En confianza. 50 años. Fundación San Martín de Porres”. Tenemos una obra social, evangélica y personal muy grande. Lo que más necesitan nuestros pobres muchas veces es el afecto y el cariño, más que la comida. La gente está muy sola en la vida, y ellos a la vez, también nos acompañan a nosotros. Esto que hacemos con los pobres no se puede abandonar. No nos quejamos porque somos muy felices aquí con esta gente.

Rosana Güiza Alcaide